Ver lo visible…

La lechera de Vermeer

La lechera de Vermeer

En un cuadro de Vermeer hay sólo una o dos figuras y unas pocas cosas en una habitación y sin embargo no se termina de ver nunca. La luz que entra por una ventana situada a la izquierda viene filtrada por gruesos cristales y es casi siempre una luz de invierno o de patio, que roza delicadamente las caras, los tejidos, los objetos, y favorece sombras suaves, como halos de presencias fantasmas. No sucede nada o casi nada en apariencia y hay algo escondido que está sucediendo siempre, delante de los ojos que miran, que descubren más cosas cuanto más atentamente recorren el cuadro, mientras la conciencia deja en suspenso los propios pensamientos y la agitación de alrededor y poco a poco se queda apaciguada en una quietud muy semejante a la que representa la pintura. El cuadro, como una música, sucede en el tiempo. El silencio de la habitación interior se traspasa a la sala del museo. La luz nublada atraviesa la ventana con la monotonía de una mañana de invierno, reflejándose en una pared de yeso desnuda, pero uno de los cristales está roto, y en consecuencia un pequeño tramo del marco está más vivamente iluminado. Pero no es luz lo que fluye, aunque lo parezca: es una diminuta pincelada rosa, y haberla advertido es una satisfacción tan íntima como la de fijarse en el clavo de la pared y después en el agujero de un clavo arrancado. Al fin y al cabo, esta pared no es la de uno de esos gabinetes en los que las damas de Vermeer leen cartas o permanecen pensativas o escuchan una música o el relato de un viajero, sino la de una cocina, una cocina más bien destartalada en la que debe de hacer frío, y en la que una sirvienta de brazos fuertes y enrojecidos por el agua helada de los fregaderos está vertiendo poco a poco la leche de una jarra en un cuenco, sobre una mesa en la que hay un cesto de mimbre y panes de corteza rubia y crujiente, y una jarra de cerámica azul marino que probablemente contiene cerveza.

La noticia en otros webs

En el laberinto formidable del Metropolitan, un pequeño cuadro de cuarenta centímetros de lado borra todo lo demás

En el laberinto formidable del Metropolitan, un pequeño cuadro de cuarenta centímetros de lado borra esta mañana de septiembre todo lo demás: tesoros de milenios, templos egipcios enteros, ríos de turistas, hectáreas de pintura alegórica. Delante de esta mujer de Vermeer que mira ensimismada cómo el hilo de leche se desborda de la jarra y cae lentamente en el cuenco uno sabe que toda urgencia ha desaparecido, que al menos hoy no va a sentir la impaciencia de ver o hacer más cosas. Desde lejos deslumbra por encima de todo un azul que ninguna reproducción puede trasmitir fielmente, con una vibración de mineral y de ascua, hecho con lapislázuli molido. El blanco de la leche deslizándose sobre el pico rojizo de la jarra es el mismo que el del tocado sobre la cabeza de la criada, que tiene una textura tan áspera como su ropa de trabajo invernal, y está disuelto en los grises de la pared y en los cristales de la ventana. Incluso en una escala tan pequeña, la figura humana y las cosas humildes que la rodean tienen una cualidad escultórica, el misterio de una liturgia, la dignidad de un trabajo manual que se hace en la parte menos noble de la casa y sin embargo requiere destreza y concentración absolutas. La cocinera está probablemente preparando una especie de pudding; en el cuenco hay ya huevos batidos, y después de añadir la cantidad adecuada de leche y tal vez la cerveza de la jarra azul se pondrán en remojo los trozos de pan, y el cuenco, con una tapadera también de barro, se dejará en el horno durante varias horas. La caja que hay en el suelo es un brasero de pies: fijándose más se ve un recipiente de barro en el que hay unas ascuas, lo cual refuerza la sensación del invierno, de un frío acentuado por la humedad que oscurece la pared debajo de la ventana. Un cesto de mimbre cuelga de la pared, muy alto, porque se guardarán en él alimentos fuera del alcance de los ratones; junto a él, una vasija de cobre refleja la luz con un brillo metálico y proyecta una sombra débil sobre la superficie no muy limpia del yeso. Ajena a todo y ensimismada en su tarea, la cocinera tiene una expresión casi risueña, de labios entreabiertos y ojos entornados, complacida en lo que ven sus ojos y lo que tocan sus manos, el asa de barro cocido que sostiene la derecha y la panza que se apoya en la palma abierta de la izquierda.

El éxtasis de la mirada sobre las cosas concretas tiene una parte de misticismo y de poesía y otra de adelanto científico. Es probable que Vermeer conociera la invención enigmática de la cámara oscura, que permitía proyectar las imágenes de la realidad sobre un plano luminoso, ofreciendo un grado alucinante de detallismo. Pero sus habitaciones, pobladas de objetos tangibles que se repiten de unos cuadros a otros, son espacios ideales y no lugares cotidianos, y las damas elegantes que aparecen en ellas no tienen nada que ver con la vida del propio Vermeer, un artesano de éxito moderado que cayó en la ruina un poco antes de morir, a la edad temprana de 43 años. En las casas de la pintura de Vermeer intuimos un recogimiento entre contemplativo y sensual, habitado por voces que cuentan cosas en voz baja, por ecos de pasos sobre tarimas muy pulidas y tal vez ráfagas de música que vienen tras una puerta entornada, mezclándose con un tintineo sutil de copas de cristal. Pero la casa en la que él vivía y pintaba era de dimensiones mucho más mezquinas, y aunque cerrara la puerta de su taller no dejaría de escuchar el estrépito de sus 11 hijos, las voces de su mujer, que pasó embarazada la mayor parte de su vida adulta, el trajín de las criadas.

