Historia de Palma (Mallorca)

Palmeria o Ciudad de Palma, Medina Mayurca, Ciudad de Mallorca, Palma de Mallorca y Palma o Ciutat.

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Vista de la Bahía y Catedral de Palma desde el bosque del Castillo de Bellver

La ciudad moderna ubicada a 13 metros sobre el nivel del mar se constituye en nueve localidades repartidas en cinco distritos que alcanzan los 560.240 habitantes repartidos en una superficie de 1015,88 km² siendo la octava mayor ciudad del Estado.

La ciudad estratégica se ubica en la parte occidental del mar Mediterráneo a unos 250 Km del este de la península Ibérica, Palma es una ciudad construida y reconstruida desde sus primeras murallas hasta la sierra de Na Burguesa y el Prado de Sant Jordi por un lado y que actualmente se extiende apuntando hacia el Pla de Mallorca limitando con el término de Marratxí y la Serra de Tramuntana.

Antes de hablar de la capital de Mallorca y capital administrativa de las Illes Balears (islas Baleares) hemos de situarnos en la cultura del hierro, en la época postalayótica para entender cómo estaba constituido el archipiélago Balear, ya que los primeros datos sobre el origen de la Ciutat de Mallorca (antes Palma de Mallorca) debemos remontarlos a la época romana, concretamente al año 123 aC ya que no se disponen datos arqueológicos ni referencias anteriores, por tanto, la diversidad cultural que formaban las islas tiene su relevancia.

Hay que diferenciar a Mallorca, Menorca y Cabrera conocidas como las Islas Gimnesias (Gymnēsiai o Gymnesiae que era como los antiguos griegos las denominaron tal y como aparece en la obra “Ora marítima” de Avieno, de la que sólo se conservan 713 versos en total, y en la que se recoge la primera fuente escrita sobre Hispania) de Ibiza y Formentera, las Islas Pitiusas (Pytiussae: Pytiusa y Ophiussa) conocidas también como Ebusus y Colubraria que pertenecían al llamado mundo ebusitano-púnico considerado como una cultura avanzada, cercana en modos a las culturas helénica y latina.

Así que nos situamos en las Gymnesiae-Bali(a)rides, o las islas de los honderos de donde procede etimológicamente el nombre del archipiélago, del griego ba’lé (señor de, maestro de) y ballein o yaroh (lanzar) cuyo significado es el de «maestros del lanzamiento». Los pobladores de Mallorca y Menorca iniciaron esa especialidad, la de prestigiosos y valientes guerreros mercenarios en su actividad como honderos – verdaderos especialistas en lanzamiento de piedras con hondas como armas ligeras- , desde, al menos, finales del siglo V a.C., siendo reconocidos como feroces luchadores como tales por cartagineses y romanos, y destacando por su forma de actuar en la táctica basada en unidades de infantería ligera que intervienen al inicio de la batalla con notable efectividad, según narran las fuentes como los estudios de Nadal, De Miguel o Pere Josep Carrió Villalonga.

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Honderos de Mallorca.

Lo cierto es que la vida de estas islas siempre ha estado vinculada con su posición estratégica dentro del Mediterráneo occidental. La necesidad de su control fue la causa principal la intervención romana para mantener estratégicamente el control marítimo, las conexiones entre el Imperio e Hispania y un punto militar y de comercio que apuntaba ya a África y Oriente.

La decisión de atacar Cartago en el 146 a.C., fue en parte debida a que volvía a ser un potencial peligro para las aspiraciones de Roma, de ahí la importancia de asentarse en las islas para asegurarse el control de toda esta zona del Mediterráneo occidental.

Así es cómo a partir del 121 aC, el general romano Quinto Cecilio Metelo que, por orden de Tito Livio y el Senado de Roma, en la segunda guerra Púnica, tiene la orden de posicionarse en la isla para luchar contra los cartagineses en el afán del Imperio Romano de mantener su domino en la Hispania Citerior y la Ulterior (península e islas).

El primer objetivo del contingente instalado en las islas, una vez acabada la contienda era conseguir la pacificación en el archipiélago instaurando un gobierno de protectorado imperial para convencer a quienes quisieran utilizar esa ruta de que se podía navegar tranquilamente por el mar baleárico y atracar y comerciar en estas islas, puesto que no había problemas al estar protegidas por el imperio, es así como en el año 123 aC., el general romano ya llamado por su éxito Quinto Cecilio Metelo Baleárico funda sobre el primer campamento romano con puerto en las islas llamado “Palmeria” la capital iniciando su estructura entre las calles de San Roque y la calle del Estudio General Luliano que fueron los antiguos ejes del cardo y decumanus de la ciudad y en cuya intersección se ubicó el foro, punto neurálgico de la ciudad romana.

El área de esta primera ciudad corresponde al actual barrio de la Almudaina, la cual fue fortificada. Se conserva una puerta de esta muralla: la de la calle de la Almudaina. Se inicia el período de crecimiento y riqueza en las islas donde los asentamientos romanos como Pollentia (Ciudad de Poder), ganado a los fenicios se conectan para comerciar con Cartago y el resto de África a través la actual carretera que une ambas poblaciones y que sigue la antigua vía romana.

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Barrio de La Almudaina, el más antiguo de la ciudad y donde se instauró el campamento de Palmeria de Quinto Cecilio Metelo

Pero no es hasta el año 379 con Teodosio el Grande que la ciudad es nombrada asiento principal de Mallorca o capital de las islas que hasta entonces habían dependido administrativa y políticamente a Tarraco (Tarragona) durante los periodos entre el reino de Augustine (31 BC–14 AD) hasta la muerte de Constantino en 337 donde los habitantes de las Islas Baleares mandaron una diputación al emperador para que los asistiera contra la plaga de conejos que estaba destruyendo el trigo en la isleta conocida como Conejera.

Fue la fragmentación del Imperio romano y el mandato del Emperador Honorius (384-423) que dejo abiertas las puertas de España, y consiguientemente de Mallorca a Gunderico, rey de los Vándalos bárbaros o vándalos y bizantinos que derrotó al ejército romano al mando de Flavio Castino apoderándose de las islas.

Se inicia el período llamado de “los siglos oscuros” que abarca desde los siglos V y IX donde se documenta la llegada de los judíos a Mallorca asentándose en la ciudad donde crean la primera judería que, probable fuera destruida cuando el general bizantino Belisario expulsó a los vándalos en el año 534. Después de esta fecha, no hay más noticias sobre la presencia judía en Mallorca hasta la expedición a Mallorca de Ramón Berenguer III en el año 1114.

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Calle de la antigua judería de Palma- Carrer de la Torre de L’Amor

Es a partir del 903 cuando la antigua ciudad romana de Palma que se hallaba prácticamente abandonada y es de nuevo conquistada por el musulmán Isam al-Khawlani que se hizo con el control de la isla y la ciudad.

Aljibe del Palau Reial de Palma de Mallorca

Nace Madina Mayurqa que es el nombre árabe de la ciudad que iniciaba un nuevo desarrollo y crecimiento hasta la reconquista cristiana del Rey Jaume I. Ciudad que adaptaron a sus necesidades construyendo nuevas posadas, baños árabes y mezquitas (el campanario de la catedral de Palma corresponde a la más grande de ellas) y aunque inicialmente respetaron en parte el antiguo trazado urbano este fue rápidamente modificado para crear la nueva ciudad levantada de sus ruinas construyendo su red de aljibes de agua, el de Baluard de Sant Pere que abastecía la parte baja de la ciudad y el del Palau Reíal de la Almudaina entre otros como los más importantes a partir de la canalización del agua proveniente de la fuente de la Villa sita a seis kilómetros de los muros de la ciudad creando la red hidráulica de la ciudad. Se construyó el alcázar dentro la Almudaina y la ciudad reinició un nuevo período de riqueza, desarrollo y crecimiento demográfico que provocó su ampliación fuera de las murallas romanas. Es a principios del siglo XI donde se ejecutó el ensanche de la ciudad en un ambicioso proyecto rodeando con luna nueva muralla la nueva ciudad que corresponde a lo que hoy denominamos Ciudad Antigua (Ciutat Vella o antiga).

Campanario de la Catedral de Santa María de Palma. Antiguo minarete de la Mezquita

En el año 1114 la rebelión de Pisa contra las incursiones musulmanas inicia lo que sería posteriormente la llamada “razzia pisano-catalana” o asalto pisano-catalán a Madina Mayurqa orquestada por los nobles pisanos y catalanes con el apoyo de la Santa Sede para lanzar un ataque contra el emir de Mallorca, la república de Pisa nombró a doce nobles para que formasen una embajada ante el Papa Pascual II, el cual les ofreció el privilegio de cruzada. Enseguida invitaron a sus vecinos a unirse a la campaña militar contra la isla balear. Roma, Luca, Florencia, Siena, Volterra, Pistoia, Lombardía, Cerdeña y Córcega se unieron. Génova —ciudad rival— fue la única que no quiso participar.

