Mirando hacia atrás… “el origen de los primeros pobladores mallorquines”


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De los primeros pobladores a la caída del Imperio Romano (5.000 aC – 454 dC)

El período que transcurre entre la llegada del hombre a Mallorca y la caída del imperio romano supone el primer momento de transformación antrópica de un paisaje hasta ese momento intocable. La intensidad con que el hombre transforma el territorio en esta época queda patente con el empuje y el declive de la cultura talayótica, dejando como herencia paisajística sus construcciones de grandes bloques de piedra, los talaiots. Paralelamente, la conquista de Mallorca por parte de Quinto Cecilio Metelo en el 123 aC supone la incorporación de Baleares a la cultura romana y occidental. La romanización comportará la convivencia de los herederos de la cultura talayótica con los nuevos pobladores.

Cabe destacar el hecho de que en la Serra de Tramuntana se han localizado los restos humanos más antiguos que se conocen hasta la fecha en las islas Baleares. A través de ellos y de los numerosos yacimientos que se extienden a lo largo de la cordillera, se puede afirmar que la primera presencia humana en la zona se dio en torno al 5000 a. C. En la mayor parte del territorio hay yacimientos y restos arqueológicos de esta época, sobre todo en forma de cuevas y abrigos rocosos que sirvieron de refugio a los primeros pobladores. En ciertas cavidades rocosas (Coval den Pep Rave, la Cueva de s´Alova o la Cueva de Ses Alfàbia) se han encontrado numerosos restos cerámicos y humanos que abarcan un periodo cronológico que va de la época pretalayótica hasta la Edad Media.

El hombre de estos primeros asentamientos basó su economía en la caza y la recolección. La montaña ofrecía un buen espacio para este tipo de vida nómada, al disponer, además de buenos recursos naturales, numerosos abrigos rocosos que podían ser utilizados como primeros habitáculos. Se cree que el hombre pudo llegar a domesticar algún rebaño de un caprino autóctono, el Myotragus balearicus, hoy extinguido.

Hacia el 1700 a. C. empieza la llamada Edad del Bronce, que en las Islas Baleares se conoce como pretalayótico (1700-1350 aC). Se caracteriza por la aparición de un nuevo tipo de construcción, las navetas, y por el uso del bronce, utilizado para fabricar herramientas y objetos de culto. En muchos lugares de la Serra de Tramuntana se ha confirmado la existencia de pequeños poblados (Bòquer, Es Brutell, Galatzó, Cals Reis, entre otros).

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La cultura talayótica se inicia en Mallorca hace unos 3000 años, y entre el 900 y el 850 aC la isla se llena de los llamados talaiots, que sustituyen progresivamente a las navetas. Buenos ejemplos de estas construcciones se encuentran esparcidos por la Serra de Tramuntana, de los cuales destacan por su buen estado de conservación los de Coma-Sema (Bunyola), Son Ferrandell (Valldemossa) y Ses Casotes (Puigpunyent).

Durante el Bronce Final (1300-900) se producen innovaciones en la tecnología de las comunidades isleñas: surgen nuevas formas cerámicas, la mejora de la metalurgia y aparecen nuevas estrategias de contacto con el exterior.

Hay también un aumento de los contactos con sociedades de fuera de la isla, y es muy importante el hecho de que se empieza a producir un aumento demográfico que acabará por provocar la deforestación de gran parte del territorio. Los lazos entre familias se refuerzan y la población empieza a agruparse en poblados y a construir murallas para defender cada una de las unidades territoriales conformadas. En la Serra de Tramuntana se calcula la existencia de unos 60 o 70 poblados talayóticos, ubicados tanto en emplazamientos cercanos a zonas fértiles y seguras, como en zonas más marginales y recónditas, en los valles más remotos de la comarca.