En la misma calle, en una casa cercana, alguien más se dedicaba al extraño oficio de mirar las cosas habituales como nadie las había mirado nunca antes. A unos pasos de Vermeer vivía Antonie van Leeuwenhoek, fabricante de microscopios y quizás también de cámaras oscuras, a quien se deben algunas de las primeras descripciones detalladas de los seres invisibles que pululan en una gota de agua o de saliva, en los restos de comida que quedan entre los dientes. Vermeer observa una corteza de pan o la superficie de la pared de una cocina y está viendo y mostrándonos mundos tan asombrosos como los que había descubierto Galileo cincuenta años atrás al mirar por su telescopio. Quizás Van Leeuwenhoek, que tenía una edad parecida a la suya y fue su albacea testamentario, le hizo observar las cosas ínfimas agigantadas por la lente del microscopio. No había nada que mirado atentamente no fuera memorable. Pintar era una tarea tan material, tan sagrada, como verter leche en un cuenco y preparar un alimento sabroso. Pintar era apresar ese instante fugitivo que parece inmóvil y sigue sucediendo todavía.

Vermeer’s Masterpiece The Milkmaid. Hasta el 29 de noviembre. Metropolitan Museum de Nueva York. http://www.metmuseum.org/

http://www.elpais.com/articulo/portada/Ver/visible/elpepuculbab/20090926elpbabpor_5/Tes

OPINIÓN:

Los que me conocen, ya saben de mi predilección por la pintura “Barroca”, por otra parte es una pasión manifestada por mí  en otros artículos y comentarios.  Aunque como todo en esta vida, dentro de este estilo también hay escuelas diferentes como la Barroca: francesa, italiana, de Flandes, holandesa y cómo no, la española.

Igualmente también es sabida mi debilidad por Velásquez de la escuela española, Champaigne de la escuela francesa, Caravaggio de la escuela italiana y para mi es imprescindible  añadir a Rembrandt y Vemeer de la escuela neerlandesa.

El realismo que imprimen a sus pinturas es la fotografía que representa mejor que nada la época que vivieron estos insignes artistas. Seguramente sin sus obras sería mucho más difícil entender los tiempos que vivieron y representaron como intentando dejarnos de modo premeditado el testimonio de su época. Cada detalle de sus recreaciones es tan fidedigno que uno es capaz de introducirse dentro de sus telas como en una puerta que nos lleva al pasado. ¡Qué grande fue el arte de estos hombres!

Por Jordi Carreño

El mito de la Transción…

FrancoyJuanCarlos203b

Algunas reflexiones a partir del libro de Ferrán Gallego. O sobre las    múltiples facetas de una misma realidad.

Biduido, Soitu.es, 24-09-2009 – 26 Septiembre 2009

Es bien sabido que para conocer nuestros males presentes es necesario indagar en sus causas pretéritas. Al menos, bien sabido para los historiadores. Esta es la intención de Ferrán Gallego, quién en su obra El Mito de la Transición esboza una historia de este proceso político completado hace poco más de 30 años, en la cual se pueden definir algunas de las causas de fenómenos políticos aún presentes en la vida política española actual. Hay que decir antes de proseguir, y ya como comentario del libro, que esta no es una historia “oficial” de la Transición: ese relato casi épico (¿quién no se acuerda de la serie perjeñada por Victoria Prego?) en el cual intrépidos mandamases del tardofranquismo, subitamente concienciados de las bondades de la democracia, se empeñaron en romper por completo con el sistema político en el que habían iniciado y/o desarrollado su carrera política. Pero esto, según Gallego, no tiene sentido. Pongamos un ejemplo, baste pensar en Suárez, que fue falangista antes de ser presidente del Gobierno que impulsó la Ley de Reforma Política. ¿Qué sentido tiene que quisiese romper el sistema que le vió nacer políticamente?. ¿Era acaso un demócrata infiltrado que llegó a Ministro Secretario del Movimiento antes que a la propia presidencia?. Esta es quizás la cuestión principal de este libro.

Para Ferrán Gallego, la historia fue otra. En primer lugar, resulta inverosímil argumentar que el propio sistema franquista y sus miembros estuviesen buscando su desaparición. Lo que se buscó fue una continuidad del sistema, reformado para hacerlo más tragable dentro del contexto político de Europa y para los propios españoles. Proceso iniciado antes de la muerte de Franco, y continuado después en los gobiernos de Arias Navarro y Adolfo Suárez. No se planteó jamás una ruptura, algo que demandaba la oposición democrática, sino pasar “de una legitimidad a otra”, sin cuestionar el régimen previo e implementando sólo reformas, no revoluciones, del ordenamiento jurídico e institucional existente. La diferencia es que, mientras el gobierno de Arias Navarro, con Fraga Iribarne en su seno, fue un ejecutivo dividido en su interior sobre cómo llevar esa reforma, lo cual al final acabó pagando caro cuando se produjeron los graves incidentes sociales de inicios del 76 (con las huelgas políticas en Madrid y Barcelona, y los sucesos de Vitoria), el gobierno de Suárez fue lo bastante hábil como para presentar un proyecto unitario, que fuese capaz de aglutinar a todos los sectores del franquismo, marginando sólo al “bunker”, los tardofranquistas más recalcitrantes. Leyendo a Ferrán Gallego, parece evidente que este proceso fue basicamente gubernamental, dirigido desde las instituciones del tardofranquismo, bajo la tutela del rey Juan Carlos, y donde no cupo la participación de las fuerzas de oposición democrática, a las que se negó toda legitimidad primero, para otorgársela más tarde pero de una manera tramposa, ya que tuvo que asumir el diseño del proceso realizado desde del gobierno y las cortes franquistas (que fueron quienes aprobaron, no nos olvidemos, el someter a referendum la Ley de Reforma Política, y el sistema electoral empleado para ello).

