¿Quiénes fueron los Habiru o Apiru?

 

Grabado egipcio en el que se identifica un grupo de Habirus

HabiruApiru fue el nombre dado por varias fuentes sumerias, egipcias, acadias, hititas, mitanias, y ugaríticas  a un grupo de gentes que vivían en las áreas de Mesopotamia nororiental y el creciente fértil desde las fronteras de Egipto en Canaán hasta Irán. Dependiendo de la fuente y época, los Habiru o Apiru, son descritos de formas variadas, como diferentes son las hipótesis de sus orígenes. Algunos los califican de  nómadas o semi-nómadas, rebeldes, fuera de la ley, asaltantes, mercenarios, sirvientes o esclavos, trabajadores migrantes, etc.

Bajo la definición de “habiru” podemos establecer originariamente a los grupos de población inicialmente nómadas asociados geográficamente al territorio de Amurru (aunque también se contempla la probabilidad del origen hurrita) y,  que tenían su núcleo principal en las montañas y bosques del Líbano, allá  entre los años  2.000 y 1200 a. C. Los habiru inicialmente estaban formados por grupos nómadas amorritas que intentaban establecerse en la región sirio-palestina y que actuaban de modo violento, atacando, saqueando y ocupando poblados y ciudades para conseguir, armas, provisiones y cobijo. A ellos se les iban uniendo las gentes del lugar a cambio de protección. Éstos grupos nómadas o semi-nómadas procedentes de fuera, estaban formados por grupos de criminales, fugitivos, refugiados, mercenarios y gente de las clases más desfavorecidas muy hostiles, tal y como los describen fuentes mesopotámicas, hititas, mitanias y urgaríticas.

Bajo esta misma definición se conocen también  a este mismo colectivo por fuentes egipcias, las cuales los definen en una etapa posterior como prisioneros de Ramses II (1160 a.C. aprox.) para trabajar en los templos y canteras. Después de la Edad de Bronce e inicios de la Edad de Hierro, es el nombre que identificará a los hebreos (ibri que significa atravesar o apir en su denominación egipcia y que significarían errantes o hebreos), que formarán comunidades tribales propias y que se instalarán a partir del segundo milenio en Palestina (posibilidad que muchos investigadores descartan y que es origen de la polémica).

El problema principal de los habiru fue su capacidad de dominación y ocupación territorial de modo violento.

Documentalmente el archivo de Amarna es el que nos proporciona mayor información y fondo documental sobre los habiru, con las setenta cartas de Rib-Adda (rey de Gubla-Biblos) enviadas en su mayoría al faraón Amenophis IV (Dinastía XVIII) solicitándole su ayuda ante los invasores. Hay quince cartas que mencionan a Aziru y numerosas referencias a los Habiru.

También en el papiro de Leiden nº 348, comenta…”Ramses II…distribuye raciones de grano a los soldados y apiru que transportan piedras para el gran pilono de Ramses…”, es decir aparecen como mano de obra.

En el papiro de Brooklyn y dentro del reinado de Sobekhotep III se habla de un sirviente doméstico llamado Apiru-Rishpu, y cuyo nombre similar, Apiru.Respeh aparece de nuevo en la tumba de Tutankhamon en un vaso de vino dulce con la inscripción del nombre del maestro vinicultor, así mismo, también aparece otro Apiru-Anu en Pella como gobernador durante el Imperio Medio.

La estatua de Idrimi, hijo de Llimilimma fechada a principios del s. XV a. C. contiene una inscripción cueniforme que dice: “Proseguí hacia la tierra de Canaán. Me asenté en Ammia, en la tierra de Canaán, donde viven los de Halab (Alepo), los Mukish, los de Nii y los guerreros de Amae. Cuando supieron que yo era hijo de su señor, se agruparon todo en torno a mí. Allí crecí y tomé el mando. Siete años viví con los Apiru. Entonces…

En los relatos de historia de Manetón también se hace mención a los Kishos como apirus en términos despectivos al ser expulsados y convertirse en pueblo errante.

Hay otros muchos documentos y manifestaciones en relación a los apiru o supuestamente con ellos a través de su origen hebreo como la estela de la Victoria de Merentaph, textos bíblicos del Éxodo, menciones a los sashu o beduinos en los Templos de Soleb (Amenhoteph III), Medinet Habu (Ramsés III), Amara oeste y Aksha (Ramsés II) o los papiros de Kahun con su lista de personal para la fiesta de Sesostris II donde aparecen posibles apiru contratados.

En la investigación contemporánea, se habla de un origen hurrita y amorreo de los Habiru y se les divide en dos grupos relacionados con su origen, entre los Apiru esclavos de Egipto y los Apiru de Palestina, ofreciendo la posibilidad de la formación de Israel ligada a los Apiru que forzaron la caída de las ciudades-Estado de Canaán en los siglos XIII-XII y de aquellos que huyendo de Egipto, asumieron la religión y el credo de YAHVÉ, siendo éste, el nexo de unión junto con el deseo de establecerse en la tierra y crear un arraigo, lo que les llevaría a alianzas de grupos, tribus o individuos convertidos a la fe de YAHVÉ, asimilándose étnica y culturalmente entre ellos, conformando el llamado pueblo PROTO-HEBREO. Otros no lo ven tan claro que haya esta asociación entre proto-hebreos y habiru.

Los Habiru o Hapiru también se han traducido por refugiados, es decir gentes que atravesaban fronteras, aunque no se especifica la causa del desplazamiento (al ser un término amplio, determina que puedan darse múltiples interpretaciones como delincuentes, salteadores de caminos, desclasados sociales, etc..). Suponían una constante amenaza para no solamente para los mercaderes y otros viajeros, sino también para las comunidades más asentadas de la región.