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Se conservan a su vez en la Serra de Tramuntana numerosos santuarios, normalmente situados cerca de los poblados, en los que se debían de realizar diversos tipos de ceremonias (actos religiosos, sacrificios o rituales sociales). Se conocen, por ejemplo, los santuarios de Son Mas (Valldemossa), Almallutx (Escorca), Els Clapers (Formentor) o Es Fornets (Calvià). También predominan las localizaciones de enterramientos colectivos, sobre todo en cuevas o abrigos rocosos, que con anterioridad habían sido utilizados como vivienda, destacando Son Boronat (Calvià), la Cometa dels Morts (Escorca), La Punta (Pollença) o el Cementiri dels Moros (Capdellà). Posteriormente, los griegos y los fenicios conocieron sin duda las islas Baleares y las utilizaron como base para el comercio con la Península.

La ocupación romana posterior bajo el dominio de Quinto Cecilio Metelo el año 123 a. C., tuvo como consecuencia la consolidación de los asentamientos prehistóricos existentes. Es probable que en la Serra se crearán nuevas villae, unidades básicas de explotación agrícola dedicadas principalmente a los productos básicos de la llamada trilogía mediterránea (olivo, vid y trigo). Aunque es posible que se diera el cultivo del olivo en aquella época, es destacable el hecho de que tanto el vino como el aceite debían ser importados desde la península, lo que parece demostrar su poca importancia. En cualquier caso, las dos principales ciudades romanas de Mallorca (Palma y Pollentia) se situaron cercanas a la Serra, de la cual obtuvieron recursos.

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www.serradetramuntana.net/es/paisatgecultural/…/post07/

El Zigurat de Ur-Nammu…

Palabras y acepciones clave: Mesopotamia, Zigurat, Zikurratu, Templo montaña, Ur, Ur-Nammu, edificios religiosos, Templo, Arte sumerio, Arquitectura sumeria o mesopotámica, construcción, planta cuadrada o rectangular, terrazas, montaña artificial, escalonada, Etemennigur.

El Zigurat es uno de los elementos más típicos de las construcciones mesopotámicas, concretamente sumerias, aunque posteriormente fuesen adoptadas por el resto de la arquitectura de la Antigua Mesopotamia, podemos decir que son la consecuencia de las características de la arquitectura religiosa neosumeria (2150 a 2015 a. C). Este antiguo modelo de edificio-templo (Templo montaña), se construyó en Uruk hacia finales del cuarto milenio, pero fue el rey de Ur, Ur-Nammu, que gobernó hacia finales del III milenio y fue el que evolucionó éste  tipo de construcción religiosa hacia un nuevo concepto. El zigurat basado en una gran plataforma central o terraza de planta cuadrada o rectangular, coronada por otras más pequeñas elevándose hacia el  cielo a modo de montaña escalonada. El Zigurat de Ur-Nammu fue alzado en honor de la diosa Luna o Nannar (Innana, Nanna, Sin),  y dándole el nombre de Etemennigur,  que significa, casa cuya alta terraza inspira terror, con unas dimensiones de entre 36 metros de alto por 62 de ancho y 46 de largo. (Las medidas de construcción exactas varían según datos y autores).

En la construcción mesopotámica, el uso del adobe y el ladrillo hechos con arcilla secada al sol (debido a la falta de madera y piedra); será el material utilizado básicamente en esta sociedad dadas las características geográficas de territorio que marcan un fuerte condicionante económico y social. Los gruesos muros para dotar  de consistencia y aislar del frío y calor extremos de la zona; o la construcción sobre terrazas o plataformas para aislar los edificios de la humedad provocada por las crecidas de los ríos Tigris y Éufrates; el revestimiento externo de mosaico para proteger el edificio de la lluvia y el viento y, a la vez, dotarlo de magnificencia; uso de la bóveda, en lugar del arquitrabe, consecuencia de los materiales utilizados y del interés en construir espacios interiores de gran amplitud. Se trata, pues, de una arquitectura adaptada al medio, adecuada a la climatología, monumental y, a la vez, práctica.

