Un libro sagrado emparedado…

La Fundación de las Tres Culturas restaura un Corán del siglo XIII hallado en Cútar.

Edición restaurada del Corán del siglo XIII, que se presentó ayer en la Biblioteca Nacional en Rabat (Marruecos).- EFE

Edición restaurada del Corán del siglo XIII, que se presentó ayer en la Biblioteca Nacional en Rabat (Marruecos).- EFE

Andalucía regala a Marruecos una copia de un Corán oculto durante siete siglos José Antonio Griñán apuesta por impulsar la Alianza de Civilizaciones.

“Esto es un regalo muy importante porque toca el corazón de los marroquíes y demuestra que el libro se ha convertido en material de diplomacia entre España y Marruecos”. Con emoción, el hispanista y ex ministro de Comunicación marroquí, Mohamed Laarbi Messari, asistió ayer a la entrega por parte de la Junta de Andalucía a la Biblioteca Nacional de Marruecos de una copia de un Corán oculto durante siete siglos en una vivienda de la localidad malagueña de Cútar. Se trata de un ejemplar del siglo XIII, de 18×18 centímetros, de 135 páginas sin encuadernar, escrito con caligrafía cúfica “excelente” y “muy singular”, empleada en lo que es hoy Andalucía y Marruecos. Se desconoce el nombre del copista, ya que faltan los últimos folios. En ambas orillas del Estrecho se utilizaban rasgos comunes en su escritura como el uso del punto debajo de la f, lo que, según Laarbi Messari, “simboliza la unicidad de la doctrina”.

El libro se encontró en el interior de un muro de una vivienda en Cútar en junio de 2003 casi por casualidad. La vivienda la estaba rehabilitando la Consejería de Obras Públicas y junto con el Corán se hallaron textos jurídicos y religiosos -entre ellos una orden de conversión obligatoria al catolicismo- que ahora han sido restaurados por la Junta en un proyecto en el que han participado además la Fundación de las Tres Culturas y la Consejería Cultura.

El ejemplar original se encuentra en el Archivo Histórico de Málaga donde se hizo la restauración de lo que se considera una joya de la caligrafía andalusí. Junto a la copia entregada a la flamante Biblioteca Nacional de Rabat, que alberga unos 400.000 volúmenes, el más antiguo del siglo VIII, figura un análisis con el que se pretende contextualizar el hallazgo de un documento que, según los expertos restauradores, es único en España.

La presentación de la edición restaurada del Corán de Cútar sirvió para celebrar en Rabat el décimo aniversario de la Fundación de las Tres Culturas creada por Andalucía y el Reino de Marruecos, a la que posteriormente se sumaron el Centro Peres por la Paz y la Autoridad Nacional Palestina. Diez años después, la institución que pusiera en marcha Bernardino León Gross, el primero de sus cuatro directores, quiere dar un giro a su actividad para ser un referente “en la resolución del conflicto histórico en Oriente Medio”, según afirmó el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, en un acto celebrado ayer en Rabat.

Tanto Griñán, como el presidente delegado de la fundación y consejero real, André Azulay, insistieron en la necesidad de un golpe de timón aprovechando la presencia de Barack Obama en Estados Unidos y el impulso que pretende dar España al proyecto de Alianza de las Civilizaciones, durante la presidencia española de la Unión Europea a partir de enero próximo. “Vamos a dejar los espacios de los eventos para centrarnos en lo fundamental”, aseguraron ambos casi con las mismas palabras. “Hay que seguir atentos para que los dramas de ayer no encuentren una nueva oportunidad”, subrayó Azulay, quien dio a conocer una carta del rey Mohamed VI en la que asegura la “voluntad y adhesión de Marruecos para dar un nuevo soplo” a la institución. La directora de la fundación, Elvira Saint-Gerons, hizo un balance positivo de la institución, aunque apostó por hacer una “reflexión crítica” del proyecto para dar otro enfoque a las futuras acciones.

Fuente de la notica: El País Andalucia.

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/libro/sagrado/emparedado/elpepuespand/20091001elpand_11/Tes

El antepasado más antiguo del hombre no era como los monos actuales…

El ‘Ardipithecus ramidus’ indica que los caminos evolutivos de los seres humanos y los monos fueron muy diferentes.- La ausencia de caninos protuberantes en los machos indica que eran socialmente poco agresivos.