Por Jordi Carreño Crispín (Trabajo de documentación Historia del Antiguo) – UNED.

Bibliografía y enlaces de consulta:

Breve Historia del Mundo Antiguo: López Melero, Raquel. Editorial universitaria Ramón Areces. ISBN -13: 978 84 8004 912 2. Páginas 93 hasta la 108.

Atlas de las Grandes Culturas: Margaret Oliphant. Editorial Debate. ISBN 84 7444 706 2. Páginas de la 38 a la 62 Egipto y Persia.

El origen de los hebreos: http://www.egiptomania.com/historia/origen_hebreos.htm

Haribu: http://www.imninalu.net/Habiru.htm

 

Orígenes de la pederastia: “La paiderastia” en la antigua Grecia…

 

Escena de un cortejo pederasta Detalle de un ánfora ateniense pintada con figuras negras del siglo V a. C.

El concepto de pederastia no tenía prácticamente nada que ver en la antigua Grecia con el actual. Las relaciones homosexuales y pederastas  no sólo eran bastante habituales, y se consideraban un privilegio de los ciudadanos de las polis, especialmente de los más selectos. Si no que además era un modo de entender la formación en base al amor filosófico y como medio de apreciación de la belleza, en este caso, la belleza de los efebos y jóvenes griegos y lo que representaban. No necesariamente, estaba ligada a la homosexualidad.

La paiderastia era una forma de paideia (educación o formación del niño o adolescente), basada en el erotismo y, que tiene su origen en la civilización griega. Cumplía un papel relevante en la formación de los futuros ciudadanos varones en su fase adolescente  a través de la relación con un tutor o protector adulto, sobre todo, para los efebos de clase alta y aristócrata. Ésta relación estaba muy ritualizada. Había una parte dominante y activa que era la del adulto, que actuaba como pedagogo, mecenas y protector, era el erastés (amante), y la otra parte, dominada y pasiva por el lado del adolescente o discípulo, el erómenos (amado), y su retribución al amante era su belleza, juventud y compromiso. Se trataba de una relación temporal, limitada por la edad oportuna del erómenos (entre los 14 y 18 años eran las edades adecuadas). Era una relación entre joven y adulto, aceptada por la familia y perfectamente  legal (con la legislación actual sería similar al concepto de relación sexual consentida), que se estipulaba como parte del aprendizaje e iniciación a la virilidad y la integración en la vida pública. El banquete o sympósion y la palestra (escuela de lucha griega) funcionaban como ámbitos del grupo social del adolescente. Con este tipo de enseñanza se pretendía diferenciar entre el amor “vulgar”, que buscaba la simple satisfacción física e inmediata y el amor “sublime” que a diferencia del anterior perseguía el sentimiento profundo y capaza de establecer una relación duradera. Ahora bien, entregarse pronto al erastés era censurable, así como era merecedora de elogio la insistencia del pretendiente que no cejaba en su empeño. Cuanto mayor era la dignidad del pretendiente más honor se le hacía a la familia del efebo (Cierto).

En el arte griego y concretamente en las pinturas de la cerámica de los siglos VI a. C. y V a. C., en las cuales se representan cortejos pederastas, aparecen habitualmente dos imágenes o escenas como convencionalismos de esta práctica: una la del amante acariciando con su mano los genitales del amado mientras le coge por la barbilla para obligarlo a mirarle a los ojos y la segunda el amante rodeando con sus brazos al amado mientras introduce su pene entre sus muslos (a esta práctica se la conocía como el diamarizein), pero sin penetración anal (posiblemente para evitar el tabú de la sodomización del ciudadano). La imagen de la crátera representa el mito de Ganímedes con Zeus, el cual es el convencionalmente adecuado para ilustrar este tema. En el mismo el dios seduce al joven troyano llevándoselo al Olimpo  como su servidor y amante, mientras Hermes notifica a la familia de éste el honor y la noticia del tal hecho. Esta fabula es emulada en la crátera apúlica de referencia (340-320 a. C.), por la imagen de un adulto en un naiskos o Templo pequeño típico de la arquitectura funeraria clásica, con columnas, pilares o frontón; y el joven efebo (casi siempre barbilampiño) ofreciendo una libación funeraria a su erastés. Está realizada con la técnica cerámica de figuras rojas (técnica que nació entre el 530-520 a. C sobre fondo negro habitual. El que la pieza sea apúlica nos indica que es del período de ocupación griega del territorio conocido como la Magna Grecia. En el siglo VIII a. C. los griegos se expansionaron hasta alcanzar las zonas de Tarento y Salento. En los siglos V y IV a. C formaron el asentamiento de Taras, famoso posteriormente por sus cerámicas, en la parte más septentrional de la región llamada Apulia y cuya península meridional se conocía como Calabria.

 

El héroe Aquiles en su relación de paiderastia como erastés del joven Patroclo

Por: Jordi Carreño (extracto de trabajo de investigación de Historia Antigua – Cultura Clásica “El Mundo en la Antigua Grecia – UNED)

Fuentes consultadas:

Así vivieron en la antigua Grecia. Un viaje a nuestro pasado. López Melero, Raquel. Anaya – Biblioteca Clásica ISBN 978 84 667 8676 8. Páginas 104 y 105

Enciclopedia de Historia Universal de Salvat: Tomo IV Grecia I – ISBN 84 345 6240 5 (páginas de la 75 a 140 “El despertar del pensamiento griego”) y Tomo V Grecia II – ISBN 84 345 6242 1 (Páginas de la 27 a la 48 “La escultura y cerámica griega)