En el caso de Ur-Nammu, se construyó con una base de planta rectangular y de tres pisos de altura, a los que se accedía por tres escalinatas. Hoy puede verse su primera terraza totalmente restaurada. El zigurat fue erigido en sentido diagonal a los puntos cardinales, aunque como en el caso de los templos, la planta rectangular de la base (aquí 56 x 52 metros) hizo que esta orientación sólo fuese aproximada. Se cubrió el suelo de la primera terraza con una capa de ladrillos cocidos, de 2,5 metros de espesor. Su perfecta y excelente elaboración  ha permitido que hasta el día hoy permanezcan en un estado de conservación soberbio, y es gracias a los mismos, a los que debemos la supervivencia de la forma original del zigurat de Ur. Es el  más antiguo de todos y, aunque fue iniciado antes que los de Eridú y Nippur, fue terminado posteriormente a los mismos. Esta construcción maciza consta de terrazas, nichos y paredes inclinadas o en talud  maravillosamente conservados. Estas últimas se elevan hasta una altura de 15 metros sobre el patio en el cual se alza el zigurat. Les seguían una segunda y una tercera terrazas con las que lograba  alcanzar una altura total de 21,33 metros, es decir un total de 36.33 metros. Apoyadas contra la pared noroeste, dos escaleras simétricamente opuestas descienden majestuosamente hasta el patio del templo. La escalera principal, en el eje central del zigurat, sobresalía de la estructura y se unía con las dos escaleras laterales al nivel de la primera plataforma, donde era coronada por una poterna. A partir de aquí la escalera central se hacía más estrecha y conducía a la plataforma superior. Un enorme pilar incrustado en el cuerpo del zigurat soportaba el tramo de escaleras. La amplia escalera central comenzaba muy lejos del cuerpo del zigurat y continuaba hasta la plataforma superior. La idea de una escalera entre el cielo y la tierra quedaba así plasmada creando una excelente perspectiva para las procesiones sacerdotales.

Fue construido como medio de servir a los intereses de la organización del Estado, de su ideología y de su marcado carácter religioso. Este zigurat se encuentra muy cerca de la antigua ciudad de Ur, a la cual protegía con su alargada sombra y con la divina ayuda de la diosa Nannar a la cual se dedicó el Templo, convirtiendo así a Ur en la capital del Imperio Sumerio. Aunque no está claro todavía cuál era la función específica de este tipo de construcción y las teorías son muy variadas, desde aquellas que lo atribuyen a la necesidad de proteger a las deidades de las inundaciones, sólo como centro de ofrendas e incluso como observatorio astronómico, lo que sí está claro que indudablemente tenía connotaciones de tipo religioso,  y que con toda probabilidad, al menos esta es la teoría mayoritariamente aceptada, con esta construcción se intentara manifestar el concepto de montaña sagrada donde se produce el encuentro entre el hombre y sus dioses, entre la esfera terrenal y celestial. La traducción del nombre así lo indicaría también.

A partir de la segunda Dinastía se comenzó un trabajo sistemático de desarrollo con la canalización y las construcciones arquitectónicas más importantes, lo que desembocó en una organización social jerarquizada, lo que hizo que esta jerarquización quedara reflejada en el tipo de construcciones como los edificios públicos, y en particular, los templos. La existencia de templos pone de relieve una centralización del poder económico y político en torno a un sacerdocio profesional (ensí), que monopoliza la actividad administrativa de toda la comunidad. Si le añadimos y vemos las diferencias que se manifiestan en los ajuares de las tumbas se deduce fácilmente que la sociedad empieza a estratificarse creándose las capas sociales desiguales en lo que a bienes se refiere. Y todo es debido al hecho de la mejora que la irrigación y la introducción del arado de tracción animal ha incrementado la producción agraria, lo que ha implicado una división del trabajo en la que un reducido grupo de individuos ya no se dedica a tareas productivas sino de gestión y  organización basada en una economía agrícola y de pesca redistributiva. Una parte del excedente generado se invertirá en la construcción de templos.

