Reflexión sobre la locura de la histeria histórica nacionalista por la autodeterminación de Cataluña.

Todos los pueblos del mundo tienen derecho, tal y como reconoce la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1960.   a la independencia.

Esta carta, que es una declaración universal, hace referencia a la proclama solemne y necesidad de poner fin, rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones. Pero claro, deja a libre interpretación, semántica  jurídica, el fundamento a, uno, el reconocimiento de ser una colonia o estar bajo subyugación, dominación y explotación extranjera; y dos, a la indefinición, todavía al día de hoy, del concepto universal de “pueblo” jurídicamente según la Declaración Universal y las Naciones Unidas, donde, en su parte dispositiva en el artículo 1, se mencionan los “pueblos”, sin otra calificación más -ni siquiera con el artículo indeterminado. de lo que  es como tal, y que le da un grado de generalización más amplia a los conceptos de naciones, Estados y miembros de ambas. Es decir, no necesariamente un pueblo es una nación, un país y menos un Estado.

El nacionalismo es la ideología política basada en el principio de que cada nación tiene derecho a formar su propio Estado para realizar los objetivos o aspiraciones sociales, económicas y culturales de un pueblo bajo la aspiración de independencia o autodeterminación y que entiende en su concepción que la autodeterminación parte de la nación y no del pueblo, tal y como reconocen la jurisprudencia internacional y los derechos universales, y es lícito que así sea, y además, debería ser un derecho inalienable siempre y cuando el mismo esté sujeto a, primero, los conceptos ya declarados de subyugación, dominación y explotación extranjera o por colonización, sea o no histórica; y que, segundo, representen a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado y reconocido -porque cumple con la disposición y el mandato de titularidad de derechos soberanos en su parte dispositiva del artículo 1 que incorpora el concepto de “pueblo del respectivo Estado”-.

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ConceptoDefinicion.de  En otras zonas de Europa el nacionalismo surgió en parte debido a los mismos ideales liberales de la revolución

Una vez puntualizadas estas disposiciones y conceptos, que como ya he explicado dejan de modo muy subjetivo -en lo que a derecho internacional se refiere- la catalogación de pueblo, país, nación y Estado en referencia a la relación entre pueblo-país, pueblo-nación y pueblo-Estado podríamos estar discutiendo eternamente, según el punto de vista de cada cual e intereses cuál es la que define a Cataluña y a los catalanes, que, indudablemente son un pueblo, tanto por sus características históricas, lengua y costumbres. Otra cosa es que sean un pueblo-país, pueblo-nación o un pueblo-Estado. Y aunque así fuera y alguna de estas definiciones encajase, no hay que olvidar que se pierde el primer y fundamental paso y voluntad para ello, “que represente a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado” Algo que hoy no se da; y por tanto, no puede obtener el reconocimiento internacional tan deseado y buscado por el nacionalismo catalán.

Además de que, en el punto 5º ya se hace mención a que “En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas”. Es decir, la recomendación de acceder a la voluntad soberana de los pueblos excluye de facto los pueblos autónomos. Creo que Cataluña lo es, históricamente, jurídicamente, geopolítcamente, económicamente, etc.

Con estas premisas del derecho internacional y sin mediar en otras disquisiciones históricas. o de otro carácter, Cataluña no cumple las condiciones para la tan ansiada autodeterminación de una parte de su sociedad, primero, por no contar con la voluntad soberana y popular de la mayoría de esta, y segundo, por ser un territorio autónomo dentro de un país-nación y Estado reconocido internacionalmente. Que la lícita aspiración de una parte de la sociedad o pueblo catalán sea atendida por considerarse un pueblo independiente, por lengua, historia, costumbres; e incluso por la discutida territorialidad “dels Països Catalans” no es suficiente para adquirir el carácter de pueblo colonizado, subyugado, dominado y explotado por una nación o país extranjero. Es así de simple, pese quien le pese y guste o no a quien no guste.

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Enciclopèdia.cat  els Països Catalans. Mapa dels Països Catalans