En el verano de 1114 se inició la expedición pisano-catalana. Unas quinientas naves zarparon de Salou para dirigirse a la desembocadura del Ebro. Desde allí pusieron rumbo a Ibiza y, al llegar a la isla, la tomaron. Al controlar la mayor de las pitiusas se conseguía tener la retaguardia protegida mientras se lanzaban al asalto de Mallorca. El 22 de agosto de 1114 la expedición militar arribaba a la bahía de Madina Mayurqa donde se inició el primer intento de toma de la ciudad que quedó medianamente destruida aunque no fue dominada hasta el 1229 por el rey Jaime I (El rei Jaume I).

La conquista de la isla por parte del rey de Aragón significa un antes y un después en la historia de Mallorca y, por extensión, de las Islas Baleares. Es a partir de 1229, con la creación del Reino de Mallorca, cuando se sientan las bases de la sociedad mallorquina actual: la religión, la cultura, las instituciones, las costumbres, la lengua.

Medina Mayurqa pasó a llamarse Ciudad de Mallorca. Es a partir de 1249 cuando se organizó toda la isla a partir de un gran municipio llamado universidad. Las autoridades ejecutivas de este nuevo gobierno fueron denominados jurados. Ya en el siglo XIV, los jurados disfrutaron de un consejo asesor que con el tiempo se convirtió en el Gran y General Consejo. Durante la edad media y la edad moderna la ciudad de Mallorca creció lentamente dentro la muralla.

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Muralla de la Ciudad de Mallorca

En 1391 es asaltado el barrio judío iniciándose las primeras conversiones ante el acoso de los agricultores que durante la Revuelta Foránea de 1450 y las Germanías de 1521 los agricultores y artesanos se hicieron con el poder del Reino, son los hechos belicosos más destacables, los cuales se pueden añadir episodios puntuales de enfrentamientos entre las diferentes grupos o clanes. Es con el Edicto de Granada en el año 1492 ordenado por los Reyes Católicos que se ordena la expulsión de todos los judíos del reino y por el que  se inicia el proceso de reconversión definitivo con una integración forzosa que llevó al nacimiento de un nuevo grupo social en la isla de los descendientes de una parte de aquellos judíos mallorquines conversos al cristianismo que serían llamados “xuetas” o “chuetas” (comedores de tocino para demostrar su conversión) o “juetas” (descendientes de judíos) de y, que siguieron en su mayoría asentados en las juderías que iban desde la Almudaina hasta la calle platería adaptando sus apellidos.  Hoy en día muchos de los apellidos de la isla proceden de los judíos conversos.

En el año 1715 las tropas borbónicas del rey Felipe V entraron en la ciudad, los jurados de la que se habían declarado a favor del archiduque Carlos fueron destituidos hecho que provocó la aprobación de un nuevo decreto denominado “Decreto de Nueva Planta”, en virtud del cual desaparecen las instituciones civiles creadas en el 1229 y que habían configurado el Reino de Mallorca.

Es aquí donde se recuperará el nombre antiguo de Palma, que sustituyó al de la ciudad de Mallorca. Administrativamente la ciudad se organizó a partir del modelo castellano. Se creó el Ayuntamiento de Palma, el cual heredó la casa de los Jurados y del Gran y General Consejo, con su mobiliario, del que destaca especialmente la galería pictórica de los hijos Ilustres de Mallorca.

Durante la Guerra de Independencia o del Francés (1804-1814) Mallorca no fue escenario de ningún campo de batalla, sin embargo esto no quiere decir que en viviera al margen. Palma se convirtió refugio de muchos peninsulares haciendo crecer la ciudad desordenadamente. En todo caso, resaltar que la llegada de los refugiados provocó una transformación sin precedentes en la ciudad donde los refugiados fueron acogidos en casas particulares y campos de refugiados ubicados en los actuales terrenos de Son LLàtzer. Como ejemplo importante, “La Casa de La Moneda de Cataluña” o la imprenta que estaba a manos de los hermanos carmelitas en toda España también pasaron a Mallorca con todos sus empleados, tema de tal calado e importancia que fue tratado como de Estado por las Cortes Generales de Cádiz, pudiendo continuar así con sus acuñaciones e impresiones. A pesar de este repentino incremento de población, Palma siguió creciendo intramuros. Sólo arrabales como Santa Catalina o el Molinar extendían tímidamente.

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La tradición impresora en Mallorca se inició con Bartolomé Caldentey y Nicolás Calafat que crearon la primera imprenta en Miramar hacia 1485 pero fue la familia Guasp en 1579 la que inició la dinastía librera y de impresores en Mallorca

No es hasta 1900 que Palma aprobó el Plan Calvet de urbanismo, con el que la ciudad se ensanchó mucho más allá de las murallas defensivas iniciándose este en el año 1902 con el derribo de estas, con lo cual empezó el actual ensanche la ciudad, proceso que sólo se interrumpiría dramáticamente durante la Guerra Civil.

Es en los años cincuenta, durante el franquismo cuando la industria turística se desarrolló con fuerza y llegó a ser el primer motor de la economía isleña. Cuando a finales de los años setenta se recupera el sistema democrático en España, Palma ya es una capital turística inmersa en un proceso modernizador y se vuelve a producir un importante crecimiento urbano que se ha alargado hasta casi la primera década del siglo XXI y en la que actualmente estamos inmersos.

“Quietud, quietud… Ya la ciudad de oro
ha entrado en el misterio de la tarde.
La catedral es un gran relicario.
La bahía unifica sus cristales
en un azul de arcaicas mayúsculas
de los antifonarios y misales.
Las barcas pescadoras estilizan
el blancor de sus velas triangulares,
y, como un eco que dijera: “Ulises”,
junta aliento de flores y de sales”.

A la ciudad de Palma. Poema de Rubén Darío.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCarreño @JordiCris

Fuentes y enlaces documentales:

  1. Enciclopedia Catalana. Història de les Illes Balears de Ernest Belenguer. Tomos I y III
  2. Història de la Corona d’Aragó. L’ Època Mediaval de Ernest Belenguer Vol. I De Peronella I Ramon Berenguer IV a Ferran II.
  3. Cronologia d’Història de Catalunya, País Valençià i Illes Balears

‘L’Illa dels foners’ de Josep Carrió Villalonga

Las islas Gimnesias (Mallorca y Menorca) https://www.arqueobalear.es/las-islas-gimnesias.htm  

Origen etimológico de las Islas Baleares: www.historiaclasica.com › 2008/04 › origen-etimolgico-del-trmino-islas

Los Honderos de Mallorca  www.tourism-mallorca.com/foners
Transcripció: Antoni Genovart Espinosa.

PDF Ora Marítima de Avieno; https://www.ulpgc.es/hege/almacen/download/27/27321/oramaritimadeavieno.doc

Biografías y Vida: Teodosio “El Grande” https://www.biografiasyvidas.com › biografia › teodosio

PDF Los Siglos Oscuros de Mallorca por Rosselló Bordoy http://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/mayurqa/index/assoc/Mayurqa_/1973v10p/077.dir/Mayurqa_1973v10p077.pdf

Palau Reial de la Almoina https://www.patrimonionacional.es/real-sitio/palacio-real-de-la-almudaina

Antiguos depósitos de agua en la ciudad de Palma: un patrimonio oculto.  https://issuu.com/medinaazahara/docs/cuadernos_medina_azahara_07_20

Xuetas, Chuetas o Juetas: https://www.enlacejudio.com › 2015/02/21 › chuetas-xuetes-juetes-la-histo

Enlace Història de Palma de L’Ajuntament de Palma https://www.palma.cat › portal › PALMA › contenedor1

Enlace recomendado: Fotos Antiguas de Mallorca en blogspot https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com/

Enlaces de este mismo blog por   Jordi Carreño @JordiCris

  1. Historia breve de la Conquista de Mallorca. | Jordi Carreño …
    https://jordicarreno.wordpress.com › 2013/09/08 › historia-breve-de-la-co…
  2. La Seu, la Catedral de Santa María de Palma la gran desconocida de los mallorquines… I Jordi Carreño … https://jordicarreno.wordpress.com/2013/09/24/la-seu-la-catedral-de-santa-maria-de-palma-la-gran-desconocida-de-los-mallorquines
  3. “Puig de sa Morisca”… Desde los talayotes hasta la Conquista de Jaime I I Jordi Carreño …  https://jordicarreno.wordpress.com/2013/05/20/puig-de-sa-morisca-desde-los-talayotes-hasta-la-conquista-de-jaime-i/
  4. Un rey republicano y masón. José I o Pepe Botella, el Bonaparte a la sombra de Napoleón. (I PARTE) y (II PARTE)  https://jordicarreno.wordpress.com/2013/11/18/un-rey-republicano-y-mason-jose-i-o-pepe-botella-el-bonaparte-a-la-sombra-de-napoleon-i-parte/  https://jordicarreno.wordpress.com/2013/11/18/un-rey-republicano-y-mason-jose-i-o-pepe-botella-el-bonaparte-a-la-sombra-de-napoleon-ii-parte/

  5. LA VERDAD HISTÓRICA DE LA GUERRA CIVIL, EL FRANQUISMO Y LA REPRESIÓN. Parte I y Parte II  https://jordicarreno.wordpress.com/2019/10/12/la-verdad-historica-de-la-guerra-civil-el-franquismo-y-la-represion-parte-i/  https://jordicarreno.wordpress.com/2019/10/20/la-verdad-historica-de-la-guerra-civil-el-franquismo-y-la-represion-parte-ii/   

Nota: algunos enlaces están indexados a la enciclopedia libre WIKIpedia para complementar información considerada de interés.