El período de la III Dinastía de Ur, que vio nacer la forma clásica del zigurat, corresponde al apogeo definitivo y máximo esplendor de Sumer, después de un largo período de servidumbre. Ninguno de sus soberanos fue más renombrado que Ur-Nammu, fundador de la III dinastía y constructor de los zigurates de Ur, Eridú, Al’Ubaid y Nippur. Ur-Nammu logró apoderarse de Lagash, eliminando al último ensí de su segunda dinastía, llamado Nam-Makhani, e incluso a algunos reyes de otros importantes enclaves. Su dominio sobre la zona le llevó a titularse “Rey de Sumer y Acad” y a proceder luego a una reforma en profundidad de las antiguas estructuras sumerias. Para ello organizó su reino a modo de monarquía, centrando en su persona todos los poderes y dotando a Ur de un magnífico palacio real y otras construcciones religiosas, entre las que destacó su zikurratu, llamado Etemennigur.

Bibliografía consultada:

Historia del Arte del Antiguo Egipto y Próximo Oriente, Martínez de la Torre Cruz, Gómez López Consuelo, Alzaga ruiz Amaya – Editorial universitaria Areces. Edición 2009

Enciclopedia  de Historia Universal Salvat. Vol. 2 La Antigüedad: Egipto y Oriente Medio. ISBN tomo II: 84 345 6231 6 Páginas de la 146 a la 198.

Breve Historia del Mundo Antiguo, López Melero Raquel – Editorial universitaria Areces. Edición 2010.

Atlas de las Grandes Culturas: Oliphant Margaret. ISBN 84 226 4566 1 Círculo de Lectores. Páginas de la 10 a la 21.

Enlaces de Internet consultados:

http://www.innova.uned.es/o/94494450

Grandes Civilizaciones: MESOPOTAMIA

http://www.youtube.com/watch?v=bV1WCdPBQXo

http://www.youtube.com/watch?v=evjKpygDE90

http://www.innova.uned.es/o/94494456

www.biografiasyvidas.com/…/u/ur_nammu.htm

www.historiaantigua.es/…/ziguratur/ziguratur.html

Por Jordi Carreño Crispín (UNED – Facultad de Geografía e Historia / Historia del Arte)

ARQUITECTURA: “EDIFICIO DE CAN CASASAYAS (PALMA DE MALLORCA)”

 

Fachada de los edificios de Cas Casasayas y Pensión menorquina- (Art Neuveu)

Arquitectura del siglo XX. Edificio de Can Casasayas, tipo de vivienda plurifamiliar con locales en los bajos y que lleva el nombre de su propietario y promotor. Declarado en el año 2001 monumento por el Consell Insular de Mallorca (Illes Balears).

Edificio modernista de principios del siglo XX (1908-1910), ligado a la producción o estilo Art Noveau, de clara influencia gaudiana, posiblemente basada en las casas Batlló y Milá de Barcelona. Catalogado de estilo secesionista en algunos catálogos como el del Dpto.de Dinámica Educativa.

Los autores son los arquitectos Francesc Roca i Simó (creador del proyecto y director de la primera fase y claro admirador de Gaudí y considerado el introductor de la estética modernista en Argentina) y Guillem Reynés (arquitecto que participó en el proyecto, dirigió la segunda fase y finalización de la obra del edificio contiguo e idéntico al primero, y que fue la antigua “Pensión Menorquina”).

Los materiales básicamente utilizados fueron la piedra arenisca o marés, madera y hierro, y hierro forjado para los balcones y algunos detalles de la construcción.

 

Detalle de los balcones

Edificio que podríamos decir que destaca por sus motivos ornamentales geométricos, de escasa decoración, pero de una gran originalidad, basada en el tratamiento de las fachadas con los arcos parabólicos de las aberturas y el tratamiento ondulante del edificio, así mismo son muy reseñables los detalles estilizados de las columnas superiores que soportan las balconadas con capiteles a modo escalonado, y las inferiores adosadas prácticamente a  la fachada, con una basa sobresaliente para el estilizado de las mismas. Son reseñables las curvaturas de las persianas de madera de estilo mallorquín que se adaptan perfectamente al efecto de movilidad y curvas de la fachada, así como los detalles de hierro forjado de las barandillas de los balcones y los adosados en los propios semiarcos  de la fachada semicircular que  hace de esquinera y une a las dos fachadas laterales.

