ISRAEL Y PALESTINA. Historia del conflicto árabe-israelí. “Canaán la tierra prometida y el hijo del otro”.

Decía Cicerón qué: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”. Vuelve a la palestra informativa el conflicto árabe-israelí o entre Israel y Palestina, los posicionamientos de los diferentes Estados y grupos sociales al respecto; y como no, las opiniones de todos tipo. Como creo y pienso que la verdad nunca es absoluta y única, sólo puedo aportar al tema mi amor a esa tierra y como conocimiento la historia de la misma con una sola convicción, creer firmemente en el derecho y la posible convivencia de sendos pueblos. Dedicado a mi mujer Tuñy Barcala siempre ávida de conocimiento…

Con mi mujer Tuñy Barcala en Jerusalén Sept.2015

Con mi mujer Tuñy Barcala de visita en Jerusalén Sept. 2015

Entre África, Europa y Asia se encuentra la tierra prometida, Canaán, donde se eterniza el conflicto étnico-religioso de apropiación entre los pueblos arraigados a la misma y que respaldan sus derechos de propiedad en demostrar quién lleva más tiempo asentado o es el justo merecedor por derecho divino o sus propias narrativas como ya escribió el escritor argentino y columnista de La Nación Marcos Aguinis. (Caballero de las Letras y las Artes en Francia, Doctor Honoris Causa por las universidades de Tel Aviv -Israel- y San Luis –Argentina-.) en su “Breve Historia de Israel y Palestina”.

Para entender un poco mejor la historia de los pueblos palestino e israelita debemos buscar en los orígenes de los mismos y entender que las historias de todos los países y Estados modernos están construidas por el mestizaje de las tribus y pueblos que fueron primigeniamente simplemente eso, tribus o comunidades independientes que fueron unidas o unificadas por migraciones, y/o ocupaciones. Hay que definir algunos conceptos e identificar a los propios grupos étnicos para posteriormente ubicarlos geográfica, cultural e históricamente. En este caso partimos desde el origen de la historia hace unos 5.000 años y desde las llamadas tribus semíticas. En el origen de la historia de ambos pueblos no hemos de confundir sus confesiones, el judaísmo y el islamismo, con el nacimiento de los mismos como pueblos tal y como los conocemos desde su principio hasta los actuales Estados.

Mapa del texto 3)Breve Historia de Israel y Palestina de Marcos Aguinis

Mapa del texto 3) Breve Historia de Israel y Palestina de Marcos Aguinis

Las tribus semíticas son los pueblos oriundos de la península Arábiga que han desempeñado desde los tiempos más remotos un papel importante en la historia política, cultural y religiosa de la Humanidad. El nombre tiene su origen en un pasaje de la Biblia, concretamente en el cap. X del Génesis. En él se explican los parentescos entre los pueblos, haciéndose derivar de antepasados comunes; así de Sem descienden Aram, Asur y Eber, es decir, arameos (v.), asirios (v.) y hebreos (v.). De ahí la adopción del nombre semita por los investigadores europeos para definir la rama a la que pertenecen los arameos, asirios y hebreos, y cuya relación resulta evidente a primera vista en el aspecto lingüístico. Posteriormente, la denominación se ha aplicado a todos los demás pueblos de caracteres análogos (fenicios, cananeos, etc.) y, en primer lugar, a los árabes (v.).

En lingüística y etnología, el término «semita» se usa para hacer referencia a una familia lingüística de origen predominantemente medio-oriental que incluye las formas más antiguas y modernas del acadio, el amhárico, el árabe, el arameo, el fenicio, el ge’ez, el hebreo, el maltés, el yehén y el tigriña.

Este término lo definió inicialmente August Ludwig Von Schlözer (Repertorium -1.781- de Eichhorn,2) para referirse a las lenguas emparentadas con el actual hebreo. En la Enciclopedia católica consta que ya en 1807 el concepto «semita» se había adoptado como término étnico para definir un grupo de pueblos. Por extensión, «semita» se empezó a utilizar para designar a los hablantes de las lenguas semíticas y sus realizaciones culturales y,  el significado de “lengua semítica” se adoptó por referencia a los pueblos citados en la Biblia. Los descendientes de Sem, el primer hijo de Noé.

En el libro del Génesis (el primero de la Biblia – Antiguo Testamento-) se encuentra la narración del Diluvio universal y en ella está la «tabla de los pueblos», donde se hace referencia a la genealogía originaría de los semitas que incluyen a los habitantes de Aram (región bíblica situada en el centro de la actual Siria, en Alepo. Aram en lengua hebrea, también hace referencia al hijo de Hezrón, ancestro del rey David), Asiria (norte de la antigua Mesopotamia, Nínive fue su ciudad más importante, ciudad ubicada actualmente cerca de Mosul -Irak-), Babilonia (ciudad de la Baja Mesopotamia actualmente se cree cerca de la ciudad de Halla, Irak), Siria (Hacia el año 2000 a.C., Siria formaba parte de Aram. Estuvo sometida a Egipto desde casi el 1530 a.C. hasta el 1250), Canaán —incluidos los hebreos— (abarcaba parte de la franja sirio-fenicia conocida también como el Creciente fértil. En la actualidad se corresponde con el actual Estado de Israel, la Franja palestina de Gaza y Cisjordania, junto con la zona occidental de Jordania y algunos puntos de Siria y el Líbano) y Fenicia (cuna de la civilización fenicio-púnica, que se extendía a lo largo del Levante mediterráneo, en la costa oriental del mar Mediterráneo y cuya capital fue Biblos. Su territorio abarcaba desde la desembocadura del río Orontes al norte, hasta la bahía de Haifa, al sur, comprendiendo áreas de los actuales Israel, Siria y Líbano).

Figura de los cananeos ofreciendo un infante a Moloch para ser ofrecido en fuego. Autor desconocido

Figura de los cananeos ofreciendo un infante a Moloch para ser ofrecido en fuego. Autor desconocido

Los cananeos son históricamente reconocidos como los primeros habitantes de la actual Tierra de Israel, mucho antes que se establecieran allí los hebreos. De hecho, el nombre geográfico correcto de la Tierra de Israel es Canaán (la Tierra prometida por Dios (Yavhé) a los judíos), no “Palestina” que es una denominación romana. Los cananeos podían distinguirse en dos grupos principales: los septentrionales o cananeos de costa y los meridionales o cananeos de montaña. El vocablo Palestina no existía y no es mencionado ni una vez en la Biblia ni en ningún otro documento de la antigüedad hasta la época de ocupación romana.

El nombre Palestina abarca la antigua Tierra Santa y la nación moderna de Israel, aunque el nombre original de ese país lo asignó el Emperador romano Adriano. Él renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Júpiter Capitolinos— dándole el nombre de “Aelia Capitolina” después de las revueltas judías contra la ocupación del Imperio romano. El nombre de Palestina proviene del latín Phalestina y hacía referencia a los filisteos, que la Biblia menciona desde Josué hasta David. Significa “pueblo del mar”. Se cree que habían llegado desde Creta, probablemente tras la implosión de la civilización minoica, y se establecieron en la costa suroeste del territorio. Jamás lograron conquistar el resto del país y terminaron integrados por completo en el reino de David.

Para poder apreciar la presión que le pusieron a los judíos en la tierra de  Judea y concretamente en Jerusalén durante este tiempo, hay que tener en cuenta algunos antecedentes históricos como, la  mencionada sublevación Judía que ocurrió un poco antes del 70 B.C., cuando los Romanos saquearon la ciudad de Jerusalén después de un duro y amargo asedio. La rebelión fue causada por las fuerzas de ocupación Romana. Los oficiales y tropas romanas saqueaban y robaban continuamente los templos y a los sacerdotes judíos quitándoles sus artículos de valor y sagrados para después demandarles recompensa si querían recuperarlos. Esto sobrepasó al pueblo que inició la rebelión que llevó a las Guerras de los Judíos contra Roma (Josefo, Libro 2, capítulos 14-16). Con las represalias , prohibiciones y expulsiones de los judíos por parte de los romanos se inició la dispersión de judíos por el mundo, la llamada “Diáspora” (Dispersión de un pueblo o comunidad humana por diversos lugares del mundo; especialmente la de los judíos después de la destrucción del reino de Israel (siglo IV a. C.). Es aquí donde se documenta por primera vez el nombre de Palestina.

Tal y como indica Marcos Aguinis, la palabra Phalistina, además, no tuvo suerte. A ese territorio –que adquirió relevancia extraordinaria por la Biblia, base del cristianismo y luego del Corán– los judíos lo siguieron llamando Eretz Israel (tierra de Israel) y los cristianos Tierra Santa, y después los árabes lo bautizaron como Siria Meridional. Los cristianos fundaron el efímero reino latino de Jerusalén en la primera Cruzada (Campañas comúnmente militares, que a partir del siglo XI se emprendieron desde el Occidente cristiano contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa. 9 Campañas o Cruzadas), y durante el Imperio Otomano se convirtió en una provincia irrelevante: el vilayato de Jerusalén.