Representación del 'Ardipithecus ramidus'- SCIENCE

Representación del 'Ardipithecus ramidus'- SCIENCE

MALEN RUIZ DE ELVIRA – Madrid – 01/10/2009

Era hembra, medía 120 centímetros, pesaba unos 50 kilogramos y vivió en la famosa región de Afar en Etiopía hace 4,4 millones de años. Ardi, que es como la han bautizado, es el ejemplar más completo encontrado del antepasado más antiguo de los seres humanos, el Ardipithecus ramidus, que ha tardado 17 años en ser presentado oficialmente en sociedad. Ahora lo hace con la pompa correspondiente al hallazgo de toda una generación en paleoantropología.

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La revista Science le dedica un número especial a los estudios realizados por 11 equipos internacionales de todos los aspectos del Ardipithecus ramidus, sobre la base de 110 fósiles. Tanto en Etiopía como en Estados Unidos han presentado a Ardi y sus congéneres, cuyos restos fósiles han sido excavados pacientemente en un terreno sumamente difícil por el equipo dirigido por el estadounidense Tim White.

El nuevo homínido significa un salto hacia atrás de más de un millón de años en el conocimiento de la estirpe del ser humano y, a pesar del completo estudio ahora presentado (antes sólo se conocían unos pocos fósiles), las discusiones sobre cómo vivía, si verdaderamente andaba erguido y lo que representó en la evolución humana no han hecho más que empezar.

Hasta ahora eran los australopitecos -representados sobre todo por la famosa Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años y fue hallada en 1974-, los antepasados más antiguos conocidos del hombre. Lucy demostró que los homínidos empezaron a andar erguidos antes de que aumentara el tamaño del cerebro, y los científicos, a partir de entonces, se empezaron a preguntar que pasó antes. ¿Andarían erguidos ya los antepasados de Lucy o se apoyarían sobre los nudillos y se colgarían de las ramas de los árboles como los chimpancés?.

Se cree que el ultimo antepasado común compartido por humanos, chimpancés, gorilas y bonobos vivió hace seis o más millones de años. Aunque el Ardipithecus ramidus no lo sea, probablemente compartió varias de las características de este antepasado, señalan los científicos. Del análisis de los fósiles han deducido que se movía por los árboles a cuatro patas pero andaba erguido sobre el suelo. Nuría García (Universidad Complutense) es el único científico español que ha participado en los estudios, centrándose en la fauna del ambiente, boscoso, en que vivió el Ardipithecus ramidus hace 4,4 millones de años.

El ejemplar Ardi tiene las manos prácticamente completas, lo que significa un tesoro para los paleontólogos. Sus muñecas indican que podía subirse a los árboles pero no lo hacía con la soltura de los actuales monos. Por eso, los chimpancés, por ejemplo, ya no se pueden considerar indicativos de cómo era el antepasado común, ya que debieron de evolucionar después de separarse del ancestro común. Además, la manos del Ardipithecus ramidus eran ya relativamente diestras para manejar objetos.

En cuanto al cerebro del nuevo antepasado, es pequeño, como el de los chimpancés actuales. Además, parece haber poca diferencia de tamaño total entre machos y hembras, y el cráneo y los dientes indican que tenía una cara pequeña y que era poco agresivo socialmente. Este último rasgo se deduce, curiosamente, de la ausencia de un canino protuberante y afilado en los machos. Esto sugiere que los conflictos entre machos eran menos frecuentes que en otros primates como los chimpancés y los gorilas, explica otro investigador, C. Owen Lovejoy, de la Universidad de Kent.

“En el Ardipithecus ramidus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección del Australopithecus, por lo que, cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé ni humano. Es el Ardipithecus“, dice Tim White, de la Universidad de California en Berkeley.

“Darwin fue muy sabio a este respecto”, añade White. “Dijo que tenemos que ser muy cuidadosos. La única forma de saber realmente a quién se parece este último antepasado común es ir y encontrarlo. Bien, pues de hace 4,4 millones de años encontramos algo bastante cercano. Y, tal y como Darwin entendió, la evolución de los linajes de los simios y el linaje humano ha avanzado independientemente desde la época en que esas líneas se separaron, desde el último antepasado común que compartimos”.

El País

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/antepasado/antiguo/hombre/era/monos/actuales/elpepusoc/20091001elpepusoc_9/Tes