La oposición democrática es el segundo de los actores políticos de este drama. Gallego define un panorama poco complaciente, en el que los partidos políticos, víctimas de errores estratégicos de bulto (como en el caso de los comunistas, que creyeron que el franquismo era un cáscara vacía que se derrumbaría tras la muerte de Franco, nada más lejos de la realidad), así como de una capacidad de movilización limitada al triángulo Cataluña-Madrid-Euskadi, deben adoptar su estrategia política a medida que se desarrolla el proceso, pasando de la exigencia de una ruptura, a la de una ruptura negociada, para terminar aceptando los trazos básicos de la reforma presentada desde el gobierno. Es bien cierto que sus movilizaciones fueron capaces de tumbar, en parte, el primer reformismo de Arias y Fraga, más parecido a un neocanovismo que otra cosa. Pero no fueron capaces de forzar las maniobras del gobierno de Suárez, que se hizo con una legitimidad más amplia gracias a su hábil empleo del tempo político y el control de los resortes del poder, que emplearon para dar y quitar a su connivencia, destacando sus evidentes esfuerzos por dividir a la oposición, significativamente mediante el acercamiento a un PSOE que estaba en franca inferioridad en militancia y organización frente a un PCE que llevó, durante muchos años, el peso de gran parte de la oposición al franquismo.

A este respecto resulta muy ilustrativo señalar el origen de los dos partidos de derecha en esos momentos. Por un lado, se funda Alianza Popular, donde recalan no sólo los reformistas derrotados de Fraga y compañía, para los cuales la Ley de Reforma Política era un exceso que dinamitaba la legitimidad del franquismo, sino también sus antaño enemigos del búnker, los recalcitrantes. Posiciones ambas desacreditadas por los hechos políticos de esos años, como se traslucirá en su escasísima representación parlamentaria. Por el otro lado, tenemos el CDS, un claro ejemplo de partido montado desde el gobierno para aglutinar sus adhesiones y dotarse de un organigrama nuevo. Es importante señalar como Gallego insiste en que el objetivo del CDS, a donde fueron a parar muchos franquistas reformados y aliados democristianos (los moderados de la oposición democrática a Franco), no era otro que perpetuar a una clase política nacida en el tardofranquismo en su control de los resortes del poder, para lo cual contaron con todo el apoyo del gobierno. Una clara ventaja, obviamente.

La conclusión final de este libro (muy recomendable pese a su estilo densísimo y farragoso, ya se sabe que los buenos historiadores no tiene porque ser buenos escritores), es que la Transición, en realidad, fue un proceso político destinado a salvaguardar el privilegio político y económico de una serie de grupos incubados durante el franquismo, en un contexto de grave crisis social y económica, sin romper con nada de lo establecido, sino “superándolo”, de manera que la legitimización de 40 años de férrea dictadura en lo político y en lo social estaba fuera de toda discusión. Tesis arriesgada sin duda, pero que permite explicar varios de los fenómenos políticos y sociales que vivimos, hoy en día. Veamos algunos de ellos.

En primer lugar, tenemos la Ley de Memoria Histórica. Los medios adscritos a posiciones conservadoras invocan el “espíritu y concordia” de la Transición  para oponerse a la exhumación de republicanos asesinados y la reparación de sus familiares, entre otras medidas, dando a entender que sobre este período de la historia de España hubo un acuerdo general en los 70. Borrón y cuenta nueva, en resumen. Leyendo a Ferrán Gallego podemos comenzar a entender que esto quizás no fue así. Parece más bien que el abandono de la memoria republicana se debe a la imposición de una legitimidad del franquismo que la oposición democrática no pudo romper durante la Transición, y que se convirtió en uno de los puntos clave del proceso. Al fin y al cabo, si hubiese habido una ruptura desligitimadora del franquismo, la clase política criada bajo este régimen hubiera tenido mucho más difícil continuar ejerciendo como tal.

En segundo lugar, podríamos reseñar el sistema electoral. En las últimas elecciones generales, IU se quejó amargamente de una ley electoral que parece claramente injusta hacia los grupos de izquierda, obligándolos a tener muchos más votos que otras fuerzas para obtener escaño. En efecto, parece que nuestra ley electoral es una de las más regresivas del entorno europeo (como analiza V. Navarro en este artículo), y la razón reside, según palabras de Herrero de Miñón, uno de sus diseñadores, en el intento de minar la capacidad de movilización electoral del PCE en las primeras elecciones.

Por último, podríamos abordar la perpetuación de oligarquías e intereses económicos. quizás uno de los aspectos menos obvios, y que por tanto más justificación y explicación requirirían. Simplemente nos limitaremos en este artículo a dejarlo caer. Algunos estudiosos relacionan un proceso de transición democrática dirigida por sectores conservadores, en el que la los más progresistas iban siguiendo la estela, con una estructura y política económica en la que los derechos de los trabajadores han sido sistemáticamente menguados en forma de paro, menos servicios sociales, especulación, o mantenimiento de grandes privilegios económicos en manos de familias que estuvieron muy vinculadas al franquismo, y que prosperaron bajo su ala y protección. A los estudios ya casi clásicos a este respecto de V. Navarro, podríamos añadir ejemplos concretos, como los grandes patrimonios forjados o protegidos por el franquismo, salvados por el mismo de la Reforma Agraria o el control democrático de la economía que pretendía implementar el régimen republicano. De hecho, ojeando las publicaciones de papel cuché o de color salmón podríamos hacer una pequeña lista. Dejamos al lector ese ejercicio de momento, que no deja de ser interesante para ejercitar la conciencia social. Algo muy necesario en esta crisis si no queremos volver a repetir los errores del pasado, tal y cómo se lamenta Ferrán Gallego al final de su obra.

http://www.soitu.es/participacion/2009/09/24/u/biduido_1253822007.html

Extraído de LA MEMORIA VIV@

http://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/09/26/el-mito-de-la-transicion/

El niño neandertal crece en Sidrón…

La nueva campaña arqueológica del yacimiento de Piloña ha permitido sumar un importante volumen de fósiles que los investigadores califican de «muy valiosos»

Restos de fauna localizada en una de las entradas de la caverna. lópez de arenosa

Restos de fauna localizada en una de las entradas de la caverna. lópez de arenosa

Vallobal (Piloña),

M. S. MARQUÉS

El yacimiento neandertal de la cueva de Sidrón es inagotable. De «extraordinaria» en cantidad y calidad catalogan los expertos la campaña arqueológica que está a punto de finalizar, con un volumen de fósiles del más alto interés. Vértebras, una mandíbula de inmaduro, falanges en conexión anatómica, los tres huesos largos del brazo, húmero, cúbito y radio, fragmentos pequeños de diferentes huesos, entre ellos alguno del cráneo… y lascas de sílex que vienen a confirmar que el taller lítico de aquel grupo humano estaba muy cerca de allí.