En el Muro de Jerusalén con nuestra cicerone y buena amiga en Tierra Santa Etti Bressler

Tuñy en el Muro de Jerusalén con nuestra cicerone y buena amiga en Tierra Santa Etti Bresler

El pueblo de Israel está formado por los israelitas o hijos de Israel o Jacob, y que consiguieron unificar a las diversas tribus y pueblos que habitaban entre el río Jordán y el Mediterráneo. La tradición judía sostiene que el origen de los israelitas está en los doce hijos de Jacob que se trasladaron a Egipto, donde sus descendientes se constituyeron en doce tribus, mientras que otras hipótesis hablan incluso de su origen a través de las primeras tribus nómadas de las montañas. los Hapiru o Habiru. Contrariamente a lo que se cree el primer rey de Israel fue Saúl quien unificó a los reinos de Israel y Judea, éste designó a David como su sucesor, mil años antes de la era cristiana  y, que había nacido en la aldea de Belén (Beth-léjem, en hebreo, “casa del pan”)– fue el sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logró unificar su territorio e incluso expandirlo de modo que llegó a comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. Convirtió a Jerusalén en su capital ubicándola en el vecino y estratégico caserío jebuseo, ubicado a pocos kilómetros al norte; imponiéndoles el nombre de Jerusalén (en hebreo, “ciudad de la paz”).  La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los más grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, su hijo Salomón que es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo  y el islam. Salomón construyó allí el Templo. Después se produjo una escisión entre los habitantes del norte y el sur del pequeño país. El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur y unas siete décadas más tarde el emperador Ciro, de Persia, auspició el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá.

Escena del pueblo de Israel. Extraída de Bendiciones Cristianas: Hebreos 13: Las evidencias de la vida cristiana

Escena del pueblo de Israel. Extraída de Bendiciones Cristianas: Hebreos 13: Las evidencias de la vida cristiana

La tradición bíblica y las 12 Tribus:

Dios le prometió a Abraham que sus descendientes serían numerosos (Génesis 13:16; 17:2; 22:17) y que sus descendientes finalmente conformarían “muchas naciones” (Génesis 17:4-5). Él también le prometió a Abraham que sus descendientes poseerían “las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17) y serían “bendecidos” poderosamente por Dios (vv. 16-18).

Dios también dijo que sus descendientes serían identificados a través de la historia por el nombre del hijo de Abraham, “Isaac” (Génesis 21:12). Las bendiciones dadas a Abraham e Isaac eran llamadas las bendiciones de la “primogenitura” porque éstas eran transmitidas a las generaciones sucesivas como un derecho de nacimiento.

Las bendiciones de “primogenitura” dadas a Abraham fueron pasadas a Isaac, quien se casó con Rebeca. Con el tiempo millones de personas descenderían de Isaac y Rebeca. De hecho, ellos llegarían a ser billones durante todas las generaciones de humanidad sobre la tierra. Las bendiciones de numerosos descendientes que poseerían las puertas de sus enemigos eran una continuación de la bendición que Dios le había prometido a Abraham que Él cumpliría en Isaac (Génesis 17:17-19, 21). No obstante, Abraham tuvo un hijo anterior, Ismael, con Agar. Dios profetizó que también los descendientes de Ismael serían numerosos y constituirían una “gran nación” con “doce príncipes”. La “gran nación” de los descendientes de Ismael es en la actualidad el mundo árabe. Los árabes saben que ellos son los descendientes de Ismael, el hijo de Abraham y Agar, los ismaelitas.

Si los descendientes de Ismael constituyen los árabes, las personas que integran la mayoría de las naciones en el Medio Oriente moderno, ¿entonces cuáles naciones descienden de Isaac? Si la Biblia es verdadera, los descendientes de Isaac deben constituir naciones más numerosas, prósperas y poderosas que los árabes. ¡La Biblia es la verdad de Dios (Juan 17:17)! Evidentemente, los descendientes de Isaac en el mundo moderno deben ser muchos más que solamente los judíos. Génesis 24:60 profetizó que con el tiempo, los descendientes de Isaac se contarían en múltiples de millones. Isaac pasó sus bendiciones de “primogenitura” a su hijo, Jacob, a pesar de que el primogénito, Esaú, debería haberlas recibido. Génesis 25:30-34 nos informa que Esaú “vendió” su primogenitura a Jacob por un plato de guiso rojo. Entonces cuando su padre Isaac, transfirió oficialmente la primogenitura, Jacob engañó a su padre haciendo que creyera que él era su hermano. En esencia, Jacob “robó” la primogenitura a través del engaño (Génesis 27). Una de las bendiciones que Jacob recibió de Isaac era que otras naciones se inclinarían ante las naciones que descendieran de Jacob (Génesis 27:29). Es evidente que para que esta profecía se cumpliera, los descendientes de Jacob tendrían que llegar a ser grandes naciones e imperios. Esta misma bendición también prometió que Dios bendeciría a las naciones que bendijeren a los descendientes de Jacob y maldeciría a las naciones que maldijeren a los descendientes de Jacob.

Dios reiteró las bendiciones de Abraham a Jacob en Génesis 28:10-15 diciendo que los descendientes de Jacob serían tan numerosos como “el polvo de la tierra” y ellos se esparcirían finalmente hasta las cuatro esquinas del mundo desde la región de la Tierra Prometida. El nombre de Jacob fue cambiado más tarde a “Israel” (Génesis 32:28), y él tuvo 12 hijos que llegaron a ser las “12 tribus de Israel”.

Antes de que Jacob (Israel) muriera, transfirió las “bendiciones de la primogenitura” a sus nietos, que fueron llamados Efraín y Manases. Israel les dio bendiciones proféticas que iban a ser cumplidas en un tiempo llamado “los últimos días” a sus 12 hijos (Génesis 49:1). En Génesis 48:16, Israel bendijo a ambos Efraín y Manases, simultáneamente con las palabras “sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra”. Israel decretó que su propio nombre, “Israel”, y el nombre de su propio padre, “Isaac”, sería puesto sobre los descendientes de Efraín y Manases, los dos hijos de José, quienes se iban a convertir cada uno en una tribu distinta entre los hijos de Israel (Génesis 48:5). Al hacer esto, Israel le estaba dando a José una doble porción entre las 12 tribus de Israel.

Israel predijo en Génesis 48:19 que mientras los descendientes de Manases llegarían a ser un gran pueblo (o nación), los descendientes de Efraín llegarían a ser una “multitud de naciones”. Ya que José vino a ser dos tribus, esto significó que habría 13 tribus de Israel, aunque ellas fueron conocidas todavía como “las 12 tribus de Israel” porque la tribu sacerdotal, los Levitas, no recibieron una herencia territorial en la Tierra Prometida.

En las bendiciones registradas en Génesis 49, Israel dio profecías para cada una de las tribus designadas con los nombres de sus 12 hijos. Los 12 hijos de Israel son: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Aser, Neftalí, José y Benjamín. La tribu más reconocida por los lectores modernos es Judá. Los descendientes de Judá han sido llamados por mucho tiempo “judíos”. No obstante, Judá es tan sólo uno de los hijos de Israel. La gran mayoría de los descendientes de Israel vinieron de los otros hijos que no fueron llamados judíos.

Mapa de las 12 Tribus de Israel

Mapa de las 12 Tribus de Israel

El ascenso y la caída de las 12 tribus de Israel.

Cuando las 12 tribus de Israel entraron en la Tierra Prometida (Canaán), formaron finalmente la nación de Israel bajo los tronos de Saúl, David y Salomón. Poco después de la muerte de Salomón, este imperio fue destrozado por una gran guerra civil. Las 10 tribus del norte formaron el reino de Israel, mientras que las dos tribus del sur, Judá y Benjamín (asociados con la tribu sacerdotal de Leví), formaron el reino del sur de Judá. El reino del norte fue llamado “Israel” porque era dirigido por las tribus de Efraín y Manases que levaban el nombre de “Israel” (Génesis 48:16). El reino del sur era dirigido por la tribu de Judá. Los reinos de Israel y Judá se convirtieron en enemigos y a menudo pelearon en guerras sangrientas. Aunque ellos no se han vuelto a unir, la profecía dice que lo harán en el futuro. Ver “Israel y Judá: ¿Cuándo serán reunificados?” El reino del norte de Israel fue llevado en cautiverio en el año 722 a.C. debido a sus pecados y rebelión contra Dios. Judá fue llevado en cautiverio por los babilonios entre los años 604 y 586 a.C.

Justo antes de la caída de Israel, el profeta Amós registró que las 10 tribus del norte eran conocidas por el nombre “casa de Isaac” (Amos 7:16) —tal como las profecías de Génesis 21:12 y 48:16 habían predicho. El nombre de “Isaac” siguió a las 10 tribus a dondequiera que ellas fueron en su exilio y más tarde en sus migraciones. (la Diáspora).