Reflexión sobre la locura de la histeria histórica nacionalista por la autodeterminación de Cataluña.

Todos los pueblos del mundo tienen derecho, tal y como reconoce la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1960.   a la independencia.

Esta carta, que es una declaración universal, hace referencia a la proclama solemne y necesidad de poner fin, rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones. Pero claro, deja a libre interpretación, semántica  jurídica, el fundamento a, uno, el reconocimiento de ser una colonia o estar bajo subyugación, dominación y explotación extranjera; y dos, a la indefinición, todavía al día de hoy, del concepto universal de “pueblo” jurídicamente según la Declaración Universal y las Naciones Unidas, donde, en su parte dispositiva en el artículo 1, se mencionan los “pueblos”, sin otra calificación más -ni siquiera con el artículo indeterminado. de lo que  es como tal, y que le da un grado de generalización más amplia a los conceptos de naciones, Estados y miembros de ambas. Es decir, no necesariamente un pueblo es una nación, un país y menos un Estado.

El nacionalismo es la ideología política basada en el principio de que cada nación tiene derecho a formar su propio Estado para realizar los objetivos o aspiraciones sociales, económicas y culturales de un pueblo bajo la aspiración de independencia o autodeterminación y que entiende en su concepción que la autodeterminación parte de la nación y no del pueblo, tal y como reconocen la jurisprudencia internacional y los derechos universales, y es lícito que así sea, y además, debería ser un derecho inalienable siempre y cuando el mismo esté sujeto a, primero, los conceptos ya declarados de subyugación, dominación y explotación extranjera o por colonización, sea o no histórica; y que, segundo, representen a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado y reconocido -porque cumple con la disposición y el mandato de titularidad de derechos soberanos en su parte dispositiva del artículo 1 que incorpora el concepto de “pueblo del respectivo Estado”-.

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ConceptoDefinicion.de  En otras zonas de Europa el nacionalismo surgió en parte debido a los mismos ideales liberales de la revolución

Una vez puntualizadas estas disposiciones y conceptos, que como ya he explicado dejan de modo muy subjetivo -en lo que a derecho internacional se refiere- la catalogación de pueblo, país, nación y Estado en referencia a la relación entre pueblo-país, pueblo-nación y pueblo-Estado podríamos estar discutiendo eternamente, según el punto de vista de cada cual e intereses cuál es la que define a Cataluña y a los catalanes, que, indudablemente son un pueblo, tanto por sus características históricas, lengua y costumbres. Otra cosa es que sean un pueblo-país, pueblo-nación o un pueblo-Estado. Y aunque así fuera y alguna de estas definiciones encajase, no hay que olvidar que se pierde el primer y fundamental paso y voluntad para ello, “que represente a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado” Algo que hoy no se da; y por tanto, no puede obtener el reconocimiento internacional tan deseado y buscado por el nacionalismo catalán.

Además de que, en el punto 5º ya se hace mención a que “En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas”. Es decir, la recomendación de acceder a la voluntad soberana de los pueblos excluye de facto los pueblos autónomos. Creo que Cataluña lo es, históricamente, jurídicamente, geopolítcamente, económicamente, etc.

Con estas premisas del derecho internacional y sin mediar en otras disquisiciones históricas. o de otro carácter, Cataluña no cumple las condiciones para la tan ansiada autodeterminación de una parte de su sociedad, primero, por no contar con la voluntad soberana y popular de la mayoría de esta, y segundo, por ser un territorio autónomo dentro de un país-nación y Estado reconocido internacionalmente. Que la lícita aspiración de una parte de la sociedad o pueblo catalán sea atendida por considerarse un pueblo independiente, por lengua, historia, costumbres; e incluso por la discutida territorialidad “dels Països Catalans” no es suficiente para adquirir el carácter de pueblo colonizado, subyugado, dominado y explotado por una nación o país extranjero. Es así de simple, pese quien le pese y guste o no a quien no guste.

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Enciclopèdia.cat  els Països Catalans. Mapa dels Països Catalans

Que con ello una parte del nacionalismo catalán, además quiera malear y adulterar la historia su pueblo y del propio Estado español, para conseguir sus objetivos, no es más que una estrategia manipuladora para demostrar su carácter de pueblo-Estado. Ejemplo serían los argumentos históricos como los propuestos por el historiador catalán Víctor Cucurull, miembro de la Asamblea Nacional Catalana, afirmando que, Cataluña descubrió América 15 años antes que España en una expedición marítima catalana dirigida por “Colom” –Colón-, de origen catalán este – cuando al día de hoy todavía se discute y debate la nacionalidad del personaje histórico, aunque la hipótesis histórica más reconocida y aceptada es la del origen genovés – o que Cervantes era catalán, y por tanto, “el Quijote” y el “siglo de Oro español” serían el siglo de Oro catalán. Si bien no se ha podido determinar el lugar y  la fecha exacta de su nacimiento, sí sabemos que, desde mediados del siglo XVIII la patria de Cervantes fue -Alcalá de Henares-, así como el día en que fue bautizado, el 9 de octubre de 1547, por tanto, el aprovechamiento de certificación documental hacen que se pueda elucubrar y manipular el origen como así hace susodicho historiador con el caso del más famoso de nuestros literatos y que el Sr. Cucurull, en sus peregrinas aseveraciones, no ha dudado en hacer catalan por imperativo legal, amén de que se olvida que en la época colonizadora de ultramar  como en el medioevo hablar en castellano antiguo, latín, árabe, catalán, hebro, etc. era más común, de lo que es hoy en día la pluralidad lingüística. Pero que Cervantes hablaba y escribía en castellano antiguo, eso está más que documentado, al igual que Colón parece ser que era multilingüe y hablaba en latín y castellano indistintamente.

O hablar de que Cataluña es la primera nación histórica del mundo cuando todos los que hemos estudiado historia sabemos que el concepto de estado nace de las ciudades-Estado mesopotámicas entre 3.200 a.C. a 2.900 a.C, en el conocido como “período de Uruk” – en el que se desarrollan la agricultura, contabilidad, escritura cuneiforme, sello cilíndrico y otros avances de civilización, tal como ahora-  ;y que, posiblemente iniciara su andadura con “el período de El Obeid” hacia el 5300 a.C. y el 4574 a.C.  según las muestras de carbono 14 encontradas en diferentes excavaciones arqueológicas.

O pretender según el profesor Jaume Guillamet que Quim Torra sea el 131º presidente de la Generalitat, cuando en realidad es el décimo president. Esta afirmación adulterada, viene de la corriente historiográfica que defiende el origen centenario de la Generalitat según la obra De Berenguer de Cruïlles, “Els 125 presidents de la Generalitat de Catalunya” (Pagès, 2000), donde se argumenta que la Generalitat, pese a las evoluciones experimentadas a través del tiempo, nació en 1359. Dato erróneo, pues aquella Generalitat medieval, llamada Diputación General, poco tiene que ver —más allá del nombre—, con la Generalitat actual, – ya que esta institución, La Diputación General, fue creada para recaudar impuestos y ya existían organismos similares en los reinos de Aragón y Valencia, así que, el concepto actual nace de la II República (aunque en Cataluña han habido 3 proclamaciones republicanas más – 1641, 1873 y 1934- )  proclamada por Francesc Macià el 14 de abril de 1931 como “República catalana”. Tres días después de esta proclamación tres ministros del Gobierno provisional, entre ellos, los catalanes Lluís Nicolau d’Olwer y Marcelino Domingo, viajaron a Barcelona para ofrecer a Macià abandonar la idea de República Catalana por la de República Española a cambio de “la elaboración de un Estatut de Catalunya que refrendase el modelo de República autonómica en España. Macià aceptó y nació la actual Generalitat. En fin, podría continuar rebatiendo hipótesis históricas o jurídicas, pero no valdría de nada, porque hay un concepto que no entiende ni de historia ni de razonamientos, sean jurídicos, históricos o simplemente lógicos que es el de los sentimientos, y si estos son de carácter nacionalista, entonces hablamos de un acto o sentir fundamentalista por su carácter sectario, por concepto de supremacía por consanguinidad o raza. Y eso es algo que, como en la religión o cualquier otro dogma carece de la más lógica que el propio acto de pertenencia, credo o fe.

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Miguel de cervantes y Saavedra, ilustre catalán según la hipótesis del nacionalismo en versión de su historiador Víctor Cucurull

Como escribió el filósofo francés Joseph Ernest RenanLo que constituye una nación, no es ni el hablar una misma lengua, ni el pertenecer al mismo grupo etnográfico, sino el poseer en común grandes cosas en el pasado, y la voluntad de hacer otras más grandes en lo futuro.”  Por eso, y como en cualquier tipo de nacionalismo, el carácter es selectivo y sectario, de ahí que se genere un semi estado de locura  e histeria histórica para justificar el mismo para y por la autodeterminación, y en Cataluña no es diferente.