 

Columnas inferiores adosadas a la fachada con basas sobresalientes

Este tipo de arquitectura es a causa de la influencia de ambos arquitectos de sus estilos propios, aunque supieron conjugar muy bien sendas tendencias, el primero influenciado claramente por el modernismo de la obra de Gaudí, y el segundo que se movió entre la corriente tradicionalista y su época más revolucionaria, prefiriendo siempre el arte colosal al popular. Es indudable que el Art Noveau es su estilo, aunque le confieren un estilo local con el detalle de la persiana mallorquina.

Las técnicas utilizadas y los tratamientos de los materiales le confieren una espectacular sensación de movilidad a la fachada, de plasticidad y  que se ve reforzada por  la ondulación de balcones y persianas, que dan como resultado un conjunto armonioso y bello en el que destacan más la ductilidad de los materiales en sí, que los elementos ornamentales hechos de los mismos materiales.

Este edificio fue según resolución del 21 de marzo del 2001 declarado bien de interés cultural con categoría de monumento, según los establecimientos de la Ley 12/1998 de 21 de diciembre.

 

Detalle de fachada

 

Bibliografía y enlaces utilizados:

  • BOE 95/2001 del 21/03 de la Administración Local.
  • Paseamos por el Modernismo, cuaderno de información para el profesorado de la colección Palma educativa. Margarita Castells, Catalina Escanellas y María de Lluc Mas Servicios Educativos del Ayuntamiento de Palma (Biblioteca Municipal).
  • Boletín de la Sociedad Arqueológica Lul.liana: Revista de Estudios Históricos páginas de la 435-442.
  • Cuadernos biográficos de Guillem Reynés Font escritos por Jordi Vidal Reynés.
  • Http://iamgendart.com/…/art noveau.htlm

 

Por Jordi Carreño Crispín (Ejercicio de Historia del Arte UNED – Técnicas y Medios Artísticos: Arquitectura- Modernismo)

 

PALACIO DEL INFANTADO DE GUADALAJARA…

Palacio de estilo gótico plateresco del siglo XV, levantado entre los años 1480- 1483 por el segundo duque del Infantado, don Iñigo López de Mendoza, quien encomendó dicha labor y obra a Juan Guas, famoso arquitecto nacido en Toledo y referente del gótico antiguo de estilo toledano, y cuyas obras más significativas son  el convento franciscano de San Juan de los Reyes (Toledo) y sus colaboraciones en las catedrales de Ávila y Segovia. Éste fue  asistido por Enrique Egeas Cueman en el diseño y talla de la decoración, y apoyado por Lorenzo de Trillo más diversos artistas mudéjares. A final del siglo XV sufrió varias reformas llevadas a cabo por el quinto duque del Infantado, y  que le confirieron ese carácter arquitectónico mezcla del estilo gótico isabelino y el manierismo renacentista que mantiene toda su influencia mucana o mocárabe.

Construido básicamente con sillería de piedra caliza de Tamajón, cuyas propiedades son su calidad, resistencia a los agentes climáticos, la inalterabilidad, su color típicamente anaranjado, y por supuesto, por ubicación su accesibilidad. Madera para sus artesonados, azulejos, hierro para rejas y otros elementos, y pinturas para los techos de las salas bajas.