En Jeremías 51:5, encontramos una profecía, dada más de un siglo después de que las 10 tribus fueron llevadas en cautiverio, que Dios no los abandonaría. Aunque algunas veces son llamados las “10 Tribus perdidas de Israel”, estas personas no están perdidas para Dios o para los estudiantes de la Biblia quienes entienden cómo trazar su historia. Para entender quiénes son en la actualidad algunas de estas gentes, lea los artículos titulados “Las 12 Tribus de Israel en la actualidad” y “¿Quiénes son los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía?”

Los nacionalismos judío y árabe

Nacieron casi al mismo tiempo. El judío a fines del siglo XIX y el árabe a principios de XX. Este último floreció en Siria, a cargo de pensadores y activistas cristianos que recibieron influencias europeas. Los sirios acusaron a los sionistas, es decir, a los nacionalistas judíos, ¡de haber inventado la palabra Palestina para quedarse con Siria Meridional! En realidad, ese nombre había resucitado como una palabra neutra frente al desmoronamiento del Imperio Turco.

La presencia judía en Tierra Santa fue una constante asombrosa. El alma judía añoraba año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, la reconstrucción de Eretz Israel con intenso fervor, parecido al que, mucho antes, había florecido junto a los nostálgicos ríos de Babilonia. Nunca dejaron de repetir: “¡El año que viene en Jerusalén!”. A fines del siglo XIX empezaron a llegar oleadas de inmigrantes que se aplicaron a edificar el país con caminos, kibutzim, escuelas, institutos técnicos y científicos, forestación obsesiva, universidades, teatros, naranjales, una orquesta filarmónica, aparatos administrativos. En 1870 fundaron en Mikvé Israel la primera escuela agrícola de la región.

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Palestina fue desprendida de Siria y quedó en manos del conquistador británico por mandato de la Liga de Naciones. Quienes nacían en esa tierra eran palestinos, fuesen judíos o árabes. Antes de la independencia, que volvió a recuperar la palabra Israel, los judíos se llamaban a sí mismos palestinos. Y hablaban de “volver a Palestina”. El actual Jerusalem Post se llamaba Palestine Post y la Filarmónica de Israel fue llamada Filarmónica de Palestina. ¡Pero eran entidades judías! Los antisemitas de Europa, toda América y Africa del norte les gritaban: “¡Judíos, váyanse a Palestina!”. Palestina era reconocida como el hogar de los judíos incluso por quienes los odiaban.

Los árabes tardaron en tomar conciencia de su propia identidad nacional. Al principio, hasta saludaron como beneficiosa la presencia del sionismo, como lo atestigua el encuentro entre Jaim Weizman, presidente de la Organización Sionista Mundial, y el rey Feisal de Irak. Pero Gran Bretaña, advertida de la compulsión judía por su emancipación, cortó dos tercios de la Palestina que le habían adjudicado e inventó el reino de Transjordania (nombre usado durante las cruzadas para una extensa región no del todo definida al este del río Jordán, un área conocida en tiempos antiguos como Edom, Moab y Amón). Los ingleses la llamaron también Transjordan. donde instaló al hachemita Abdulá, hijo del jerife de La Meca. Cometió el delito de quitar derechos a los judíos, que reclamaban parte de ese territorio, y lo convirtió en el primer espacio Judenrein (limpio de judíos) antes del nazismo, porque no permitía que allí se instalase judío alguno. Tenebroso antedecente, desde luego. Pronto Gran Bretaña advirtió que sus aliados en la zona eran los árabes, no los judíos, y creó la Liga Árabe en 1945, para mantener su poder colonial. Olvidó que estaba allí para favorecer la construcción de un Hogar Nacional para el pueblo judío, el único que de forma permanente y con grandes sacrificios exigía la reconstrucción del país que le había dado su gloria. Es cierto que algunos judíos preferían que esa misión la cumpliese el Mesías y otros se volcaron a la causa de la revolución comunista, pero el núcleo central se agrupó en torno al sionismo, palabra que significaba –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años.

Con nuestro amigo palestino Mohamed Yusuf en Jerusalén

Con nuestro amigo palestino Mohamed Yusuf en Jerusalén. Sep. 2015

Después de la Segunda Guerra Mundial arreció la demanda emancipadora judía. La potencia colonial llevó el caso a las Naciones Unidas para provocar su condena. El tiro le salió al revés: las Naciones Unidas votaron el fin del Mandato Británico y la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe (no establecía que alguno se llamase Palestina, sino que eran parte de Palestina). Los judíos celebraron la resolución, pero los países árabes en conjunto decidieron violarla sin escrúpulos y barrer “todos los judíos al mar”, como lo atestiguan documentos de la época. El secretario general de la Liga Árabe amenazó con efectuar matanzas que dejarían en ridículo las de Gengis Khan. La guerra, por lo tanto, se presentaba como un hecho inminente. Y apuntaba a un nuevo genocidio, pocos años después del Holocausto. No había pudor en seguir asesinando judíos. Ni siquiera los que rechazaban semejante conducta propusieron una condena rotunda y eficaz.

El flamante Estado de Israel (nombre que adoptó, basado en la expresión hebrea Eretz Israel) no tenía armas –¿quién las vendería a un cadáver?– y debió enfrentar a siete ejércitos enemigos con las uñas y los dientes. Fue una lucha desesperada. ¡Los israelíes no contaban con un solo tanque ni un solo avión! La mayor parte de su armamento fue robado o arrancado a los británicos. Numerosos combatientes eran espectros que acababan de arribar, luego de sobrevivir en los campos de exterminio nazis. O triunfaban o morían. Fue la guerra en que cayó la mayor cantidad de judíos. En algunos lugares recurrieron a estrategemas para impulsar la rendición o la huida de sus enemigos, en otros atacaron sin clemencia. Sabían qué les esperaba en caso de ser vencidos. Los árabes estaban fragmentados entre quienes defendían sus tierras y quienes habían invadido y luchaban sin convicción. Al cabo de varios meses, con treguas que eran quebradas por alguno de los bandos, se llegó al armisticio y el trazado de fronteras arbitrarias.

Como consecuencia de esa guerra desigual, aparecieron los refugiados. Refugiados árabes y refugiados judíos. Estos últimos eran los ochocientos mil judíos expulsados de casi todos los países árabes en venganza por la derrota. Los recibió Israel, pese a sus dificultades iniciales, y los integró a la vida normal, pese a que en ese tiempo y durante varios años debió sufrir un interminable bloqueo y mantener un estricto racionamiento. Los seiscientos mil refugiados árabes, en cambio, fueron encerrados por sus hermanos en campamentos, donde se los aisló y sometió a la pedagogía del odio y el desquite. Transjordania usurpó Cisjordania y Jerusalén Este, medida que justificaba su cambio de nombre; a partir de 1949, en efecto, se empezó a llamar Jordania (ambos lados del río Jordán); Egipto se quedó con la Franja de Gaza. La ocupación árabe de esos territorios duró 19 años. En esas casi dos décadas, ¡jamás se pensó ni reclamó crear un Estado árabe palestino independiente compuesto por Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza! Ningún presidente, rey o emir árabe o musulmán visitó Jerusalén Oriental, convertida en un vilorrio sucio e irrelevante. No se permitía que los judíos fuesen a rezar al Muro de los Lamentos.

Sólo después de la Guerra de los Seis Días (conflagración que se produjo por la insistente provocación árabe y el ánimo de subsistencia judío), se produjo la ocupación israelí de esos territorios y otros más (toda la Península del Sinaí, los Altos del Golán y trocitos de Transjordania). Ocupación que se mantiene actualmente y que ha sido tomada como una continua provocación del Estado de Israel al Estado Palestino y a los países Árabes como una estrategia de predominación sionista y que forma parte al día de hoy del fundamento argumental palestino y por ende de la defensa de la propia argumentación israelí en un círculo vicioso o bucle sin fin del conflicto. La verdad es que ambos pueblos tienen legitimación y argumentación para reclamar su espacio, pero sobre todo, tienen más posibilidades por sus similitudes, condicionantes, hechos y circunstancias históricas para la buena convivencia que para mantener en el tiempo su lucha.

La reflexión ahora nos lleva independientemente de confesar o practicar alguna de las creencias religiosas monoteístas que asumen en el Antiguo Testamento y como parte de su origen y leitmotiv, si es suficiente retroceder en el tiempo para justificar y argumentar una posesión territorial que originó y mantiene vivo  hasta el día de hoy el conflicto palestino-israelí, o por el contrario, la historia de la humanidad hecha de migraciones, ocupaciones y mestizajes debe ser el argumento fundamental para gestionar la convivencia mutua en una complejidad territorial histórica y que además une un condicionante de carácter religioso-cultural. Sea como fuere y sea como sea, la verdad es que Israel y Palestina deben llegar a ser un conjunto patrimonial de la humanidad por su importancia histórica, cultural, religiosa, patrimonial y humanitaria.