El carácter de universalidad cantado desde Marx a otros grandes humanistas, pensadores, filósofos, etc. como Geroge Orwell, Stefan Zweig, José Ortega y Gasset, Ryszard Kapuściński, etc. independientemente de tendencia política, vieron como el nacionalismo sólo es un modo de exclusión y dominación que impide como escribió Isabel Allende que… “La humanidad pueda vivir en un mundo unido, donde se mezclen las razas, lenguas, costumbres y sueños de todos los hombres. El nacionalismo repugna a la razón. En nada beneficia a los pueblos. Sólo sirve para que en su nombre se cometan los peores abusos”.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris.

 

Pensamiento Crítico II. El art. 155 desde la equidistancia. Apoderarse de facto de la democracia y libertad en nombre de las mismas.

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“Cuando asumimos la ilegalidad como la primera opción ante las responsabilidades cotidianas – individuales o colectivas – socavamos las bases de la democracia.” – Javier Tadeo Domínguez Brito, es abogado y político dominicano -.

Con el mismo amor hacia un lado que hacia el otro, aunque ahora orzado hacia una posición más unionista, por el mero hecho de la legalidad, y por aquello que ya he argumentado hasta la saciedad de que, las libertades se defienden con la democracia; y ésta, con las Constituciones, y todas ellas, con las urnas bajo un orden común y legal establecido por la propia ley y votado por la mayoría. Si no, no hay ni democracia ni libertad y podemos hablar de sistemas de libre albedrío.

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Imagen de Google Image- Elecciones, votando

Si no gustan el modelo, ley, sistema o el Estado – se proponen los cambios precisos y se votan legalmente aceptando las decisiones de las mayorías – Eso es democracia. Lo demás, como ya he dicho y escrito son eufemismos y adaptaciones a intereses de minorías -. No se puede hablar de democracia y de derecho cuando te los has saltado a la torera, con alevosía y casi nocturnidad; no se puede hablar de democracia cuando una minoría se impone a una mayoría, no se puede hablar de democracia y legitimidadcuandouna consulta, referéndum o plebiscito no es sufragista y está lleno de irregularidades. No se puede hablar de democracia y libertad de un pueblo excluyendo a la mayoría de él.

Se habla en nombre del pueblo catalán, de la mayoría del pueblo cuando se ha excluido a la mitad, o casi a la mayoría con una argucia parlamentaria autonómica y excluyente.

No se puede hablar de derechos y libertades cuando no se respetan las ajenas. No se puede hablar de libertad cuando una mayoría parlamentaria no es representativa de la mayoría de la población a causa de un sistema defectuoso de porcentajes y, que actúa de facto anulando a la oposición por imperativo legal.

No se puede hablar de la libertad y de opresión cuando se ha tenido la oportunidad de hacer todo eso amparado bajo en un sistema de libertades que se lo ha permitido e incumpliendo las leyes generales de un Estado. No se puede hablar de presos políticos porque no están encarcelados por sus ideales, sino por incumplir la ley – como lo estarán o deberían estar otros muchos más-. Saltarse la ley en cualquier ámbito tiene consecuencias por muy honorable que parezca o pretenda ser el fin. Las leyes están para impartir justicia y si la ley es injusta, se cambia o se intenta cambiar legalmente.

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

Y no, Sr. Pep Guardiola , no se puede decir que la voluntad de un pueblo está por encima de cualquier ley, incluso si es la Constitución, porque entonces ya no es válido ningún sistema de libertades y porque además es una falacia que sea voluntad de todo un pueblo. Ésa es la metarrealidad independentista, y por qué bajo ése palio, lo único que se esconde es el sentimiento y la voluntad de imponer una minoría, y eso, es en cualquier lado del planeta es considerado una imposición, y por tanto, una dictadura le pese a quién le pese. Esté o está o no avalada por denominados progresistas, izquierdistas, republicanos – los únicos – o antisistema que se han apropiado de los conceptos de democracia, libertad, opresión y fascismo haciendo precisamente eso que denuncian a pulmón abierto. Se han atribuido el nombre y derecho de toda la izquierda, la moderada, la liberal, la socialdemócrata y por supuesto, la de los conservadores sea cual sea su opción. ¡Bendita democracia! Se han saltado todas las reglas de juego de las libertades y de la propia democracia permitiéndose el lujo de señalar a todos aquellos que no están alineados con sus intereses. Eso ni es democracia, ni es libertad ni es la verdad tampoco,

Se han inventado un Estado opresor estratégicamente cuando en sus escuelas, universidades, medios de comunicación y sociedad civil tienen todas las garantías de propiedad y pertenencia de su lengua, cultura y tradiciones; la libertad de expresarse, de salir a la calle, de manifestarse y de generar políticas propias. Tienen sus propias herramientas de autofinanciación y ayudas del Estado y comunitarias; sus propios cuerpos de seguridad que, además, se saltan las leyes… ¿Qué es un estado opresor entonces? ¿O no están oprimidos los catalanes que no están de acuerdo con su razonamiento y proceder y son excluidos de su demandada República?

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El pueblo catalán como todos los pueblos tiene derecho a decidir su futuro tanto como lo tiene el pueblo español a decidir el suyo, y por ahora, que yo sepa, ambos forman parte de la misma unidad de Estado, están unidos por el mismo marco jurídico-legal, económico, geográfico y civil que así se reconoce, nacional e internacionalmente.

Y para cambiar eso hay que empezar por cambiar; uno, el modelo de Estado y sus leyes, empezando desde la mayor; dos, el sistema que lo garantiza o que garantizará, sea este o futuros modelos y tres, el modelo será el que decida la mayoría según se haya propuesto, votado y legislado. Así se hace, se vive y se mantienen las libertades y las democracias, con respeto a la legalidad y a las mayorías. Y eso no significa que las minorías deban estar desprotegidas como se alude argumentando la insubordinación del orden y marco legal, todo lo contrario.

Demasiados eufemismos, mentiras y manipulaciones para conseguir un derecho que, amparado bajo un sentimiento de nacionalidad está cercenando la paz, las libertades y la democracia de una Cataluña dividida de 7.5 millones de habitantes, de los cuales por ahora sólo 2.2 millones aproximadamente son independentistas (dando por bueno un referéndum sin garantías); es decir, un tercio de su población… ¿Mayoría? Probablemente la realidad de Cataluña sea la de los tercios de independientes, equidistantes entre la suma de autonomistas hasta federalistas y, por supuesto la de los unionistas supranacionalistas. Y a lo que se refiere al Estado, sólo un 2% de su población decidiendo sobre el futuro del 98% restante. Ahí lo dejo y que cada cual saque sus conclusiones, pero desde luego una cosa es cierta, Puigdemont y adláteres no pueden hablar de legitimaciones hasta que no estén en legalidad, propia, nacional e internacional.

Constitución Española 1978

Constitución Española 1978

El art. 155 tan afamado era una consecuencia lógica ante una situación errática de ilegalidad. – Una de las herramientas de defensa de la actual Constitución de 1978,  que no por mala ha de ser obviada y que permite modificación – Se tiene que aprobar en la Cámara Alta, el Senado, es decir, con lo que el Govern de la Generalitat tiene la coyuntura para poder echar marcha atrás y con ello dar la oportunidad de volver a votar con total garantía la vuelta hacia el modelo autonómico y a partir de ahí, trabajar en la línea que sea y sea la representativa del mapa social de Cataluña. Que como dice el saber popular… “En mal reino, leyes muchas, y no se cumpla ninguna.”

@JordiCris

“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

01 - Javier Junceda

Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

La Historia de Cataluña (Parte II)

De mi artículo anterior publicado el 10 de julio de 2016 dejé pendiente el corte histórico a partir del final del llamado Antiguo Régimen que hoy, 11 de septiembre, día señalado para los catalanes al ser la celebración de su nacionalidad, retomo para pasar a la época histórica moderna que abarca desde la sublevación de Cataluña a la casi entrada en la era de la Revolución Industrial o la “Renaixensa de Cataluña”

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Constituciones Catalanas, 1585.

El período histórico que va desde el matrimonio de Fernando II de Aragón con Isabel la Católica hasta la paz de Westfalia es una época que comprende la colaboración y participación directamente en las expediciones y campañas militares españolas de los catalanes hasta el reinado de Felipe II que marcaría el inicio de un proceso de deterioro iniciado por la crisis que comienza en Castilla y donde la economía de Cataluña se resiente, pero se mantiene la unidad del reino. Entre los elementos más negativos de este periodo destacan la piratería berberisca sobre las zonas costeras y el bandolerismo en las zonas interiores. La nueva dinámica y las nuevas fidelidades que generaba originaron también un retroceso en la lengua y en la cultura catalanas, que iniciaron una etapa de decadencia

Las Cortes de Barcelona de 1705-1706 tienen una gran importancia por haber sido las últimas de la Cataluña del Antiguo Régimen.

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Las Cortes Catalanas según una miniatura de un incunable del siglo XV.Fernando II de Aragón en su trono enmarcado por dos escudos con el emblema del señal real.

Las leyes que por largos años rigieron en Cataluña y que generalmente son conocidas con el nombre de “Constituciones“,  de diferentes tipos y tienen orígenes diversos  y distinta denominación y están basadas en  elementos del Derecho catalán que fueron: Actos de Cortes, Capítulos, Constituciones, Costumbres Generales, Pragmáticas-sentencias (de los diferentes monarcas), Usatges o Usajes, Sentencias arbitrales y hasta bulas apostólicas.