Arqueólogos e investigadores siguen impresionados con la riqueza arqueológica de una cueva que además de ofrecer la mejor colección de fósiles neandertales de la Península es ya referente mundial a la hora de hablar de esta especie desaparecida hace cuarenta mil años.

El paleontólogo Antonio Rosas (CSIC) fue el primero en referirse a los hallazgos de la presente campaña, y lo hizo citando lo que considera «piezas muy valiosas», entre ellas varios dientes, un molar con fragmentos de otros huesos encostrados y «una pieza soberbia», un fémur de lo que en el lenguaje experto se conoce como inmaduro, es decir, perteneciente a un niño de entre siete u ocho años.

Una de las mayores satisfacciones de este año fue precisamente el hallazgo de varios huesos de este menor. Al fémur hay que sumar una mandíbula y fragmentos de huesos largos y de la mano y del pie, un coxal y varias piezas dentarias. Los investigadores valoran mucho este hallazgo por lo que supone para completar la poca información que se tenía de este individuo y porque se trata de uno de los pocos niños neandertales localizados en todo el mundo.

Otra de las piezas más singulares es una especie de amasijo de arena y huesos encostrados en los que junto a un fragmento de tamaño considerable de hueso coxal, (cadera) donde se articula el fémur, aparece un fragmento de peroné y del otro lado la mitad de la mandíbula del niño y un canino grande de un adulto. El hecho de que los huesos aparezcan mezclados y revueltos entre los sedimentos responde a que llegaron a ese lugar arrastrados por las corrientes de agua que circulan por el interior de la caverna. El agua carbonatada recubre los huesos y forma las costras que los envuelve.

Rosas observó además en el hueso coxal del adulto rasgos de algún tipo de patología que ahora se estudiará. Las vértebras y las costillas localizadas servirán para profundizar en los estudios de la caja torácica, viendo las diferencias con la de los humanos modernos. El experto atribuyó su mayor tamaño a la mayor capacidad necesaria para albergar unos pulmones y un corazón que tendrían mayor tamaño para alimentar la potente musculatura de los neandertales.

Marco de la Rasilla se refirió a los pasos dados en busca del lugar por el que llegaron los restos óseos al interior de la cueva. Después de varios años de investigación están más cerca de descubrir ese enigma y hay evidencias claras de que los conductos que se aprecian en el cielo de la galería pueden explicar la entrada de materiales.

Como novedad este año se han realizado prospecciones en otra de las entradas de la caverna donde se localizó un numeroso conjunto de restos de fauna, entre ellos huesos de oso, león y hiena. También algo de industria lítica. En este punto, Marco de la Rasilla se refirió a la abundancia de herramientas de sílex, materia prima que al parecer procede de la propia cueva, frente a la menor presencia de piezas de cuarcita que era transportada desde otro lugar en el entorno próximo. Se trata de una de las investigaciones en las que se proponen ahondar. En el apartado de la genética señaló que como en anteriores años se continuó tomando muestras para el protocolo correspondiente para los estudios de ADN.

OTRAS NOTICAS RELACIONADAS:

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009092600_46_813108__Sociedad-consejera-Cultura-anuncia-proyecto-Museo-Neandertal-para-2010

sidron 2

Aceite, cultura y memoria…

Arturo Pérez Reverte

Arturo Pérez Reverte

Por Arturo Pérez Reverte: (El Semanal)

Acabo de recibir el primer aceite del año, que me envían los amigos: aceite de oliva virgen, decantado y limpio tras su recolección hace un mes o dos. Siempre me llegan algunos litros embotellados y enlatados que atesoro en la bodega, y que irán cayendo poco a poco, con mucha mesura y respeto. Y tiene gracia. Soy todo lo contrario a un gourmet. Como y bebo lo justo. Pero antes, con la juventud y las prisas del oficio y esas cosas, todavía le daba menos valor a la cosa gastronómica. Tomaba aceite con tostadas, o echándolo a la ensalada, o con huevos fritos, sin reparar demasiado en ello. Quienes, como yo, comen casi de pie, ya saben a qué me refiero. Lo que pasa es que luego, poco a poco, con el tiempo y la calma, cuando la mirada en torno y hacia atrás suele ser de más provecho, empecé a advertir ciertos matices. A valorar cosas de las que antes pasaba por completo. En lo del aceite de oliva resultó decisivo mi amigo y compadre Juan Eslava Galán, que es autoridad aceitíl –en el buen sentido de la palabra.

No se trata de aceite nada más, ni de comida ni de cocina. El aceite de oliva forma parte no sólo de nuestra mesa, sino de la memoria, de la cultura y hasta de la verdadera patria, si entendemos así ese lugar viejo, sabio, generoso, llamado Mediterráneo: esa bulliciosa plaza pública donde nació todo, en torno a las aguas azules por las que ya viajaban, hace diez mil años, naves negras con un ojo pintado en la proa. Hablo del lago interior que nos trajo dioses, héroes, palabra, razón y democracia. Del mar de atardeceres color de vino y de orillas salpicadas de templos y olivos, donde se fundieron, para alumbrar Europa y lo mejor del pensamiento de Occidente, las lenguas griega, latina y árabe. Hablo del mar propio, nuestro, que nunca fue obstáculo, sino camino por donde se extendieron, fundiéndose para hacernos lo que somos Talmud, cristianismo e Islam. No es casual que todavía hoy los pueblos bárbaros sigan friendo con grasa y manteca.