Esta complejidad y de un modo quizás muy emotivo y simplista sobre el conflicto árabe-israelí nos habla de la empatía y perdón como posible solución del mismo a través de una historia  donde ambos sentimientos y situaciones políticas quedan muy bien reflejadas en la producción cinematográfica francesa ganadora del Festival de Tokio 2012 y dirigida por Lorraine Levy, El hijo del otro.

La imagen que todos deseamos en el corazón y que ambos pueblos se merecen.

La imagen que todos deseamos en el corazón y que ambos pueblos se merecen.

Por Jordi Carreño Crispín  / https://jordicarreno.wordpress.com/

Fuentes consultadas y textos usados:

Troya o Ilion, entre el mito y la realidad…

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El significado de la palabra “llíada” no es otro que en el latín hace referencia al  vocablo griego que significa -referente a Ilión-. Ilion era el nombre de una ciudad situada en la costa del Asia Menor, concretamente en la costa noroccidental de Anatolia, cerca del estrecho de Dardanelos, y que es más conocida como Troya.

Troya (en griego Τροία o Τροίας; también llamada Ilión, en griego Ίλιον o Ίλιος y Wilusa en hitita) es una ciudad tanto histórica como legendaria, donde se desarrolló la Guerra de diez años que relató Homero en su Iliada. La palabra Wilusa es de origen hitita y, según los estudios de Starke en 1996 (Hawkins 1998, y Niemeier 1999), indica la Troya homérica.

Fundada aproximadamente en el 2.700 BC y destruida sobre el 1.180 BC, es descubierta a finales del siglo XIX por el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann en lo que se denomina la Toya VI (1700 a 1250 BC), es decir, la ciudad de Troya antes de su caída ya sufrió desde su fundación varios procesos de desarrollo que determinamos en diez fases.

Su estratégica posición en la entrada del Bósforo en la órbita del Imperio Hitita entre los ríos Escamandro (o Janto) y Simois; y que le procuraba un control total sobre el tráfico marítimo. Lo que a los ojos de los griegos micénicos era un tan buen motivo para ir a la guerra como la belleza de la princesa Helena, máxime en pleno apogeo del reinado de Agamenón que había ido conquistando los distintos reinos de la Grecia arcaica y que deseaba el control y poder total, marítimo y terrestre,  además de vengar el agravio familiar.

El hecho de que la ciudad se encontrara total y fuertemente amurallada y rodeada de fosos diseñados para detener el avance de los carros de guerra – el arma de destrucción más característica de la época – indica de la consciencia de los reyes y habitantes de la ciudadela de Ilion o Troya.

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Lo que no nos cuenta la historia a excepción de la epopeya homérica y por tanto los vestigios arqueológicos, es la identidad de sus asaltantes, ni si la destrucción de la misma está a la altura de su leyenda o  fue una sucesión de hechos esporádicos y asaltos que nos permitan definitivamente corroborar el mitológico final de su caída; y es por eso, que la arqueología calla y vuelve la vista hacia los antiguos poemas de Homero que nos relatan su “Illiapersis o caída de Ilion”, la Eneida de Publio Virgilio Marón (que pudiera describir con la salida del héroe troyano Eneas el origen romano buscado por el emperador Augusto) o en las leyendas Posthoméricas de Quinto de Esmirna que se inician donde finalizada la Iliada, con el funeral del Príncipe y héroe troyano Héctor, hijo del rey Príamo y hermano de Paris, raptor de Helena y mujer hasta entonces del rey Menelao, hermano de Agamenón.

El caso es que Troya o Ilion andan entre el mito y la realidad y dada la belleza de su epopeya y de los mitológicos héroes y dioses clásicos que participaron en ella, dejemos que sean entonces la tradición griega, los dioses, el ingenio del rey de Ítaca Odiseo (Ulises) y su caballo, las hazañas de Aquiles y sus mirmidones y el resto de héroes como Ayax (Ayante) o el propio Eneas los que nos cuenten a través de los grandes poetas y el tiempo la historia de Ilion.

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por Jordi Carreño Crispín

Fuentes documentales:

Revista Historia de National Geographic nº 93 páginas de la 51 a la 57.

Historia de la Antiguedad (UNED)

“Puig de sa Morisca”… Desde los talayotes hasta la Conquista de Jaime I

¿Cuántos lugares de nuestra propia isla no conocemos? Llama la atención que nuestros queridos visitantes tengan la capacidad de buscar esos rincones y parajes que muchos de los foráneos desconocen, que no son valorados y que además no reciben la atención que se merecen, tanto por su prehistoria, historia y hábitat que hacen de estos enclaves visita obligada si uno es amante de lo suyo, de la historia o simplemente de la naturaleza. Este es un ejemplo, y aunque tanto el Govern como el propio ayuntamiento han hecho un buen trabajo, creo que el patrimonio debería tener algo más de dedicación, tanto en su conservación como en su difusión. Un ajoya más de nuestro territorio.

Cima del Puig de sa Morisca

Cima del Puig de sa Morisca

El “Puig de sa Morisca” es una pequeña elevación montañosa sita en el municipio de Calviá-Mallorca, concretamente en la población turística de Santa Ponça. Esta colina está a 119 metros de altura sobre el nivel del mar y está preservada como parque arqueológico y está abierto al público en general por la “Conselleria de Turisme” del Govern de les Illes Balears (Consejería de Turismo del Gobierno de las Islas Baleares) y el propio ayuntamiento del municipio. Además de esta montaña y sus alrededores, el Parque engloba otras zonas de especial interés, como son el Comellar de Sa Terra des Gerrers y la zona conformada por los Turons des Fornets i el Turó de Ses Abelles.

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Mirador de la cima a la bahía de Santa Ponsa

En un área que ocupa unas treinta y cinco hectáreas, y en un radio de diez kilómetros, se han localizado más de quince yacimientos arqueológicos, nueve restos arquitectónicos de gran interés etnológico, pues representan fielmente la vida de estas comunidades neolíticas y que se prolongaron hasta la edad de hierro; entre ellas, llaman la atención las dos casas de los antiguos carboneros –en muy buen estado de conservación- y la sitge (o lugar donde se hacía la carbonera y se quemaba la madera para conseguir el carbón), dos restos de las pequeñas murallas de piedra, la casa de los pastores, las casas de los roters (payeses sin tierra) y las torres de vigilancia, más una amplia representación de comunidades vegetales presentes en el archipiélago balear y del Mediterráneo, desde el sotobosque con los lentiscos, el bosque de pinos (halepensis) típicos de la zona y los arbustos como el romero, guirnalda lavándula, estepa blanca, etc., y como no la flora atípica pero común de esta zona como la pequeña orquídea de las zonas mediterráneas. Desde la cima de la montaña se divisa una amplia vista panorámica de casi todo el municipio. Un enclave agradecido para los aficionados a la fotografía, el senderismo y las excursiones culturales.

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Casa de los carboneros

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Torre número 3

Morisca

Torre número 2

Se estima que el poblado fue habitado desde los inicios del siglo VI-VII (se cree aproximadamente desde el 605 al 800 BC [era talayótica]  hasta el año 123 BC, con la llegada de los romanos a isla bajo el mando de Quinto Cecilio Metelo y posteriormente hasta el 1229 cuando el rey Jaime I el “Conquistador”  con la intención de ocupar por la cristiandad la isla ocupada por los sarracenos (Calvià formaba parte de la división administrativa Juz’d’Ahwaz al-Madina. Los árabes, llegados en el 903, conquistaron nuevamente Mallorca incorporándola a sus reinos de Taifas, y fue dominada sucesivamente por los almorávides y los almohades). Se cree, que las tropas del Rey Jaime I ocuparon la cima de este monte como uno de los primeros objetivos militares, ya que desde este montículo se controla una amplia zona que abarca parte del municipio y se ve la costa que linda a la ciudad de Mallorca (Palma de Mallorca).

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En este mismo lugar, los equipos de arqueólogos  descubrieron restos de cerámicas, enseres, útiles de la época y musulmanes; y en el año 2008 en un contexto encuadrado en el siglo XIII, un pequeño escudo de metal con un blasón que se cree que pudiera haber pertenecido a los caballeros Togores (Cuadra medieval del Vallés Occidental –Sabadell-), junto a otros restos.

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Construcción neolítica de naveta

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En la urbanización Son Ferrer, (a unos 2 Km. campo a través) se encuentran los restos de un túmulo (o turriforme escalonado) y también de una cueva sepulcral de unos seis metros de largo. Así mismo, en el bosque entre el Golf I y II de Santa Ponça y Son Ferrer, existen restos de un poblado de navetiformes.