Su fachada mezcla del gótico flamígero y Renacimiento avanzado, destaca por sus grandes paramentos cerrados de sillería isódoma con adorno de puntas  de diamante romboidales. En la misma se observa su puerta de tipología mudéjar toledana desplazada hacia la derecha y que está flanqueada por dos gruesas columnas cilíndricas, divididas en dos semicolumnas por un friso y cuyas basas son prismáticas,  *y aunque no se aprecien en la fotografía, están cubiertas de una fina trama de rombos que repiten en miniatura el orden de la cabeza de los clavos de la fachada. Sus capiteles de estilo mocárabe se rematan en una cornisa volada saliente, y en cuya parte superior, se puede apreciar el gran escudo ducal  de forma geométrica circular y que es sostenido por dos figuras (varones velludos). En el vano ubicado entre las semicolumnas está la puerta que se remata con un arco conopial mixtilíneo festoneado, muy rebajado y decorado con bolas o perlas, y sobre ésta, una celada grabada (*en la que aparece la corona ducal, los escudos coronados de las familias Mendoza y Luna y en sus extremos sendas tolvas de molino. Con largos cordones rodeándolas. En las enjutas o albanegas del arco, dos figuras de grifos rampantes como sucede con los arcos del patio de los leones)

En los niveles de la planta baja y principal de la fachada, se abren algunas ventanas de diferentes tamaños y una puerta con molduras lisas. En las ventanas se pueden apreciar las rejas típicas del estilo y época. En la parte superior de la fachada aparece como un corrido alfiz la galería de ventanales y garitas salientes, con múltiples columnillas y capiteles coronados con tracería gótica (*los antepechos también).

El patio de los leones o patio central, es de forma cuadrilátera (*ligeramente alargada de sur a norte, ya que en los laterales de levante y poniente aparecen siete arcos por cinco en el resto), típico del estilo hispano-flamenco. Está compuesto de juego de doble arquería superpuesta, formada por arcos conopiales mixtilíneos decorados con bolas o perlas, y florones y picos que sobresalen de su intradós. En el paramento que hay entre los arcos y el friso superior formado por una celada terciada con motivos vegetales (*hojas de cardo), se observan las figuras del los leones que dan nombre al conjunto, en medio una tolva de molino  y entre ellos las figuras de dos grifos rampantes sobre los escudos ducales.

Las columnas que sostienen la arquería inferior son de orden dórico, sin decoración alguna en el fuste, y descansan como es habitual en el mismo, sobre una crepidoma escalonada. Estas son de aspecto algo achaparrado o achatado para lo que debería ser la altura total del patio. Las columnas superiores son de tipo heliocoidal y están surcadas de motivos plásticos como cintas y hojarascas, al igual que su  capitel también decorado (* con tema vegetal en el remate).

El Museo de Guadalajara, fundado en 1838, es el Museo Provincial más antiguo de España. Desde 1973 su sede es el Palacio del Infantado.

Trabajo de:  Jordi Carreño Crispín para la UNED. Forma parte de uno de los ejercicios de la 1ª PED de Técnicas y Materiales Artísticos de Historia del Arte.

(* datos extraídos de la bibliografía y documentación utilizada)

BIBLIOGRAFÍA Y DOCUMENTACIÓN:

  • Técnicas y medios Artísticos: Esther Alegre Carvajal, Genoveva Tusell García y Jesús López Díaz (Unidad Didáctica UNED) Editorial universitaria Ramón Areces.
  • La introducción del arte flamígero en Castilla: Pedro Jalopa, Maestro de los Luna. Amalia María Yuste Galán. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. http://archivoespañoldearte.revistas.csic.es
  • Documento PDF: “La inscripción de la fachada del Palacio del Infantado de Guadalajara: Javier de Santiago Fernández y José María de Francisco Olmos” Profesores de la Universidad Complutense de Madrid.
  • El Palacio del Infantado en Guadalajara: Antonio Herrera Casado. ISBN 978-84-500-7162-7
  • Universidad de Oriente. Facultad de Construcciones. PDF “El Salón de los cazadores del Palacio del Infantado de Guadalajara” de Antonio Miguel Trallero Sanz*, Ana Marín Palma, Antonio López Tercero y Eduardo García
  • La Cantera de Tamajón: http://www.laveredadepuebla.wordpress.com/…/la-cantera-de-tamajon/
  • Fotogarfías de Arte Historia, Oficina de Turismo de Castilla La Mancha y las fuentes consultadas.