Promulgadas por el conde de Barcelona y aprobadas por las Cortes catalanas entre los siglos XII y XVIII reciben el nombre de constituciones catalanas aquellas normas que se diferenciaban de otras normas legales, como los «capítols de cort» (capítulos de corte) y los «actes de cort» (actos de corte) en que se dictaban a iniciativa del conde y estaban sometidas a la aprobación de las Cortes. Tenían preeminencia sobre las demás normas legales y sólo podían ser revocadas por las propias Cortes catalanas. Como derecho pactado, no podían ser contradichas por decretos o edictos reales.

Sublevación de Cataluña (1640)

La crisis económica, los nuevos impuestos y las nuevas necesidades militares llevan a que se produzca un levantamiento popular en Cataluña. Las razones de fondo son de dos tipos, en primer lugar por las llamadas “causas antiguas” (reducción de los privilegios medievales de la nobleza desde la unión de Aragón y Castilla, no convocatoria y presidencia de las Cortes Catalanas, introducción de algunos de los impuestos que se pagaban en Castilla, y la introducción en Barcelona de la Inquisición nueva en sustitución de la vieja Inquisición que ya operaba desde la Edad Media, y que fue el modelo por el cual se implantó la Inquisición en Castilla en la época de los Reyes Católicos); y “causas nuevas” (la presencia en territorio catalán de tropas extranjeras a sueldo del rey, considerando como tales a castellanas y aragonesas necesarias para defender las fronteras contra Francia en la guerra, pero nunca deseables en tu territorio, y el desempeño de cargos públicos por personas no catalanas. Y en segundo lugar por la política centralizadora del Conde-duque de Olivares, que pretendía unificar los reinos de Aragón y Castilla, reorganizar y subir el pago de impuestos para mantener la guerra de los treinta años.

Durante la guerra existente entre Francia y España desde 1635, los franceses invadieron el Rosellón al mando de Condé y se apoderaron de la villa y la plaza de Salses. Los catalanes levantaron sus somatenes y formaron, con ayuda de soldados reales, un ejército de 25.000 a 30.000 soldados al mando del virrey Santa Coloma, que recuperó la plaza el 6 de enero de 1640, tras lo que Olivares pretendió llevar la guerra al interior de Francia y forzar la paz. Con esta intención se ordenó una leva forzosa de unos 5000 soldados catalanes, enervando aún más los ánimos, con lo que a mediados de marzo los conselleres (Pau Claris) y la Diputación empredieron negociaciones secretas con el Cardenal Richelieu, primer ministro de Francia, que fueron ratificadas a finales de mayo.

La Revuelta de los Segadores.

El 22 de mayo (1640) llegaron a Barcelona 3.000 campesinos del Vallés armados y encabezados por los obispos de Vich y Barcelona. De regreso al Ampurdán, asesinaron a los oficiales del rey refugiados en los conventos obligándoles a retroceder hacia el Rosellón cometiendo estos, actos de venganza en Calonge, Palafrugell, Rosas y otros pueblos.

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Revolta dels Segadors 

El 6 de junio, que era la festividad de Corpus (día que posteriormente ha sido recordado con el nombre de Corpus de Sangre), los segadores entraron en la ciudad de Barcelona en busca de trabajo en la siega, siendo acompañados por rebeldes armados, cometiendo distintos saqueos y asesinatos, con una respuesta de los soldados del rey que apresan a un segador prófugo de la justicia por asesinato. La resistencia de los segadores contra la detención de su compañero, los disturbios y combates posteriores y los incidentes sangrientos dan origen a la guerra civil entre los catalanes realistas y los catalanes independentistas y que simpatizaban con el espíritu del levantamiento, aunque el levantamiento comenzó en un primer momento como una revuelta contra las tropas del rey, contra la nobleza y la burguesía, que sufrieron numerosos asaltos, saqueos y asesinatos a manos de los levantados en los primeros momentos.

El embajador francés, Du Plessis Besancon, se reunió en Barcelona con el presidente de la Generalidad, Pau Claris, con la intención de convertir a Cataluña en república independiente bajo la protección de Francia. Se alcanzó un acuerdo mediante la firma del tratado el 16 de diciembre de 1641 y Cataluña se sometió a la soberanía del rey Luis XIII de Francia.

A finales de 1642 murió Richelieu y, pocos meses después, el rey Luis XIII. Por su parte, Felipe IV prescindió del Conde-duque de Olivares. Todo ello marcó un cambio de tendencia en la guerra y, aunque las tropas francesas entraron en Cataluña como aliados de los catalanes, pronto fue evidente para éstos que los soldados franceses se comportaban de igual modo a como lo habían hecho los de Felipe IV.

Un año después fueron recuperadas Lérida y las comarcas leridanas, que no volvieron a caer en manos francesas. En 1648 termina la guerra de los Treinta Años con la Paz de Westfalia, lo que deja libres a las tropas del rey para intervenir en la revuelta en Cataluña.

Tratado de los Pirineos y partición de Cataluña. Partición de Cataluña en 1659.

En 1649 los realistas avanzaron hasta casi Barcelona, donde el comportamiento de los franceses hizo inclinarse la balanza nuevamente a favor de Felipe IV produciéndose incluso varias conspiraciones en este sentido, siendo de destacar la protagonizada por doña Hipólita de Aragón, baronesa de Albi.

En 1651 don Juan de Austria puso sitio a Barcelona recuperando en menos de un año Mataró, Canet, Calella, Blanes, San Feliu de Guíxols y Palamós. La Diputación general reconoció a Felipe IV, provocando la huida de Margarit (presidente de la Diputación tras la muerte de Clarís) y sus partidarios a Francia. La ciudad, en estado de peste después de un año de asedio, se rindió a don Juan de Austria el 11 de octubre de 1652, poco después, el 3 de enero de 1653, Felipe IV confirmó los fueros catalanes, con algunas reservas.

El fin de la guerra se saldó con la anexión del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y parte de la Cerdaña a la corona francesa, anexión confirmada en el Tratado de los Pirineos (1659), aunque en la Cataluña transpirenaica francesa los fueros catalanes fueron derogados en 1660 y el uso del catalán poco después, incumpliendo el rey Luis XIV de Francia este tratado.21

Decreto de Prohibición Oficial de la Lengua Catalana en el Rosellón. Abolición de las instituciones y libertades civiles catalanas: siglo XVIII.

El Tratado de los Pirineos o Paz de los Pirineos fue firmado el 7 de noviembre de 1659 por parte de los representantes de Felipe IV de Castilla y III de Aragón, Luis de Haro y Pedro Coloma, y los de Luis XIV de Francia, Cardenal Mazarino y Hugues de Lionne, en la isla de los Faisanes (en río Bidasoa, en los límites del País Vasco Norte), poniendo fin al litigio de la Guerra de los Treinta Años. Una de las consecuencias de este tratado fue la cesión a Francia del condado del Rosellón y parte del de la Cerdaña.22

Felipe IV negoció este tratado sin consultar las Cortes Catalanas ni los afectados. De hecho, se lo escondió oficialmente hasta las Cortes de Barcelona de 1702, aunque fue público y notorio desde 1660, tal como consta en el Dietario de la Generalidad, donde la Diputación del General tuvo que hacer una embajada al Virrey de Cataluña para “darle la enhorabuena de la feliz nueva del ajuste de las paces entre España y Francia”.23 Los territorios afectados conspiraron durante años para volver a unirse con el Principado, y las autoridades catalanas también se resistieron a aceptar la partición, que no pudo hacer efectiva hasta el año 1720.

El territorio catalán se dividía así en contra de la voluntad de las instituciones catalanas, contra el Juramento por las Islas, por el que las tierras del antiguo Reino de Mallorca no podían separarse de las de la Corona de Aragón, por la voluntad de la monarquía hispánica de ceder los territorios del norte de Cataluña a cambio de mantener las posesiones en Flandes. A diferencia de Gibraltar o Menorca, cedidas a Inglaterra en 1713 por el Tratado de Utrecht, ningún gobierno español ha pedido la restitución de los territorios norcatalanes cedidos en el Tratado de los Pirineos. A menudo se considera al Tratado de los Pirineos como parte de los Tratados de Westfalia, lo que se considera una consecuencia

Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona el 11 de septiembre de 1714.

Con la muerte del rey Carlos II y su sucesión por parte de Felipe V (1700) se instaló en el trono hispánico una nueva dinastía, la Casa de Borbón, reinante en Francia, que sustituía a la de los Habsburgo. Esta circunstancia llevó a la formación de la Gran Alianza de la Haya por parte de Inglaterra, las Provincias Unidas y el Sacro Imperio Romano Germánico a favor de los derechos del archiduque Carlos de Austria, iniciándose así la Guerra de Sucesión Española.

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Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona el 11 de septiembre de 1714.