Es un paseo agradable aunque alguno de los caminos (sobre todo los de ascensión hasta la cima son pedregosos y empinados, encontraremos varios miradores a diferentes alturas). Su ubicación de entrada se encuentra en (Geo-coordenadas: 39º 30′ 26,47″ N 2º 28′ 47,97″ E), junto al Colegio Centro Infantil y Primaria Puig de Sa Morisca al que se accede a través de la Avenida Puig de Se Sirvi (Entrando por la primera rotonda de acceso a Santa Ponça . Hábitat Golf Santa Ponça).

Jordi Carreño Crispín

Fuentes documentales:

Oficina de Información y Turismo de Calviá. (Santa Ponça)

  1. Documento con planos en pdf: http://http://www.fundacioncalvia.com/descargas/Resumen_Plan_Director.pdf

http;// www.mallorcaweb.com

http;//www.birdingcalvia.com/rutas-calvia/4/es/r11-puig-de-samorisca

Información general:

www.illesbalears.es/accesible/index.jsp?isla=00&sec=0017&item

Mirando hacia atrás… “el origen de los primeros pobladores mallorquines”


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De los primeros pobladores a la caída del Imperio Romano (5.000 aC – 454 dC)

El período que transcurre entre la llegada del hombre a Mallorca y la caída del imperio romano supone el primer momento de transformación antrópica de un paisaje hasta ese momento intocable. La intensidad con que el hombre transforma el territorio en esta época queda patente con el empuje y el declive de la cultura talayótica, dejando como herencia paisajística sus construcciones de grandes bloques de piedra, los talaiots. Paralelamente, la conquista de Mallorca por parte de Quinto Cecilio Metelo en el 123 aC supone la incorporación de Baleares a la cultura romana y occidental. La romanización comportará la convivencia de los herederos de la cultura talayótica con los nuevos pobladores.

Cabe destacar el hecho de que en la Serra de Tramuntana se han localizado los restos humanos más antiguos que se conocen hasta la fecha en las islas Baleares. A través de ellos y de los numerosos yacimientos que se extienden a lo largo de la cordillera, se puede afirmar que la primera presencia humana en la zona se dio en torno al 5000 a. C. En la mayor parte del territorio hay yacimientos y restos arqueológicos de esta época, sobre todo en forma de cuevas y abrigos rocosos que sirvieron de refugio a los primeros pobladores. En ciertas cavidades rocosas (Coval den Pep Rave, la Cueva de s´Alova o la Cueva de Ses Alfàbia) se han encontrado numerosos restos cerámicos y humanos que abarcan un periodo cronológico que va de la época pretalayótica hasta la Edad Media.

El hombre de estos primeros asentamientos basó su economía en la caza y la recolección. La montaña ofrecía un buen espacio para este tipo de vida nómada, al disponer, además de buenos recursos naturales, numerosos abrigos rocosos que podían ser utilizados como primeros habitáculos. Se cree que el hombre pudo llegar a domesticar algún rebaño de un caprino autóctono, el Myotragus balearicus, hoy extinguido.

Hacia el 1700 a. C. empieza la llamada Edad del Bronce, que en las Islas Baleares se conoce como pretalayótico (1700-1350 aC). Se caracteriza por la aparición de un nuevo tipo de construcción, las navetas, y por el uso del bronce, utilizado para fabricar herramientas y objetos de culto. En muchos lugares de la Serra de Tramuntana se ha confirmado la existencia de pequeños poblados (Bòquer, Es Brutell, Galatzó, Cals Reis, entre otros).

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La cultura talayótica se inicia en Mallorca hace unos 3000 años, y entre el 900 y el 850 aC la isla se llena de los llamados talaiots, que sustituyen progresivamente a las navetas. Buenos ejemplos de estas construcciones se encuentran esparcidos por la Serra de Tramuntana, de los cuales destacan por su buen estado de conservación los de Coma-Sema (Bunyola), Son Ferrandell (Valldemossa) y Ses Casotes (Puigpunyent).

Durante el Bronce Final (1300-900) se producen innovaciones en la tecnología de las comunidades isleñas: surgen nuevas formas cerámicas, la mejora de la metalurgia y aparecen nuevas estrategias de contacto con el exterior.

Hay también un aumento de los contactos con sociedades de fuera de la isla, y es muy importante el hecho de que se empieza a producir un aumento demográfico que acabará por provocar la deforestación de gran parte del territorio. Los lazos entre familias se refuerzan y la población empieza a agruparse en poblados y a construir murallas para defender cada una de las unidades territoriales conformadas. En la Serra de Tramuntana se calcula la existencia de unos 60 o 70 poblados talayóticos, ubicados tanto en emplazamientos cercanos a zonas fértiles y seguras, como en zonas más marginales y recónditas, en los valles más remotos de la comarca.

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Se conservan a su vez en la Serra de Tramuntana numerosos santuarios, normalmente situados cerca de los poblados, en los que se debían de realizar diversos tipos de ceremonias (actos religiosos, sacrificios o rituales sociales). Se conocen, por ejemplo, los santuarios de Son Mas (Valldemossa), Almallutx (Escorca), Els Clapers (Formentor) o Es Fornets (Calvià). También predominan las localizaciones de enterramientos colectivos, sobre todo en cuevas o abrigos rocosos, que con anterioridad habían sido utilizados como vivienda, destacando Son Boronat (Calvià), la Cometa dels Morts (Escorca), La Punta (Pollença) o el Cementiri dels Moros (Capdellà). Posteriormente, los griegos y los fenicios conocieron sin duda las islas Baleares y las utilizaron como base para el comercio con la Península.

La ocupación romana posterior bajo el dominio de Quinto Cecilio Metelo el año 123 a. C., tuvo como consecuencia la consolidación de los asentamientos prehistóricos existentes. Es probable que en la Serra se crearán nuevas villae, unidades básicas de explotación agrícola dedicadas principalmente a los productos básicos de la llamada trilogía mediterránea (olivo, vid y trigo). Aunque es posible que se diera el cultivo del olivo en aquella época, es destacable el hecho de que tanto el vino como el aceite debían ser importados desde la península, lo que parece demostrar su poca importancia. En cualquier caso, las dos principales ciudades romanas de Mallorca (Palma y Pollentia) se situaron cercanas a la Serra, de la cual obtuvieron recursos.

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www.serradetramuntana.net/es/paisatgecultural/…/post07/

Los “haššāšīn” o el origen de los ASESINOS…

DE AQUELLOS LODOS ESTOS BARROS: “La historia del Alamut y el significado de la palabra ASESINO.

Hablamos de asesinos, de terrorismo o terroristas actualmente a diario, pero sabemos realmente de dónde proceden los orígenes de ambas acepciones, los etimológicos y los  posibles significados primigenios históricamente… 

Figuración de la fortaleza del ALAMUT

Figuración de la fortaleza del ALAMUT

En el tiempo de las cruzadas (Hace unos mil años aproximadamente, sobre el 1090 d.C.) había una secta practicante del ismailismo en Irán, es decir, una secta minoritaria chiita en un país mayoritariamente suníta.

Esta secta era temida tanto por los cristianos como los propios musulmanes. A pesar de su escaso número, parecen haber aterrorizado a sus enemigos, alcanzando a personajes muy importantes y protegidos. Sobre ellos se creó la leyenda de que nadie podía escapar si se convertía en su objetivo. Así que ganaron su fama realizando asesinatos estratégicos contra políticos, militares, oponentes religiosos o personajes relevantes.

Hassan Al Hassab

Hassan Al Hassab

El líder fundador de esta secta radical Nazarí escindida de la denominada Shi A Ismaili se llamaba Hassan Al Sabbah, un erudito de familia acomodada que estudió el Corán y se formó religiosamente para con posteridad poder dedicarse como misionero a reclutar acólitos para su causa, la de derribar a sus oponentes otomanos selyúcidas. Erigiéndose el mismo en el líder asceta Nazarí; y de nombre conocido como “El viejo de la montaña”, dado que residía en una fortaleza casi inexpugnable situada en los picos altos de la antigua Persia (actualmente Irán), concretamente en el del Alamut (El Nido del Águila).

Hassan creía firmemente en la influencia sobre la mente humana ya que esta era fácilmente manipulable siguiendo los pasos y pautas adecuadas, por lo que se dedicó a ello con ahínco para conseguir llevar a cabo la sumisión y fe de los miembros de su secta.

El fervor de estos hacia su líder era tal, que sólo una orden suya bastaba para que cualquiera de los miembros de esta secta se quitara la vida, popularizando también la leyenda de los asesinos suicidas.

Nido del Águila

Nido del Águila

El Alamut o el nido de las águilas estaba situada en un risco a unos 1.800 metros de altitud en la Sierra del Elburz cerca del mar Caspio. Dominaba un fértil valle franqueado por montañas de altos precipicios y cuyo acceso era único a través de un sinuoso y serpenteante camino, lo que hacía de esta fortaleza un punto altamente estratégico y de difícil conquista.