Salud y cocina aparte, consumir aceite no es un acto banal. Es, también, participar de un rito y una tradición seculares, hermosos. El currículum de ese bello líquido dorado es impresionante: zumo del fruto del olivo –la seitún árabe y del trabajo honrado y antiguo del hombre, ya era parte de los diezmos que el Libro de los Números recomendaba reservar a Dios. También se utilizaba en la consagración de los sacerdotes y los reyes de Israel, y más tarde ungió a los emperadores del Sacro Imperio y a los monarcas europeos antes de su coronación. En sociedades de origen cristiano, como la nuestra, el aceite estuvo presente durante siglos, tanto en la unción del nacimiento como en la extrema unción de la muerte. La costa mediterránea está jalonada por ánforas olearias de innumerables naufragios, y los viejos textos abundan en alusiones: el Deuteronomio llama a Palestina tierra de aceite y miel, Homero menciona el aceite en la Ilíada y en la Odisea, Aristóteles detalla su precio en Atenas y Marcial, que era romano e hispano –esa Hispania que algunos imbéciles niegan que haya existido nunca, pone por las nubes el aceite de la Bética. Y todo eso, de algún modo, se contiene en cada chorrito de aceite que ponemos sobre una humilde tostada. Así que, por una vez, permítanme un consejo: si quieren disfrutar más del aceite de oliva de cada día, piensen un instante, cuando lo utilicen, en todo lo que significa y lo que es. Luego viértanlo con cuidado y mucho respeto, procurando no derramar una gota. Sería malversar nuestra propia historia.

cym_oliva-1OPINIÓN:

Ya hace mucho tiempo que sigo al autor de este artículo, es mas, tengo toda su bibliografía. Polémico y discutido tanto por la derechona casposa y anquilosada, como,  por la progresista izquierda utópica y desfasada. Quizás estas palabras suenen raras, pero ya me conocéis, no soy para nada dogmático y opino, y digo las cosas,  tal como las pienso y siento. Tachado de fascista, supranacionalista, machista, comunista, exhibicionista, antisemita, antiárabe y antitodo;  para mí, sigue siendo un personaje cuanto menos genuino, peculiar, inteligente, prepotente, mordaz, irónico, chulesco, desilusionado, sin pelos en la lengua; y cuando menos, sin ataduras en su cabeza, lo que de por sí, es de admirar y respetar.

No voy a hacer una defensa numantina y a ultranza del mismo; primero porque no es necesaria; segundo porque él no me lo ha pedido, y no creo,  que tampoco lo hiciese; tercero porque no soy el abogado y vocero de nadie, pero al menos  si me gustaría dar mi opinión al respecto,  y hacerlo a través de este artículo suyo (antiguo si quieren –es del 2005-, pero vigente).

Creo que el autor siempre ha expuesto claramente sus puntos de vista sin dejar mucha duda de lo que expone, o al menos a mi me  lo parece la mayoría de las veces. Otra cosa, es la lectura que se le quieran dar a sus escritos, la comprensión de los mismos, y sobre todo el modo de alinearlos a los pensamientos de cada una de las tendencias que lo critican o adulan. Es todo mucho más simple que eso. Todo se basa en el basto conocimiento de la historia de la que el autor alguna vez hace alarde de modo algo pedante ( y creo que puede hacerlo). Tan simple como eso.

Arturo Pérez Reverte es un “originario” si se le puede llamar así, es decir, su plática está basada en los orígenes de las cosas, de los pueblos, de sus culturas, sus lenguas, sus historias y sus miserias también. Por eso mismo puede argumentar; a los nacionalistas,  con más historia de la que ellos pueden presentar y entender; a los fascistas, sobre todas las aberraciones que puedan haber cometido y cometerán; a los progresistas,  respecto a sus contradictorias teorías y utopías; a los políticos,  en relación a su incultura general e impostura generalizada; a los militares,  su respeto por dejarse la piel (simplemente por eso sin entrar en más valoraciones),  pero también, su crítica más ácida por las experiencias vividas con ellos o contra ellos; y sobre todo, a nuestra especie, de la cual él, ha sido testigo de toda nuestra capacidad autodestructiva (de ahí su escepticismo en la misma – yo también lo tengo-) y repulsa por haber tenido que conocer precisamente el lado más oscuro de todos nosotros, aquél donde los demás no nos atrevemos tan siquiera ni a mirar. Por eso mismo le admiro y respeto, aunque no siempre comparto sus opiniones ¡faltaría más! Que por algo me dio mi madre una cabeza rellena de materia gris y poco pelo.

Hoy releyendo de nuevo su libro “No me cogeréis vivo” (no os extrañe, me gusta hacerlo y repasar mis anotaciones, etcétera, etcétera. No voy a dar muchas más explicaciones), he sentido que en el aceite dejaba entender la esencia de todo aquello que él muchas veces nos quiere transmitir, o al menos,  así es como yo lo entiendo.

En la historia está todo, lo hecho y lo que nos queda por hacer. La que nos enseña que ya no hay grandes inventos, si acaso, grandes avances tecnológicos que no sabemos si son buenos o malos para nosotros. Que lo esencial está siempre en lo más simple, en lo que nos permite muchas más lecturas que la propia, que no es más,  que el origen de las cosas. El quién, el dónde,  el cómo, el por qué  y el cuándo, que nos dicen de quien venimos, de donde venimos, como somos, porque somos y sobre todo, cuando. Cuando sucedió. Simplemente es la historia.