Aunque en Cataluña se aceptó inicialmente a Felipe V, y éste había jurado y prometido guardar sus fueros, las clases dirigentes catalanas fueron desconfiando por lo que percibían como formas absolutistas y centralistas del nuevo monarca, así como por la política económica pro-francesa. Ello derivó en una etapa de hostilidad y oposición al monarca que culminó con el ingreso del Principado (pacto de Génova) y de toda la Corona de Aragón (salvo el Valle de Arán y algunas ciudades), en la Alianza de la Haya. Así, mientras en los reinos de Castilla y de Navarra Felipe V era comúnmente aceptado, en la Corona de Aragón, Carlos, instalado en Barcelona, era reconocido como rey con el nombre de Carlos III. Aunque el apoyo al archiduque en la Corona de Aragón no fue unánime (ciudades como Cervera permanecieron fieles a Felipe V), sí fue abrumadoramente mayoritario.

La guerra se desarrolló en Europa y en la península con diversas alternancias para ambos bandos. Sin embargo, Gran Bretaña se conformaba con la obtención de nuevas bases navales (Gibraltar y Menorca) y con que los borbones no acumulasen los numerosos territorios de las dos coronas. La causa de Carlos perdió apoyos y el propio pretendiente perdió interés al heredar la corona de Austria. Los tratados de Utrecht (1713) y de Rastatt (1714) dejaron a la Corona de Aragón internacionalmente desamparada frente al poderoso ejército franco-castellano de Felipe V, quien ya había manifestado su intención de suprimir las instituciones tradicionales. A pesar de la resistencia a ultranza, como ocurrió con Aragón y Valencia (1707), todo el territorio catalán fue invadido y Barcelona finalmente capituló el 11 de septiembre de 1714.

Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña.

Con los Decretos de Nueva Planta (Aragón y Valencia en 1707, Cataluña en 1716),24 25 26 se produjo la abolición de las instituciones y libertades civiles catalanas, se extendieron a los diversos territorios de la Corona de Aragón buena parte de las instituciones castellanas. Sin embargo, el derecho civil catalán (al igual que el aragonés) fue respetado por el monarca.27

Todos los territorios de la Corona de Aragón pasaban a tener una nueva estructura territorial y administrativa a imagen de la de Castilla (excepto en el Valle de Arán); se instauraba el catastro y otros impuestos por los que la monarquía conseguía por fin sus objetivos de control económico y se centralizaban todas las universidades catalanas en Cervera, como premio a su fidelidad y para controlar mejor a las élites cultivadas, situación que se prolongó hasta 1842.

A pesar de la difícil situación interna, Cataluña lograría a lo largo del siglo XVIII una notable recuperación económica, centrada en un crecimiento demográfico importante, un aumento considerable de la producción agrícola y una reactivación comercial (especialmente gracias al comercio con América, abierto solo a partir de 1778), transformaciones éstas que marcarían la crisis del Antiguo Régimen y posibilitarían después la industrialización, un primer proceso de la cual se daría en el siglo XVIII, especialmente centrado alrededor del algodón y otras ramas textiles.

A finales de siglo, sin embargo, las clases populares empezaron a notar los efectos del proceso de proletarización que ya se manifestaba, lo cual dio lugar a diferentes situaciones críticas hacia finales de ese siglo. En la década de los noventa se iniciaron además nuevos conflictos en la frontera con Francia, derivados de las consecuencias de la Revolución francesa.

Por Jordi Carreño @JordiCris

Fuentes Consultadas y recurridas:

http://www.arteguias.com/condadoscatalanes.htm

http://www.artehistoria.com/v2/contextos/6064.htm

Cronologia D’Història de Catalunya, País Valencià i Illes Balears de Jesús Mestre Campins i Montserrstt Roig Aran (Edició 62 ISBN 84 – 297- 5827 – 5)

Història de la Corona D`Àragó Volums I i II

L`Atles de Catalunya de 1375.

Wikipedia.(Historia de Cataluña) – Fotografías

Enlaces relacionados:

Museo de Historia de Cataluña

Centro de Historia Contemporánea de Cataluña

 

La Historia de Cataluña. (Parte I).

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La historia es la ciencia que tiene como objeto el estudio del pasado de la humanidad y como método, utiliza el propio de las ciencias sociales, siendo su propósito el de averiguar los hechos y procesos que ocurrieron o se desarrollaron en tiempos pretéritos, interpretándolos bajo criterios de objetividad, es decir, los hechos acontecidos y documentados, aunque este tema sigue siendo parte del debate.

En pleno auge del debate secesionista de Cataluña y ante la avalancha de argumentaciones históricas erróneas, sesgadas, manipuladas o incompletas, tanto por los defensores de una unidad supranacional como los acólitos de la independencia y separación para la creación de un nuevo Estado nacional, me he decidido a publicar en dos entregas la historia de mi tierra, la historia de Cataluña. A partir de aquí, que cada cual saque sus conclusiones. La primera entrega  arranca desde la caída del reinado visigodo hasta la anexión de los Condados Catalanes al Reino de Aragón y la expansión del mismo. La segunda parte englobará resumidamente desde el proceso de creación de la Generalitat de Catalunya en el siglo XIV hasta la segunda restauración borbónica quedándonos a las puertas Revolución Industrial. En mis conclusiones incluidas en la segunda entrega trataré de argumentar del modo más aséptico e imparcial mi posición al respecto basándome en los hechos históricos. Espero que sea de vuestro agrado y dejo abierto el apartado de comentarios para vuestras exposiciones.

Introducción historia de los Condados Catalanes.

Origen de los condados

Con la desaparición del reino visigodo y en el  fulgurante proceso de invasión musulmana, en el siglo VIII, podemos enmarcar el nacimiento de los Condados Catalanes.

Cuando los árabes llegaron a la Península Ibérica, en pocos años consiguieron controlarla casi por completo, y prosiguieron su avance más allá de los Pirineos hasta que, en 732, en la batalla de Poitiers, fueron derrotados por Carlos Martel.

El hijo de este guerrero franco, Pipino, acabaría con la dinastía merovingia y se proclamaría rey de los francos, dando paso a una nueva dinastía, la carolingia. Su hijo Carlomagno iba a llevar a cabo una política expansionista del reino y, posteriormente, imperio, tanto hacia oriente como hacia el sur, hacia las penínsulas italiana e ibérica, creando zonas fronterizas conocidas con el nombre de marcas.

Al sur de los Pirineos, trató de crear un protectorado, y en 778 emprendió una campaña contra los árabes que, pese a fracasar, consiguió al menos que numerosos cristianos asentados en zonas musulmanas se acogieran bajo el reino carolingio.

El sistema de gobierno de Carlomagno se basaba en un férreo control del territorio, gracias a la intermediación de señores que controlaban zonas más reducidas que, en las fronteras, se organizaban en condados y que pagaban vasallaje a los reyes carolingios por su protección.

Hacia la Península Ibérica, el primer condado bajo su control fue el del Rosellón, al norte de los Pirineos, pero en 785 se pusieron bajo la protección de Ludovico Pío, hijo de Carlomagno y rey de Aquitania, los cristianos de Gerona; a éstos les siguieron los de Urgell y Cerdaña, lo que permitió que, en 801, fuese conquistada Barcelona. Estos primeros condados permitieron consolidar la frontera o Marca Hispánica. El nuevo territorio se organizó, pues, en base a condados que, básicamente, se correspondían con las antiguas divisiones administrativas visigodas o del bajo imperio romano. La arquitectura románica es uno de los símbolos de la historia de los Condados Catalanes

Los condes tenían funciones militares, políticas y judiciales, apoyándose en otros señores que aseguraban la defensa del país a partir de castillos repartidos por el territorio; junto con ello, se estableció también una red de parroquias dependientes de una diócesis, según el modelo típico carolingio.

El primer bloque se centraba en los condados del Rosellón, Besalú y Perelada, a los que se añadieron los de Girona, Conflent, Cerdaña, Urgell, Berga, Osona y Barcelona, estableciéndose la frontera natural en el río Llobregat. En poco tiempo trataron de ampliar su esfera de influencia, aunque con escaso éxito, hacia los condados tolosanos del Pallars y la Ribagorza, y hacia el sur, llegando a intentar la toma de Tortosa entre 805 y 809.

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Origen de los condados catalanes

Condados catalanes hereditarios

Estabilizada la frontera, el conde de Urgell y de Cerdaña, Wifredo el Velloso (Gifré el Pilós), fue investido en 877 también con los condados de Barcelona y Gerona; rápidamente se lanzó a conquistar otros señoríos menores de las zonas centrales, que habían quedado fraccionados hacia 825, tras una revuelta contra el poder franco.

Además de centralizar el poder, Wifredo estableció un sistema sucesorio en sus territorios, centrándose en la casa condal de Barcelona. Durante el siglo X, ésta se iba a consolidar, y los restantes condados se fueron vinculando poco a poco a la misma, a medida que se iban independizando del poder franco gracias al debilitamiento y desmembración del imperio carolingio tras la muerte de Carlos el Calvo.

El proceso culminó de facto con el conde Borrell II de Barcelona, quien se negó definitivamente a prestar vasallaje al rey franco tras la razzia de Almanzor contra Barcelona en 985 (el conde se negó a asistir a la coronación de Hugo Capeto, fundador de esa dinastía, en 997), si bien hasta el tratado de Corbeil (1258) no renunciarían los francos definitivamente a sus pretendidos derechos sobre los territorios catalanes.