Asesino es una palabra de origen árabe y cuyo significado etimológicamente proviene de la raíz haššāšīn”, que significa según la estructura de la misma acepción “adictos al cáñamo indio” o resumidamente “fumadores o bebedores de hachís”. Esta hipótesis que no está confirmada es probablemente la que más consenso reúne; aunque otras teorías apuntan a que el término podría hacer referencia a los seguidores de Hassan. En cuyo caso el término tampoco sufriría en exceso con la relación de la primera y más que aceptada hipótesis.

Esta secta pasó a conocerse comúnmente con el nombre de “Hashsha-shin” o “‘Hashshashiyyín’ que en su término anglosajón dio lugar a la palabra “assassin”.

No se tiene todavía muy claro si estos asesinatos los cometían bajo la influencia del hachís, o si esta droga era consumida posteriormente para tranquilizarse (ésta es la teoría más aceptada actualmente). Lo que sí es aceptado, es que bajo los efectos del consumo de cáñamo los seguidores de Hassan eran mucho más manipulables e influenciables, además de proclives a la modificación de su conducta.

Tal y como el Corán indica morir en nombre de Alá proporcionaba la entrada en el Paraíso musulmán rodeado de las setenta y dos vírgenes para vivir como recompensa por su sacrificio y martirio una vida llena de placeres. Con este leiv motiv y la ayuda del hachís el proceso de manipulación mental era puesto en marcha. Creando lo que podríamos denominar como los primeros terroristas de la historia.

Al nuevo integrante de la secta se le raptaba y era llevado a la fortaleza de Alamut donde vivía a cuerpo de rey  mientras era formado y disfrutaba de los placeres carnales de todo tipo, durante los varios años que duraba  la preparación y entrenamiento, al tiempo que vivían rodeados de mujeres, hachís, comida y bebida abundantes, sirvientes…, para que se convencieran de que habían llegado al Jardín de Alá. De ese modo los súbditos, cuando despertaban del efecto de las drogas, creían realmente haber viajado al paraíso y no dudaban en hacer cualquier cosa que les mandase su líder, ya que así, y sólo así, podrían volver al edén islámico.

Los Hashashin no formaban un ejército regular, pero constituían una organización perfectamente jerarquizada, y todos los integrantes recibían una dura formación en el adiestramiento militar junto al duro adoctrinamiento religioso absoluto de la religión fatimí, que hacía de ellos unos adeptos totalmente fieles a la secta. Se formaban tanto en el arte del combate como en estudio de la religión fatimí, siendo unos guerreros religiosos. De hecho algunos les consideran los templarios del Islam ya que, como estos, también formaban una orden con diversos grados de iniciación.

La estructura jerárquica de la secta estaba encabezada por el “Viejo de la Montaña”, los Dais, los Refik, los Fedayines y los Lassik. Actuaban en grupos de seis hombres, que eran los fedayines(“Jidawis”, “Fida’is” o “Fidawis” .

El Viejo de la Montaña enviaba a estos grupos para ejecutar sus acciones, normalmente de asesinato o amenaza. Su total desprecio por su vida les convertía en armas letales. Además, no sólo esta característica suicida les hacía casi imparables. Eran muy buenos guerreros.  

Los fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Eran capaces de infiltrarse en cualquier ciudad durante meses o años hasta acercarse lo suficiente al objetivo y aniquilarlo sin levantar sospecha, se iban acercando poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en siervos suyos para poder sacar información.

Hassan no sólo buscaba la eliminación de sus adversarios, sino crear al mismo tiempo un estado de terror generalizado.   Su primera víctima fue el Gran Visir Nízam Al Mulk, mano derecha del sultán selyúcida Malik Sha.

Preferían la relación con los cristianos dado que su enemigo era común, los sunitas, lo que les causó la antipatía de la Corte y del pueblo; aunque estos también fueron posteriormente sus enemigos. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado de Monferrat, al que asesinaron en 1192.

También intentaron asesinar por dos veces al que sería héroe del Islam frente a los cruzados, al unificador del Imperio desde Egipto a Persia, Saladino.

 Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía también que los fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos.

Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas.   Tras la muerte de Hasan-i Sabbah su cargo fue ocupado por diversos “Viejos de la Montaña” que siguieron practicando sus creencias y sus asesinatos.   Pero la decadencia de la secta llegó cuando los mamelucos tomaron el poder en Egipto y dirigidos por Baybars, consiguieron diezmar sus fortalezas.  

El último Jeque de la secta fue Rukn al-Din Khurshah, bajo cuyo mandato las últimas fortificaciones, incluída la legendaria fortaleza de Alamut, fueron destruidas por los mongoles descendientes de Gengis Kan en su larga marcha hacia la conquista de todo Oriente Medio.

Por Jordi Carreño.

Fuentes de información:

es.wikipedia.org/wiki/Asesino

brendayenerich.escritoresdepinamar.com/etimologiaasesi.

www.actuallynotes.com/Actually%20Notes%20Las%20Ra

www.todomisterios.com/Hassan-I-Sabbah-y-la…/174

www.mundohistoria.org 

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ… “El nacionalismo y la memoria hacia la involución…”

¿Qué pasa cuando suenan los tambores del nacionalismo?  Cuando los timbales vuelven a resonar en las comunidades históricas con aires de histerismo histórico, de desmemoria rancia y apolillada en el endogámico recuerdo de lo que se pretendió ser y nunca fue, es que seguimos anclados en el desconocimiento de nuestra propia historia; por tanto, no hemos aprendido nada de ella, lo que nos conduce a la vía de poder cometer el error de repetirla en el peor de los casos.

Ya sabemos que en río revuelto ganancia de pescadores. Y en este caso los pescadores son pescadores de oportunidades. Pescadores que buscan que les eximan de sus yerros y responsabilidades ganados a pulso por sus nefastas gestiones económicas en las Comunidades Autonómicas a las que representaban; y que estaban amparadas bajo la protección y resguardo de la teta estatal que ahora niegan y que les alimentaba como hace una buena madre.  Pero ya es sabido que no siempre es de bien nacido ser agradecido y no es extraño ver a hijos renegar y olvidar el esfuerzo maternal.

Proteger nuestra historia, cultura, lenguas y diversidad es cuestión imperiosa del Estado, y éste debe ser paladín y protector de todas sus comunidades; pero para ello, es el propio Estado el que debe ser garante y promotor de que su historia sea estudiada, conocida, divulgada y preservada con el mimo que identifica al buen padre. Por desgracia, en España el padre es falso, mentiroso e hipócrita con sus orígenes e historia y además es manipulador. He de ahí que los hijos se le reboten y creyéndose más inteligentes, soberanos y joviales que su patriarca aprovechan la debilidad de este para conseguir réditos oportunistas ante un mar revuelto que esconde todas las miserias pasadas de sus mayores, las suyas propias y las futuras.

Sin quimeras desafortunadas como expuso el coronado delfín caudillista de nuestro pasado más oscuro, España y sus comunidades históricas tienen una riqueza sin parangón ganada a pulso de historia y mestizaje, de conquistas y reconquistas; y que fue en un tiempo y puede volver a serlo, digna de ejemplo de convivencia común y dispar, desarrollo y expectativa de futuro inigualables ante los retos venideros; y que además, nos podrían poner con esfuerzo aunado a la cabeza del viejo tren europeo; y que por ende, este, se está quedando atrás en la carrera mundial del desarrollo, ya que cada vez pierde más terreno económico, demográfico, político y social ante los nuevos y emergentes países y continentes teóricamente menos desarrollados. Y es que la unión hace la fuerza.

Pensar en romper esa unión a nivel nacional no es sólo un signo de inconsciencia y poca visión futurista, es también la limitación mental y geográfica del ser humano que se retrae en la involución y no en la evolución de su especie. Es el pan para hoy y el hambre para mañana.

Además de que si la excusa es el carácter histórico y separatista como argumento de identidad, entonces volvamos a los orígenes del ser humano y como bípedos que somos reclamemos juntos el carácter del Austrolophitecus primigenio y reneguemos del evolucionado homo sapiens, y así sermos todos africanos y del mismo origen, porque es de ahí donde salieron nuestros ancestros.

Y es que lo que el tiempo se llevó no fue el pasado, sino la memoria de la especie que se tiene por la más racional de todas las de la natura. Por eso algunas veces yo quisiera ser tan civilizado como los animales y tener memoria de elefante para recordar la senda a recorrer.

Sí señores… ¡Visca Cataluña! ¡Gora Euskalerria! ¡Puxe Asturies! ¡Ao Vivo Galicia! ¡Viva Andalusía! Y etc… ¡Vivan España, Europa y el Mundo! Pero sobre todo… ¡Viva el hombre libre, viva el ser humano!  Y No dejemos que la ceguera y el tiempo nos roben memoria e historia.