Si señor Reverte, el aceite, cultura y memoria es lo que le faltan a esta sociedad. El trabajo y esfuerzo  fundamentado en lo natural  y auténtico, el conocimiento que nos enriquece como esas sabrosas gotas liposas encima de una hogaza de pan;  y memoria, o si lo prefiere la historia, que nos enseña nuestros yerros y aciertos. (aunque no seamos capaces de aprender de ella).  Tan simple como unas gotas del oro líquido en una simple tostada. Tan complejo como años tardamos en completar el proceso de producción para conseguir esas gotas. La historia no es sólo un tiempo pretérito, es el camino hacia el futuro, nuestra guía.

Jordi Carreño Crispín.

Egipto edificó sus templos con planos de estrellas…

Egipto

Un investigador español muestra que los egipcios edificaban sus construcciones orientadas por distintos fenómenos celestes. Se regían por los calendarios económico, religioso o político.

DANIEL MEDIAVILLA – MADRID – 10/09/2009 08:00

La idea comenzó a fraguarse hace miles de años. Algunos humanos especialmente avispados observaron que los puntos brillantes que adornaban el cielo cuando caía la noche tenían costumbres arraigadas. Sus trayectos cambiaban con el paso de los días, pero volvían a repetirse cada cierto tiempo. La intuición de este orden estelar se afianzó y comenzó a relacionarse con los cambios del tiempo. Así, la posición de las estrellas permitió predecir cuándo iba a pasar el invierno y sería posible empezar a sembrar, o cuándo llegaría la gran inundación que depositaría el limo y haría fructificar los campos. Nacieron los calendarios.

Algunos investigadores han sugerido que los artistas rupestres que hace 15.000 años pintaron las cavernas de Lascaux, en Francia, plasmaron también la constelación de Las Pléyades. Aquella sería la primera representación astronómica de la historia, pero no es fácil demostrar que los puntos que aparecen en la Sala de los Toros de la cueva francesa sean una imagen de un grupo de estrellas.

La estrella Sirio anunciaba la crecida, esencial en la economía egipcia

La influencia del cielo en la vida de los hombres ya no es una duda en el antiguo Egipto, 10.000 años después de Lascaux. En un reciente artículo publicado en Advances in Space Research, el investigador español Juan Belmonte, del Instituto Astrofísico de Canarias, y el egipcio Mosalam Shaltout, del Observatorio de El Cairo, muestran que los templos egipcios se construían alineados con sucesos astronómicos que servían como referencia para fijar los calendarios políticos, económicos o religiosos. Hasta ahora, se asumía que la única referencia que tomaban los arquitectos del reino africano era el río Nilo. Los autores del estudio confirman que el curso fluvial es la referencia principal, pero añaden pruebas sobre la influencia fundamental de las estrellas.

Solsticio y año nuevo

Un ejemplo es el templo de Karnak, en Luxor. El día del solsticio de invierno, el más breve del año, los rayos del sol atraviesan el eje principal del edificio y entran en el santuario principal del templo. Este alineamiento, que se produciría con mayor precisión que ahora hace 4.000 años, cuando fue construido el complejo sagrado, coincidía con la celebración del año nuevo.

Hasta ahora, se creía que la única referencia era el río Nilo

El templo de Karnak es un ejemplo del cuidado con el que los egipcios elegían los emplazamientos y las orientaciones para sus lugares sagrados. Fue construido en uno de los pocos lugares de Egipto donde la línea del solsticio que conecta la salida del sol en invierno con la puesta de sol en verano es, al mismo tiempo, perpendicular al Nilo.

Las orientaciones buscando el solsticio eran habituales en el antiguo Egipto y, según indican los autores en su artículo, podrían ser un reflejo de la importancia del culto al Sol, que aún no se comprende del todo. Desde el punto de vista práctico, el solsticio de verano habría sido una fecha importante, al estar cercana a la llegada de la inundación que todos los años provocaba el Nilo, esencial para la economía del país. El especial significado religioso del solsticio invernal parece no ser exclusiva de Egipto. Entre las culturas del Mediterráneo, estaba muy extendida la idea de que el Sol nacía precisamente ese día.

Otro de los cuerpos celestes que los constructores del reino de los faraones no podían descuidar era Sopdet, la estrella que nosotros conocemos como Sirio. La estrella más brillante del firmamento fue, al menos a partir del Reino Medio, el heraldo de la crecida del Nilo.

El cielo era una fuente de orden para los habitantes de Egipto, pero eso no significa que necesitasen unos conocimientos de astronomía excesivamente sofisticados. “Lo único que necesitaban era una buena capacidad de observación del cielo, conocimiento de la esfera celeste y un saber acumulado sobre los movimientos de la Luna y, en particular, del Sol”, explica Belmonte.

El faraón arquitecto

El investigador del Instituto Astrofísico de Canarias lleva muchos años viajando por todo el mundo para recoger evidencias sobre cómo influyó el conocimiento del cosmos en las civilizaciones antiguas. La arqueoastronomía, una disciplina científica relativamente joven, a medio camino entre la arqueología y la astronomía, es una forma más de hurgar en la psicología de las civilizaciones antiguas.

Hasta la publicación de los trabajos de Copérnico o incluso Galileo, la observación del cielo estuvo impregnada por una interpretación religiosa y muchos yacimientos arqueológicos guardan pruebas de ello. “Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo en el antiguo Egipto es que puedes cotejar lo que observas en las construcciones con lo que dejaron escrito en los jeroglíficos“, afirma Belmonte.

Los símbolos que ilustran las paredes de los templos ya sugerían que los constructores de estos lugares sagrados tenían en cuenta el firmamento. Estos jeroglíficos incluyen la representación de una ceremonia en la que el faraón tiraba una cuerda para marcar el alineamiento con el que el templo se debería construir. Sin embargo, las pruebas que sustentasen este interés por la astronomía eran escasos. Ahora, tras el estudio de Belmonte y Shaltout, se podría asumir que algún ciudadano realizaría una ceremonia para marcar el alineamiento del futuro edificio y es posible que, en el caso de los lugares más importantes ,quien lo hiciese fuese el faraón.