Durante el siglo XI, la casa condal de Barcelona, junto con los condes de Urgel y de Pallars, se lanzaron a una política expansiva hacia el sur, dando origen, así, a lo que se conoce históricamente como la Cataluña Vieja (territorios existentes a finales del siglo X o principios del XI) y la Cataluña Nueva, ocupada a partir de ese momento. A la vez, hacia el norte, consiguieron la soberanía sobre Provenza, Carcasona y Razés mediante alianzas matrimoniales y compras, y el vasallaje de los condes de Tolosa de Languedoc. Aparte de estos movimientos expansionistas de carácter estable, los distintos condes llevaron a cabo también diversas campañas hacia otras tierras: Borrell III llegó hasta cerca de Córdoba a principios del siglo XI y Ramón Berenguer III (1096-1131) conquistó por primera vez las Baleares. Este último, en un documento por el que convocaba a todos los nobles feudales de sus territorios a luchar contra los musulmanes, mencionaba por primera vez a Catalunya para designar a lo que hasta entonces se había conocido como Marca Hispánica.

Preciosa vista del Monasterio de San Martín de Canigó

Junto con el aspecto político, hay que destacar dos cuestiones importantes logradas por los condes catalanes: en el plano jurídico, Ramón Berenguer I publicó el primer código de Derecho catalán, los llamados Usatges, aún vigente en la actualidad en el campo civil. Por otro lado, en el plano cultural, la importancia que tuvo la Iglesia en la formación de los condados; las distintas diócesis tuvieron un papel destacado en su expansión, y potenciaron la creación de una importante red de monasterios que se convirtieron en el corazón cultural de una naciente Cataluña. Durante el siglo XI, la convirtieron en uno de centros artísticos más florecientes de la Europa Medieval, sobre todo con Oliba Cabreta, descendiente de la casa condal de Barcelona, a quien se deben los monasterios de Ripoll, Cuixà, San Martín del Canigó y la catedral de Vic, entre otros; sus estrechos vínculos con Roma y el Norte de Italia permitieron la introducción del primer arte románico en fecha muy temprana, y sus “scriptoria” han dejado algunas de las mejores obras de la miniatura románica europea.

Fin de la Cataluña condal

El tiempo de la Cataluña condal puede darse por finalizado con el primer rey de la dinastía catalano-aragonesa, Alfonso I el Casto (1154-1196), quien llevaría las fronteras más al sur, hasta Ulldecona, Caspe y Beceite (con ayuda de las órdenes militares de los templarios y los hospitalarios), y el valle de Arán en el noroeste. En el norte, la política expansionista hacia Provenza y el Languedoc se vería frenada definitivamente con la muerte de su sucesor Pedro I en Muret (1213), durante la cruzada contra los albigenses llevada a cabo por los ejércitos franceses.

Unión del Condado de Barcelona a la Corona de Aragón.

Bajo el gobierno del conde Ramón Berenguer IV (1131-1162), se produjeron diferentes hechos fundamentales para la historia de Cataluña. El primero, su boda con Petronila de Aragón, lo que supuso la unión del condado de Barcelona y del Reino de Aragón, por lo que con el tiempo el territorio común sería conocido como Corona de Aragón. Según lo acordado en las Capitulaciones matrimoniales de Barbastro en agosto de 1137, Ramón Berenguer pasó a ser el princeps o dominador de Aragón, ya que el rey aragonés Ramiro le hizo donación de su hija y de su reino para que la tuviera a ella y al reino en dominio «salva la fidelidad a mí y a mi hija» («dono tibi, Raimundo, barchinonensium comes et marchio, filiam meam in uxorem, cum tocius regni aragonensis integritate […] salva fidelitate mihi et filie mee.»), y se retiró a la vida monástica. Según estas capitulaciones, Ramiro no cedía su dignidad real, esto es, que en adelante sería rey, señor y padre de Ramón Berenguer tanto en Aragón como en todos sus condados… “seré rey, señor y padre en el citado reino y en todos tus condados mientras me plazca“.

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Ramón Berenguer I (El Vell – “El Viejo”)

Sin embargo, en noviembre del mismo año, 1137, Ramiro renunciaba a todo lo que se había reservado en las Capitulaciones de Barbastro, “I para que sobre esto nada pueda ser pensado o maquinado por nadie, le dono, otorgo y concedo todo aquello que me había reservado en aquella misma carta de donación que le había hecho inicialmente, al entregarle a mi hija“.

La unión del condado de Barcelona y el reino de Aragón no fue, pues, el fruto de una fusión ni de una conquista, sino el resultado de una unión dinástica pactada. De hecho, los territorios que compusieron la Corona mantuvieron por separado sus propias leyes, costumbres e instituciones, y los monarcas reinantes tuvieron que respetar estas bases.

A nivel dinástico, existen diversas explicaciones en la historiografía actual sobre la continuidad de las casas gobernantes en la Corona unida. Así, algunos historiadores, como Ubieto o Montaner, creen que se produjo un prohijamiento por el cual Ramón Berenguer pasaba a ser un miembro más de la Casa de Aragón. En cambio, José Luis Villacañas o Vicente Salas Merino,13 entre otros autores, consideran que la dinastía reinante entre 1162 y 1412 fue la Casa de Barcelona.

En lo sucesivo, Ramón Berenguer IV materializó las nuevas conquistas políticamente diferenciadas asignadas a título personal como marquesados. Conquistó Tortosa y Amposta en 1148, y Lérida en 1149 gracias a una ofensiva conjunta con el conde Ermengol VI de Urgel. Estos territorios fueron repoblados a lo largo del siglo XII y suelen recibir el nombre genérico de Cataluña Nueva, para distinguirlos de los antiguos condados carolingios que conformaban el área oriental de la Marca Hispánica, denominados Cataluña Vieja. La línea de separación entre ambas áreas geográficas suele establecerse en la línea delimitada por los ríos Llobregat, su afluente el Cardener, y el Segre.

Expansión de la Corona de Aragón: siglos XII y XIII.

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A finales del siglo XII, diferentes pactos con el Reino de Castilla delimitaron las futuras zonas donde desarrollar nuevas conquistas de territorio musulmán, pero en 1213, la derrota de Pedro II el Católico en la batalla de Muret acabó con el proyecto de consolidación del poder de la Corona sobre Occitania. Tras un periodo de agitación, en 1227, Jaime I el Conquistador asumió plenamente el poder como heredero al trono de la Corona de Aragón y se inició la expansión territorial sobre nuevos territorios.

En su reunión de 1188, la asamblea de Paz y Tregua, germen de las Cortes catalanas, estableció los límites de lo que a partir de mediados del siglo XIV se conocerá como Principado de Cataluña, y que se definirá como el territorio sometido a la jurisdicción de dichas Cortes. En dicha asamblea se estableció su ámbito jurisdiccional “desde Salses a Tortosa y Lérida y sus ríos” (Constitución XVIII).14 No obstante, tanto la frontera occidental como la meridional tuvieron una definición incierta durante décadas. Así, delegados de las tierras de Lérida y Fraga acudieron a las Cortes de Aragón convocadas por Jaime I en Daroca en 1228.15 En 1244, en cambio, Jaime I fijó la frontera en el río Cinca, situando en el ámbito catalán territorios anteriormente adscritos a Aragón como la Ribagorza, La Litera y el valle de Arán. En cuanto al límite meridional, fue quedando establecido en el curso inferior del río Ebro, entre la desembocadura del Segre y el mar.

A lo largo del segundo cuarto del siglo XIII se incorporan a la corona las Islas Baleares y Valencia. Éste último territorio, el Reino de Valencia, pasó a convertirse en uno de los reinos de la Corona de Aragón, con Cortes propias y unos nuevos fueros: los Furs de València. En cambio, el territorio mallorquín, junto a los condados de Rosellón y Cerdaña, la ciudad de Montpellier y los señoríos de Omeladés y Carladés, sería entregado en herencia su segundo hijo, Jaime, y formarían el Reino de Mallorca, iniciándose así un periodo de tensión interna que concluiría con su anexión a la Corona de Aragón en 1343, por parte de Pedro IV el Ceremonioso. En 1258, 29 años después de la conquista del Reino de Mallorca y 20 después de la del Reino de Valencia se firma el Tratado de Corbeil en el que el Rey Luis IX de Francia renuncia a sus derechos sobre los condados catalanes pasando a formar parte de la Corona de Aragón y Jaime I a la mayor parte de los condados del norte de los pirineos.

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Las Cortes Catalanas según una miniatura de un incunable del siglo XV. Fernando II de Aragón en su trono enmarcado por dos escudos con el emblema del señal real. Frontis de una edición de 1495 de las Constituciones catalanas.

Entre las décadas finales del siglo XIII y las primeras del XIV, los condados catalanes vivieron épocas de gran plenitud, en las que experimentó un fuerte crecimiento demográfico y una expansión marítima por el Mediterráneo. Esta época coincide con los reinados de Pedro III el Grande, que invadió Sicilia (1282) y tuvo que defenderse de una cruzada francesa contra Cataluña; de Alfonso III el Liberal, que se apoderó de Menorca, y de Jaime II, que invadió Cerdeña y con quien el poderío de la Corona alcanzó su máxima expansión económica en la Edad Media. Sin embargo, desde el segundo cuarto del siglo XIV se inició un cambio de signo para Cataluña, marcado por la sucesión de catástrofes naturales y crisis demográficas, el estancamiento y recesión de la economía catalana y el surgimiento de tensiones sociales.