Jordi Carreño

Los sapiens dejaron África cruzando el mar…

Herramientas humanas halladas en Emiratos Árabes apoyan que hubo un éxodo hace 125.000 años

NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID 28/01/2011

El primer viaje de los humanos modernos fuera de África pudo sermucho más antiguo y audaz de lo que se pensaba. Un puñado de herramientas de piedra halladas en el Golfo Pérsico dibujan, según un grupo de arqueólogos europeos, una ruta alternativa por la que el hombre moderno podría haber colonizado primero Arabia, luego Mesopotamia y después Europa y Asia. Según esta hipótesis, de la que aún faltan los fósiles de aquellos pioneros, la primera cabeza de puente del sapiens para conquistar el resto del mundo no fue el corredor del Nilo a través de lo que hoy es Egipto hasta entrar en Israel, como siguen pensando muchos expertos, sino las aguas del mar Rojo y los desiertos de Arabia. Este primer éxodo sería casi el doble de antiguo, pues sucedió hace unos 125.000 años, según el trabajo.

“Pudieron usar balsas o botes, porque ya eran capaces de construirlos en aquella época”, postuló el arqueólogo de la Universidad de Tubinga (Alemania) Hans-Peter Uerpmann, coautor del estudio, durante una conferencia de prensa para presentar su hallazgo.

Los ancestros pudieron cruzar el mar Rojo a bordo de balsas

La propuesta, que publica hoy Science, se sustenta en un hacha de mano hecha de sílex y otros útiles de hace entre 100.000 y 125.000 años. Sus filos delatan la mano de humanos modernos, según el equipo que los ha desenterrado en Jebel Faya, un enclave desértico en Emiratos Árabes a unos 65 kilómetros de la costa que separa a este país de Irán.

“Fueron nuestros ancestros, no me cabe duda”, aseguró Uerpmann sobre los autores de aquella caja de herramientas paleolítica. Su visión contradice los estudios genéticos clásicos que mantienen que los humanos actuales descienden de sapiens que salieron de África hace entre 60.000 y 70.000 años vía Egipto e Israel.

“Nuestro estudio debería animar a que se analice de nuevo la forma en la que los humanos modernos nos convertimos en una especie global”, aseguró Simon Armitage, el investigador de la Universidad de Londres que ha datado los nuevos restos. El equipo mantiene que el hacha, los punzones y los raspadores que han desenterrado son muy parecidos a los que se han encontrado en otros yacimientos del este de África en épocas similares y que se atribuyen a humanos modernos. Sus afilados cantos cuentan la historia de un éxodo alternativo por la ruta del sur.

Faltan pruebas concluyentes, según expertos independientes

Todo comienza hace unos 130.000 años, con la llegada de un periodo de temperaturas más cálidas al final de una glaciación. Con el calor llegaron las lluvias a Arabia, donde los desiertos se convertirían en sabanas mucho más habitables y parecidas a las de África. Pero, para llegar a ellas, los humanos modernos tuvieron que cruzar el mar Rojo, donde el nivel del mar comenzó a subir con el deshielo. Todo dependió de estar en el lugar y momento adecuados para poder cruzar el estrecho.

Al comienzo del calentamiento, antes de que se derritiesen los hielos, el nivel del mar Rojo era cien metros más bajo que el de hoy, pero el clima de Arabia ya era más húmedo. Los humanos sólo tuvieron que cruzar unos cuatro kilómetros de mar, según los autores del estudio, para llegar a unas praderas donde ya vivían gacelas, cabras monteses y otros animales de caza. Aún es un misterio cómo cruzaron. Una vez conquistada la otra orilla, las poblaciones atravesaron Arabia hasta los emiratos. El área sería un nuevo centro desde el que los humanos modernos podrían luego haber cruzado el Golfo Pérsico hasta llegar a Mesopotamia y luego a Europa y Asia en épocas de clima favorable y un nivel del mar bajo, señala el estudio.

Pocas pruebas

“Es muy lógico pensar que existió esta ruta alternativa a la gran autopista de salida”, opina Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. El experto, que no ha participado en el estudio, apunta que hace 125.000 años los humanos modernos “conocían bien el medio marino y los litorales”, lo que les pudo permitir realizar la travesía a Arabia por el sur. Pero las pruebas no son suficientes, ya que no hay fósiles que prueben esta hipótesis, advierte Carbonell. De hecho, el experto, que conoce bien las herramientas de los neandertales y sus ancestros, señala que pudo ser esta especie la que hiciese los útiles de Jebel Faya. “Es muy difícil asegurar que son de humanos modernos, pues se conocen industrias líticas laminares muy parecidas hechas por neandertales de Europa”, concluye.

Fuente:

http://www.publico.es/ciencias/358526/sapiens/dejaronafrica/cruzando/mar

¿Quiénes fueron los Habiru o Apiru?

 

Grabado egipcio en el que se identifica un grupo de Habirus

HabiruApiru fue el nombre dado por varias fuentes sumerias, egipcias, acadias, hititas, mitanias, y ugaríticas  a un grupo de gentes que vivían en las áreas de Mesopotamia nororiental y el creciente fértil desde las fronteras de Egipto en Canaán hasta Irán. Dependiendo de la fuente y época, los Habiru o Apiru, son descritos de formas variadas, como diferentes son las hipótesis de sus orígenes. Algunos los califican de  nómadas o semi-nómadas, rebeldes, fuera de la ley, asaltantes, mercenarios, sirvientes o esclavos, trabajadores migrantes, etc.

Bajo la definición de “habiru” podemos establecer originariamente a los grupos de población inicialmente nómadas asociados geográficamente al territorio de Amurru (aunque también se contempla la probabilidad del origen hurrita) y,  que tenían su núcleo principal en las montañas y bosques del Líbano, allá  entre los años  2.000 y 1200 a. C. Los habiru inicialmente estaban formados por grupos nómadas amorritas que intentaban establecerse en la región sirio-palestina y que actuaban de modo violento, atacando, saqueando y ocupando poblados y ciudades para conseguir, armas, provisiones y cobijo. A ellos se les iban uniendo las gentes del lugar a cambio de protección. Éstos grupos nómadas o semi-nómadas procedentes de fuera, estaban formados por grupos de criminales, fugitivos, refugiados, mercenarios y gente de las clases más desfavorecidas muy hostiles, tal y como los describen fuentes mesopotámicas, hititas, mitanias y urgaríticas.

Bajo esta misma definición se conocen también  a este mismo colectivo por fuentes egipcias, las cuales los definen en una etapa posterior como prisioneros de Ramses II (1160 a.C. aprox.) para trabajar en los templos y canteras. Después de la Edad de Bronce e inicios de la Edad de Hierro, es el nombre que identificará a los hebreos (ibri que significa atravesar o apir en su denominación egipcia y que significarían errantes o hebreos), que formarán comunidades tribales propias y que se instalarán a partir del segundo milenio en Palestina (posibilidad que muchos investigadores descartan y que es origen de la polémica).

El problema principal de los habiru fue su capacidad de dominación y ocupación territorial de modo violento.

Documentalmente el archivo de Amarna es el que nos proporciona mayor información y fondo documental sobre los habiru, con las setenta cartas de Rib-Adda (rey de Gubla-Biblos) enviadas en su mayoría al faraón Amenophis IV (Dinastía XVIII) solicitándole su ayuda ante los invasores. Hay quince cartas que mencionan a Aziru y numerosas referencias a los Habiru.

También en el papiro de Leiden nº 348, comenta…”Ramses II…distribuye raciones de grano a los soldados y apiru que transportan piedras para el gran pilono de Ramses…”, es decir aparecen como mano de obra.

En el papiro de Brooklyn y dentro del reinado de Sobekhotep III se habla de un sirviente doméstico llamado Apiru-Rishpu, y cuyo nombre similar, Apiru.Respeh aparece de nuevo en la tumba de Tutankhamon en un vaso de vino dulce con la inscripción del nombre del maestro vinicultor, así mismo, también aparece otro Apiru-Anu en Pella como gobernador durante el Imperio Medio.

La estatua de Idrimi, hijo de Llimilimma fechada a principios del s. XV a. C. contiene una inscripción cueniforme que dice: “Proseguí hacia la tierra de Canaán. Me asenté en Ammia, en la tierra de Canaán, donde viven los de Halab (Alepo), los Mukish, los de Nii y los guerreros de Amae. Cuando supieron que yo era hijo de su señor, se agruparon todo en torno a mí. Allí crecí y tomé el mando. Siete años viví con los Apiru. Entonces…

En los relatos de historia de Manetón también se hace mención a los Kishos como apirus en términos despectivos al ser expulsados y convertirse en pueblo errante.

Hay otros muchos documentos y manifestaciones en relación a los apiru o supuestamente con ellos a través de su origen hebreo como la estela de la Victoria de Merentaph, textos bíblicos del Éxodo, menciones a los sashu o beduinos en los Templos de Soleb (Amenhoteph III), Medinet Habu (Ramsés III), Amara oeste y Aksha (Ramsés II) o los papiros de Kahun con su lista de personal para la fiesta de Sesostris II donde aparecen posibles apiru contratados.