“Las antas muestran una clara orientación hacia la salida del Sol”

El trabajo de Belmonte no se reduce a los templos de Egipto. Dejando a un lado hipótesis sobre representaciones astronómicas en las pinturas de Lascaux o las de la cueva cántabra de El Castillo, las pruebas más antiguas de observaciones astronómicas están en los monumentos megalíticos. “Las antas, unos dólmenes de siete piedras del sudeste de la Península, muestran una clara orientación hacia la salida del Sol”, apunta Belmonte.

A partir de ahí, durante siglos, las evidencias pueden encontrarse en todo el mundo, desde los monumentos ciclópeos de las tumbas de Cerdeña hasta las plataformas de los moai de la Isla de Pascua. Hasta ahora, una época en que “la tecnología ha provocado un distanciamiento entre el hombre y el cosmos”, concluye Belmonte.

Fuente: Público.es

http://www.publico.es/250426

Berlín consigue el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia…

La capital alemana celebra el XX aniversario de la caída del Muro de Berlín, referencia de lo que fue la representación material del ‘telón de acero’ y el surgimiento de un orden internacional bipolar.

Berlin

AGENCIAS – Oviedo – 10/09/2009 11:24

La ciudad de Berlín ha sido finalmente la que se ha llevado el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009 que convoca anualmente la Fundación Príncipe de Asturias, y que este año alcanza su XXIX edición.

La capital alemana, que celebra el XX aniversario de la caída del Muro, competía junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), del sacerdote jesuita Kike Figaredo y el reportero iraní Maziar Bahari por el preciado galardón. Éstas eran las cuatro candidaturas finalistas de este año, tras las deliberaciones del jurado que comenzaron ayer en el Salón Covadonga del Hotel Reconquista de Oviedo.

La candidatura ganadora de la ciudad de Berlín hace referencia a lo que fue representación material del denominado “telón de acero”. Fue entre 1961 y 1989 el símbolo mundial de la Guerra Fría. La ciudad, dividida en cuatro sectores bajo el control de los aliados y de la Unión Soviética, se convirtió en sede permanente del enfrentamiento ideológico entre el Este y el Oeste. El Muro separó no solo ideologías, también familias, vecinos y amigos.

El Muro separó no solo ideologías, también familias, vecinos y amigos

Los Premios Príncipe de Asturias están destinados, según los Estatutos de la Fundación, a galardonar “la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones en el ámbito internacional”.

Dentro de este espíritu, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia “es concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad”.

El Premio está dotado con 50.000 euros, la escultura creada y donada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos.

Otros galardonados

Este es el último de los ocho Premios Príncipe de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su XXIX edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Príncipe de Asturias de las Artes al arquitecto británico Norman Foster, el de Cooperación Internacional a la Organización Mundial de la Salud, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales al naturalista británico David Attenborough, el de Comunicación y Humanidades a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los ingenieros estadounidenses Martin Cooper y Raymond S. Tomlinson, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras al escritor albanés Ismail Kadaré y el Premio Príncipe de Asturias de de los Deportes, concedido a la atleta rusa Yelena Isinvayeva.

Fuente: Público.es

http://www.publico.es/250548/berlin/premio/principe/asturias/discordia

Marcos Ana

OPINIÓN:

Finalmente hoy, con esta noticia, acaban meses de debate sobre si Marcos Ana debería haber recibido o no el premio “Príncipe de Asturias a la Concordia“. La concesión del premio a la ciudad de Berlín pone punto y final a las dos  corrientes de opinión generadas por dicha candidatura.  Posiblemente no había un candidato más digno que Marcos Ana para un premio a la “concordia” , lo que ya no estaba claro, era si el premio a recibir era digno de ser recogido por tan insigne personaje. Desde estas páginas  siempre hemos abogado por la no conveniencia de que Marcos Ana recibiera dicho premio, es decir, nunca estuvimos a favor de que alguien que ha sido víctima, que ha defendido el ideal republicano como nadie, pudiera recibir de una monarquía (y no por el hecho de serlo) no legitimada e instaurada por el dictador, un óbolo de este tipo. Sería como reírle la gracia a aquél que te ha robado la cartera.

La concordia no debe conllevar el olvido como pago, sólo el perdón. El perdón hace tiempo que lo hemos dado, el olvido nunca lo daremos.

Para poder entonces hablar de concordia , reconciliación y cierre de heridas, y entregar y recibir los premios que se consideren oportunos, nuestra monarquía primero debería estar legitimada por la mayoría del pueblo español, segundo la Memoria Histórica debería ser un hecho real, tercero la memoria global de ambos bandos debería recogerse en museos y archivos como testimonio y recuerdo de lo que nunca más  debería suceder, entonces se podría pasar página y homenajear a todo aquél que haya trabajado para que así sea. Eso sí, siempre que el candidato esté de acuerdo con el premio que va a recibir (detalle que no es baladí).

Marcos Ana es digno y merecedor de cualquier premio que se le desee otorgar, pero los hay más o menos apropiados para alguien como él. Sobre todo, cuando los promotores de las plataformas que han apoyado dicha candidatura, son memorialistas en muchos casos y se han anticipado a promover una candidatura que el propio Marcos Ana no consideró nunca,  al menos hasta que llegaron a los medios de comunicación la propuesta y su nombre saltó a la palestra, más por las divergencias creadas por la misma,  que  por lo que Marcos Ana significa para el movimiento republicano, la libertad, el derecho,  la propia concordia (en el significado más amplio de la palabra) y lo más importante, por toda su obra.