Por su carácter limítrofe, la Ribagorza siguió siendo objeto de disputa entre catalanes y aragoneses durante el siglo XIII. En las Cortes reunidas en Zaragoza en 1300, el rey Jaime II aprobó que tanto Ribagorza como La Litera quedasen bajo jurisdicción aragonesa.

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Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris

Fuentes Consultadas y recurridas:

http://www.arteguias.com/condadoscatalanes.htm

http://www.artehistoria.com/v2/contextos/6064.htm

Cronologia D’Història de Catalunya, País Valencià i Illes Balears de Jesús Mestre Campins i Montserrstt Roig Aran (Edició 62 ISBN 84 – 297- 5827 – 5)

Història de la Corona D`Àragó Volums I i II

L`Atles de Catalunya de 1375.

Wikipedia.(Historia de Cataluña) – Fotografías

La Corrupción e Independencia en Cataluña. ¿Cortina de humo o sentimiento independentista?

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¿Es la Independencia de Cataluña la cortina de humo de la corrupción en la CC.AA.?

En mi tierra, Cataluña, “el seny” siempre ha sido el modo de identificar la actitud y el talante cívico del catalán ante cualquier problema. Viene a identificarnos como sinónimo del razonamiento lógico, civilizado, cortés y ciudadano propio del carácter catalán. Algo intrínseco en nuestra identidad. Un carácter hasta muy hace bien poco de corte europeísta, autonomista y federal más que independencia y de autodeterminación.

EL catalán representaba el equilibro en el conflicto del Estado con las identidades históricas del mismo. Se necesitaba del catalanismo para frenar sobre todo el ímpetu de nacionalismo vasco como ejemplo de convivencia, y buen “seny”,  para el buen funcionamiento y la estabilidad del Estado, y así, lo entendieron tanto los gobiernos conservadores como progresistas. Así, también lo entendía Europa.

¿Qué ha cambiado? La respuesta es más que obvia, y a las hemerotecas me dirijo para reafirmar que así ha sido (basta ver las declaraciones del actual Presindent Artur Mas antes y ahora). Ha cambiado por el hecho de que Cataluña necesita levantar la piel de toro para esconder debajo todo el polvo y mierda acumulada de la época pujolista en un barrido de escoba del expolio llevado a cabo por el nacionalismo catalán más conservador. Expolio que esconde su vergüenza y culpa.

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya, actualmente investigado y en proceso por corrupción y evasión fiscal.

Desde 1980 hasta el año 2003 en que Jordi Pujol Soley dirigió los destinos y designios de los catalanes en un relevo del insigne y cabal Josep Tarradellas, éste confeccionó un modelo de Estado para el catalanismo de colaboración y como bisagra de la estabilidad política beneficiando a su comunidad con fuertes inversiones y prebendas legislativas que posicionaban a Cataluña como la Comunidad más mimada por el centralismo del Estado. Y de esos barros estos lodos.

En su afán de modernizar Cataluña se urdió un plan a tal efecto que permitiese a la comunidad autónoma emprender dicho proceso de modernización desmarcándose del Estado centralista pero con todo el apoyo institucional y económico del mismo. La Cataluña olímpica.

La Cataluña olímpica nació el 30 de mayo 1981 en un proceso de crear una candidatura olímpica de Barcelona cuando era alcalde de la ciudad Narcís Serra (PSOE, Felipe González), el cual solicitó al rey Juan Carlos I la autorización para organizar los Juegos de verano de 1992 como objetivo.

Iniciativa que la Casa Real vio con muy buenos ojos, no tan solo por la implicación deportiva y con el COI de la familia real, sino también como  estrategia para tener a Cataluña como fiel aliada de la misma, y por ende del Estado centralista. Con la llegada a la alcaldía de Pasqual Maragall en 1982 el proyecto continuó con mayor relevancia y fuerza, creando en 1984 la Oficina Olímpica de Barcelona. Desde el gobierno de la Generalitat presidido por Jordi Pujol también se dio un intenso apoyo a la organización de los Juegos, de hecho, es aquí donde se inicia presuntamente el salto cuantitativo y cualitativo en las cuentas bancarias de la familia Pujol como parece ser que demuestran las investigaciones del “Caso Pujol”. Desde un primer momento la candidatura de la ciudad contó con un gran apoyo institucional y social, prueba de ello es que antes incluso de la designación como ciudad organizadora de los Juegos se había alcanzado la cifra de 60.000 voluntarios. Finalmente el 17 de octubre de 1986 en la ciudad de Lausana y dentro del marco de la 91.ª sesión del Comité Olímpico Internacional, Barcelona fue elegida como ciudad organizadora de los Juegos de la XXV Olimpiada por delante de París a la que derrotó en tercera votación por 47 votos a 23.

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Tras la elección se creó el COOB (Comité Olímpico Organizador de Barcelona 1992), cuyo presupuesto ascendió a mil millones de dólares estadounidenses. La financiación de dicho capital provino de la venta de derechos de televisión (33,3%), donaciones de los patrocinadores (27,7%), títulos en venta de billetes de lotería, monedas y sellos conmemorativos (18,6%), venta de entradas (5,5%), y licencias de uso de la imagen gráfica de los Juegos (2,1%). El 9% restante provino de financiación pública. Entre 1986 y 1992 el impacto económico directo de los juegos superó los 7.000 millones de euros (a precios corrientes de esos años). Finalmente el coste real ha quedado registrado hasta la fecha  como la mayor inversión pública y privada para la ciudad. La factura final se quedó a las puertas del billón de las antiguas pesetas. Concretamente, en 926.438,90 millones. Es decir, más de 92.000 millones los puso el Estado. 5.565,4 millones de euros. Una cifra prácticamente igual al gasto anual actual de la consejería de Educación de Catalunya.  Ë volià… He aquí la presunta hucha y herencia de la familia Pujol.

Barcelona Sede Olímpica

Barcelona Sede Olímpica. Maragall y su antecesor Narcís Serra celebran el éxito de la elección como sede olímpica.

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

A raíz de todo un entramado de concesiones hechas a dedo, favores personales, políticos y comisiones la familia Pujol y adláteres fueron medrando y engrosando sus arcas y creando entramados financieros en paraísos fiscales ante la impunidad que el poder político les proporcionaba, el beneplácito de un centralismo que cedió la llave de la gobernabilidad política estatal a un gobierno autonómico que fue lo suficientemente hábil de aglutinar conjuntamente todas las fuerzas políticas catalanistas bajo un mismo objetivo, el catalanismo cívico a cambio de moneda que no de ideología y sentimiento nacional.

Una vez terminado el virreinato pujolista, sus sucesores, antaño consensuadores y partidarios de colaborar con el Gobierno central fueron declinando posiciones hacia el radicalismo del separatismo y la autodeterminación de Cataluña, sumando todo tipo de facciones políticas e ideológicas en un objetivo común sin importar si son conservadoras, progresistas, radicales. La política de victimismo y culpabilidad de todos los males que aquejan a Cataluña personificados en el centralismo estatal estaba servida en un fin común, la independencia de Cataluña, a costa de cualquier precio. Esto sería la cortina de humo que escondería el mayor espolio autonomista al Estado.

Ahora el peso del 47% le sirve al mesiánico President de la Generalitat Artur Mas para llevar a su pueblo detrás de la bandera de la legitimación su Imperial deseo de autodeterminación y, evitar así enfrentar a Cataluña con su cruda y realidad histórica, el expolio hasta ahora impune de las arcas catalanas y estatales. La realidad es que sólo la cantidad estimada de lo amasado por la familia Pujol oscila entre más de 3.000 hasta los casi los posibles 6.000 millones de euros. Y detrás van los demás… implicados en los casos Banca Catalana, ITV, etc. entre otros muchos: Carlos Vilarubí, Jaume Carner i Suñol, Raimon Carrasco, Francesc Cabana i Vancells, Andreu Ribera i Rovira, Oleguer Soldevila Godó, Víctor Sagi i Vallmitjana, Josep Lluís Vilaseca i Guasch, Joan Baptista Cendrós i Carbonell, Joan Martí i Mercadal, Martí Rosell Ballester, Manuel Ingla Torra, Delfi Mateu i Sayos, Francesc Constans Ros, Esteve Renom Pulit, Joan Casablancas i Bertran, Salvador Casanovas i Martí, Antoni de Moragas i Gallissá, Joan Millet Tusell, Ramón Miquet Ballart, Lluís Montserrat Navarro, Ferran Aleu Pascual, Antoni Armengol Arnau, Pere Messeguer Miranda i Ramón Monforte i Navalón, etc., etc.

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia como figura mesiánica e Imperial.

Como escribió Epicteto: “Engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes”. Cataluña se merece todas las prebendas de un pueblo trabajador, comerciante, industrial, moderno, solidario y con “seny”, y no los cantos de sirena de ladrones de guante blanco. Cataluña tiene identidad propia, es un hecho, pero no por ello puede obviar la totalidad de su historia.

Jordi Carreño Crispín.