En la investigación contemporánea, se habla de un origen hurrita y amorreo de los Habiru y se les divide en dos grupos relacionados con su origen, entre los Apiru esclavos de Egipto y los Apiru de Palestina, ofreciendo la posibilidad de la formación de Israel ligada a los Apiru que forzaron la caída de las ciudades-Estado de Canaán en los siglos XIII-XII y de aquellos que huyendo de Egipto, asumieron la religión y el credo de YAHVÉ, siendo éste, el nexo de unión junto con el deseo de establecerse en la tierra y crear un arraigo, lo que les llevaría a alianzas de grupos, tribus o individuos convertidos a la fe de YAHVÉ, asimilándose étnica y culturalmente entre ellos, conformando el llamado pueblo PROTO-HEBREO. Otros no lo ven tan claro que haya esta asociación entre proto-hebreos y habiru.

Los Habiru o Hapiru también se han traducido por refugiados, es decir gentes que atravesaban fronteras, aunque no se especifica la causa del desplazamiento (al ser un término amplio, determina que puedan darse múltiples interpretaciones como delincuentes, salteadores de caminos, desclasados sociales, etc..). Suponían una constante amenaza para no solamente para los mercaderes y otros viajeros, sino también para las comunidades más asentadas de la región.

Por Jordi Carreño Crispín (Trabajo de documentación Historia del Antiguo) – UNED.

Bibliografía y enlaces de consulta:

Breve Historia del Mundo Antiguo: López Melero, Raquel. Editorial universitaria Ramón Areces. ISBN -13: 978 84 8004 912 2. Páginas 93 hasta la 108.

Atlas de las Grandes Culturas: Margaret Oliphant. Editorial Debate. ISBN 84 7444 706 2. Páginas de la 38 a la 62 Egipto y Persia.

El origen de los hebreos: http://www.egiptomania.com/historia/origen_hebreos.htm

Haribu: http://www.imninalu.net/Habiru.htm

 

Orígenes de la pederastia: “La paiderastia” en la antigua Grecia…

 

Escena de un cortejo pederasta Detalle de un ánfora ateniense pintada con figuras negras del siglo V a. C.

El concepto de pederastia no tenía prácticamente nada que ver en la antigua Grecia con el actual. Las relaciones homosexuales y pederastas  no sólo eran bastante habituales, y se consideraban un privilegio de los ciudadanos de las polis, especialmente de los más selectos. Si no que además era un modo de entender la formación en base al amor filosófico y como medio de apreciación de la belleza, en este caso, la belleza de los efebos y jóvenes griegos y lo que representaban. No necesariamente, estaba ligada a la homosexualidad.

La paiderastia era una forma de paideia (educación o formación del niño o adolescente), basada en el erotismo y, que tiene su origen en la civilización griega. Cumplía un papel relevante en la formación de los futuros ciudadanos varones en su fase adolescente  a través de la relación con un tutor o protector adulto, sobre todo, para los efebos de clase alta y aristócrata. Ésta relación estaba muy ritualizada. Había una parte dominante y activa que era la del adulto, que actuaba como pedagogo, mecenas y protector, era el erastés (amante), y la otra parte, dominada y pasiva por el lado del adolescente o discípulo, el erómenos (amado), y su retribución al amante era su belleza, juventud y compromiso. Se trataba de una relación temporal, limitada por la edad oportuna del erómenos (entre los 14 y 18 años eran las edades adecuadas). Era una relación entre joven y adulto, aceptada por la familia y perfectamente  legal (con la legislación actual sería similar al concepto de relación sexual consentida), que se estipulaba como parte del aprendizaje e iniciación a la virilidad y la integración en la vida pública. El banquete o sympósion y la palestra (escuela de lucha griega) funcionaban como ámbitos del grupo social del adolescente. Con este tipo de enseñanza se pretendía diferenciar entre el amor “vulgar”, que buscaba la simple satisfacción física e inmediata y el amor “sublime” que a diferencia del anterior perseguía el sentimiento profundo y capaza de establecer una relación duradera. Ahora bien, entregarse pronto al erastés era censurable, así como era merecedora de elogio la insistencia del pretendiente que no cejaba en su empeño. Cuanto mayor era la dignidad del pretendiente más honor se le hacía a la familia del efebo (Cierto).

En el arte griego y concretamente en las pinturas de la cerámica de los siglos VI a. C. y V a. C., en las cuales se representan cortejos pederastas, aparecen habitualmente dos imágenes o escenas como convencionalismos de esta práctica: una la del amante acariciando con su mano los genitales del amado mientras le coge por la barbilla para obligarlo a mirarle a los ojos y la segunda el amante rodeando con sus brazos al amado mientras introduce su pene entre sus muslos (a esta práctica se la conocía como el diamarizein), pero sin penetración anal (posiblemente para evitar el tabú de la sodomización del ciudadano). La imagen de la crátera representa el mito de Ganímedes con Zeus, el cual es el convencionalmente adecuado para ilustrar este tema. En el mismo el dios seduce al joven troyano llevándoselo al Olimpo  como su servidor y amante, mientras Hermes notifica a la familia de éste el honor y la noticia del tal hecho. Esta fabula es emulada en la crátera apúlica de referencia (340-320 a. C.), por la imagen de un adulto en un naiskos o Templo pequeño típico de la arquitectura funeraria clásica, con columnas, pilares o frontón; y el joven efebo (casi siempre barbilampiño) ofreciendo una libación funeraria a su erastés. Está realizada con la técnica cerámica de figuras rojas (técnica que nació entre el 530-520 a. C sobre fondo negro habitual. El que la pieza sea apúlica nos indica que es del período de ocupación griega del territorio conocido como la Magna Grecia. En el siglo VIII a. C. los griegos se expansionaron hasta alcanzar las zonas de Tarento y Salento. En los siglos V y IV a. C formaron el asentamiento de Taras, famoso posteriormente por sus cerámicas, en la parte más septentrional de la región llamada Apulia y cuya península meridional se conocía como Calabria.

 

El héroe Aquiles en su relación de paiderastia como erastés del joven Patroclo

Por: Jordi Carreño (extracto de trabajo de investigación de Historia Antigua – Cultura Clásica “El Mundo en la Antigua Grecia – UNED)

Fuentes consultadas:

Así vivieron en la antigua Grecia. Un viaje a nuestro pasado. López Melero, Raquel. Anaya – Biblioteca Clásica ISBN 978 84 667 8676 8. Páginas 104 y 105

Enciclopedia de Historia Universal de Salvat: Tomo IV Grecia I – ISBN 84 345 6240 5 (páginas de la 75 a 140 “El despertar del pensamiento griego”) y Tomo V Grecia II – ISBN 84 345 6242 1 (Páginas de la 27 a la 48 “La escultura y cerámica griega)

 

“Pon una luz contra la impunidad del franquismo”

La Plataforma contra la impunidad del franquismo encenderá ESTA NOCHE “miles de velas” en la Puerta del Sol…

Una luz contra el olvido y la impunidad de los crímenes y la represión franquista. "Por TODAS las víctimas del franquismo"

Junio 26, 2010

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) –

La Plataforma contra la impunidad del franquismo ha convocado a los ciudadanos a través de su página web a una manifestación nocturna que tendrá lugar a las 22.30 horas de mañana sábado 26 de junio en la Puerta del Sol de Madrid en la que se encenderán “miles de velas” para simbolizar la búsqueda de la “verdad, la justicia y la reparación”. En la concentración se proyectará el vídeo ‘Cultura contra la impunidad’, en el que personalidades del mundo de la cultura como Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Juan Diego Botto, Paco León, Aitana Sánchez-Gijón o Juan José Millás, entre otros, han prestado su rostro y su voz y han colaborado con la Plataforma en un documental que recoge la historia de quince fusilados durante la dictadura. “Después de más de 30 años de democracia, más de 113.000 familias españolas siguen buscando a otros tantos desaparecidos, personas arrancadas de sus vidas, torturadas, asesinadas, silenciadas. Pero no olvidadas”, manifestó este colectivo.

http://www.europapress.es/nacional/noticia-plataforma-contra-impunidad-franquismo-encendera-manana-miles-velas-puerta-sol-20100625164609.html

NOTA DE LA MEMORIA VIV@: Ilumina a tu familiar, ilumina la memoria de todas las víctimas del franquismo asistiendo este próximo sábado a la convocatoria en la Puerta del Sol (Madrid). Todos aquellos que no podáis asistir a la misma, poner junto a las fotografías de vuestros seres queridos en casa una vela, y los que lo deseéis podéis remitirnos las mismas a nuestro correo (la fotografía iluminada de vuestro familiar con su nombre) a : lamemoriviva@hotmail.es y las publicaremos en un monográfico de los que no hayan podido asistir como apoyo solidario y recuerdo de todos. Desaparecidos, fusilados, encarcelados, supervivientes de campos de trabajo o de concentración, niños secuestrados, exiliados, represaliados políticos y sociales, etc. Por todos y para todos…¡VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN PARA TODAS LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO!

La Memoria Viv@