Que con ello una parte del nacionalismo catalán, además quiera malear y adulterar la historia su pueblo y del propio Estado español, para conseguir sus objetivos, no es más que una estrategia manipuladora para demostrar su carácter de pueblo-Estado. Ejemplo serían los argumentos históricos como los propuestos por el historiador catalán Víctor Cucurull, miembro de la Asamblea Nacional Catalana, afirmando que, Cataluña descubrió América 15 años antes que España en una expedición marítima catalana dirigida por “Colom” –Colón-, de origen catalán este – cuando al día de hoy todavía se discute y debate la nacionalidad del personaje histórico, aunque la hipótesis histórica más reconocida y aceptada es la del origen genovés – o que Cervantes era catalán, y por tanto, “el Quijote” y el “siglo de Oro español” serían el siglo de Oro catalán. Si bien no se ha podido determinar el lugar y  la fecha exacta de su nacimiento, sí sabemos que, desde mediados del siglo XVIII la patria de Cervantes fue -Alcalá de Henares-, así como el día en que fue bautizado, el 9 de octubre de 1547, por tanto, el aprovechamiento de certificación documental hacen que se pueda elucubrar y manipular el origen como así hace susodicho historiador con el caso del más famoso de nuestros literatos y que el Sr. Cucurull, en sus peregrinas aseveraciones, no ha dudado en hacer catalan por imperativo legal, amén de que se olvida que en la época colonizadora de ultramar  como en el medioevo hablar en castellano antiguo, latín, árabe, catalán, hebro, etc. era más común, de lo que es hoy en día la pluralidad lingüística. Pero que Cervantes hablaba y escribía en castellano antiguo, eso está más que documentado, al igual que Colón parece ser que era multilingüe y hablaba en latín y castellano indistintamente.

O hablar de que Cataluña es la primera nación histórica del mundo cuando todos los que hemos estudiado historia sabemos que el concepto de estado nace de las ciudades-Estado mesopotámicas entre 3.200 a.C. a 2.900 a.C, en el conocido como “período de Uruk” – en el que se desarrollan la agricultura, contabilidad, escritura cuneiforme, sello cilíndrico y otros avances de civilización, tal como ahora-  ;y que, posiblemente iniciara su andadura con “el período de El Obeid” hacia el 5300 a.C. y el 4574 a.C.  según las muestras de carbono 14 encontradas en diferentes excavaciones arqueológicas.

O pretender según el profesor Jaume Guillamet que Quim Torra sea el 131º presidente de la Generalitat, cuando en realidad es el décimo president. Esta afirmación adulterada, viene de la corriente historiográfica que defiende el origen centenario de la Generalitat según la obra De Berenguer de Cruïlles, “Els 125 presidents de la Generalitat de Catalunya” (Pagès, 2000), donde se argumenta que la Generalitat, pese a las evoluciones experimentadas a través del tiempo, nació en 1359. Dato erróneo, pues aquella Generalitat medieval, llamada Diputación General, poco tiene que ver —más allá del nombre—, con la Generalitat actual, – ya que esta institución, La Diputación General, fue creada para recaudar impuestos y ya existían organismos similares en los reinos de Aragón y Valencia, así que, el concepto actual nace de la II República (aunque en Cataluña han habido 3 proclamaciones republicanas más – 1641, 1873 y 1934- )  proclamada por Francesc Macià el 14 de abril de 1931 como “República catalana”. Tres días después de esta proclamación tres ministros del Gobierno provisional, entre ellos, los catalanes Lluís Nicolau d’Olwer y Marcelino Domingo, viajaron a Barcelona para ofrecer a Macià abandonar la idea de República Catalana por la de República Española a cambio de “la elaboración de un Estatut de Catalunya que refrendase el modelo de República autonómica en España. Macià aceptó y nació la actual Generalitat. En fin, podría continuar rebatiendo hipótesis históricas o jurídicas, pero no valdría de nada, porque hay un concepto que no entiende ni de historia ni de razonamientos, sean jurídicos, históricos o simplemente lógicos que es el de los sentimientos, y si estos son de carácter nacionalista, entonces hablamos de un acto o sentir fundamentalista por su carácter sectario, por concepto de supremacía por consanguinidad o raza. Y eso es algo que, como en la religión o cualquier otro dogma carece de la más lógica que el propio acto de pertenencia, credo o fe.

MIguel-de-Cervantes

Miguel de cervantes y Saavedra, ilustre catalán según la hipótesis del nacionalismo en versión de su historiador Víctor Cucurull

Como escribió el filósofo francés Joseph Ernest RenanLo que constituye una nación, no es ni el hablar una misma lengua, ni el pertenecer al mismo grupo etnográfico, sino el poseer en común grandes cosas en el pasado, y la voluntad de hacer otras más grandes en lo futuro.”  Por eso, y como en cualquier tipo de nacionalismo, el carácter es selectivo y sectario, de ahí que se genere un semi estado de locura  e histeria histórica para justificar el mismo para y por la autodeterminación, y en Cataluña no es diferente.

El carácter de universalidad cantado desde Marx a otros grandes humanistas, pensadores, filósofos, etc. como Geroge Orwell, Stefan Zweig, José Ortega y Gasset, Ryszard Kapuściński, etc. independientemente de tendencia política, vieron como el nacionalismo sólo es un modo de exclusión y dominación que impide como escribió Isabel Allende que… “La humanidad pueda vivir en un mundo unido, donde se mezclen las razas, lenguas, costumbres y sueños de todos los hombres. El nacionalismo repugna a la razón. En nada beneficia a los pueblos. Sólo sirve para que en su nombre se cometan los peores abusos”.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris.

 

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