Si a la sociedad le preocupa tanto la concordia entre las dos Españas, si a nuestra monarquía ilegítima también; que empiecen por dejarnos recuperar a los nuestros, que restituyan su honor, que no permitan con todo el escarnio  que supone para los familiares de las víctimas que haya simbología fascista y manifestaciones, y encima que condenen a prisión a los republicanos que reclaman su derecho a serlo. Eso en un Estado que se dice democrático y de derecho. Además de que deberíamos poder elegir a nuestro jefe o jefa de gobierno libremente; y en el caso de que el pueblo decidiera que fuese la monarquía parlamentaria, debería ser con la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo Felipe, ya que este no está bajo la sospecha de la sombra del franquismo como su padre y es prácticamente un hijo de la democracia.

Desde esta página, queremos hacerle llegar todo nuestro cariño a Marcos Ana, y para todos nosotros, él ya hace mucho tiempo que es ganador del premio de la Concordia, del premio a la Libertad, del premio a la Resistencia, del premio al Honor y de cualquier otro que sin ser literario  (que se merece todos los que puedan haber) se pueda merecer una vida tan digna como la suya. ¡Gracias Marcos por todo lo que has hecho y nos has dado!

¡Salud, Memoria y República!

Jordi Carreño.

Una familia judía reclama un cuadro de Vermeer comprado por Hitler…

La obra ‘El arte de la pintura’, expuesta en Viena, fue vendida a la fuerza en 1940.

El cuadro 'El arte de la pintura' de Vermeer- KUNSTHISTORISCHES MUSEUM WIEN
El cuadro ‘El arte de la pintura’ de Vermeer- KUNSTHISTORISCHES MUSEUM WIEN

El arte de la pintura, una obra del artista holandés Johannes Vermeer (hacia 1665) y vendida a la fuerza al dictador Adolf Hitler en 1940, ha sido reclamada por los descendientes de su propieario legítimo, Jaromir Czernin. Según el diario Der Standard, la obra de 130 por 110 centímetros, considerada como una de las más logradas de Vermeer y expuesta en el Museo de Historia del Arte de Viena desde 1946, era codiciada por Hitler desde 1935, dos años después de subir al poder.

La noticia en otros webs

Andreas Theiss, el abogado encargado por la familia para la restitución del cuadro, explicó al rotativo que Czernin no tuvo otra opción que vender el cuadro, dado que su esposa estaba estigmatizada por la ley nazi de pureza de la raza por tener sangre judía.

Agregó que los intentos de la familia Czernin por recuperar la obra después de la Segunda Guerra Mundial fracasaron, pero que ahora confía en que el Estado austríaco reconsiderará la decisión y restituirá a los descendientes de Czermin el cuadro sin necesidad de tomar otras medidas legales.

De las 37 obras que se atribuyen a Vermeer (1632-1675), El arte de la pintura es la de mayor tamaño y se considera como el legado del artista a la posteridad. Su obra más conocida es La joven de la perla, pintada hacia 1665. Dado el escaso número de sus pinturas, no existe prácticamente un mercado. El último cuadro vendido del artista holandés fue Dama al virginal (25,2 por 20 centímetros) en julio de 2004 por la casa de subastas Sotheby por 42 millones de dólares.

Fuente: El País.com

http://www.elpais.com/articulo/espana/Garzon/declara/manana/imputado/causa/franquismo/elpepuesp/20090908elpepunac_6/Tes

El doble rasero de medir de la España monárquica…

El hombre que en 2006 puso una bandera republicana en un edificio público ingresará en prisión.

Jaume d'Urgell. ÁNGEL MARTÍNEZ

Jaume d'Urgell. ÁNGEL MARTÍNEZ

Jaume d’Urgell se niega a pagar la multa impuesta argumentado “incompatibilidad con sus convicciones”

YERAY CALVO – Madrid – 07/09/2009 13:37

Jaume d’Urgell no piensa ceder en sus convicciones. Tiene hasta el jueves para pagar una multa de 4.000 euros por sustituir en mayo de 2006 la bandera monárquica por la republicana en un edificio público madrileño o, de lo contrario, deberá ingresar en prisión. “No lo haré porque sería darles la razón“, asegura.

Jaume tendrá que acudir ese día al Juzgado de Ejecución Penal número 7 de Madrid. Si decide no pagar, como ya ha anunciado a Público.es que hará, el juez podría condenarle a cumplir 3 meses y medio de prisión y hacer de este modo efectivo el cumplimiento de la sentencia que le condenó a una multa de siete meses por ultraje a España.

D’Urgell escaló el 14 de mayo en 2006 la fachada de los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo de la Gran Vía de Madrid y sustituyó la bandera nacional por otra tricolor.

“Como comprenderás no me viene bien ir a la cárcel pero pagar la multa sería darles la razón“, explica Jaume a Público.es. De todas maneras asegura que lo suyo “no es nada nuevo” ya que en otras ocasiones, como hicieron las mujeres sufragistas, se utilizó el ingreso en prisión como una forma de “llamar la atención” y conseguir “una repercusión que de otra forma no hubiese sido posible”.

“Más allá de los símbolos”

27 horas después de ser arrestado Jaume fue puesto en libertad con cargos. Fue acusado de desórdenes públicos y ultraje a España y posteriormente absuelto por el primero de los cargos, por el que el fiscal reclamaba un año de cárcel. Sin embargo sí que fue condenado por el segundo de ellos, lo que conllevó a la imposición de una multa de siete meses.

“No me viene bien ir a la cárcel pero pagar la multa sería darles la razón”

El magistrado recalcó en su sentencia que no hubo violencia, ni premeditación, ni destrucción de la propiedad pública, como tampoco se ofreció la menor resistencia u oposición al arresto en su acto. Se trató de este modo de un acto de desobediencia civil pacífica, que no obstante, se encuentra tipificado en el artículo 543 del Código Penal, por lo que resolvió imponer la pena mínima contemplada en la Ley.

Jaume no pagará la multa no por desobediencia a la Justicia, sino por “incompatibilidad moral con sus convicciones”

D’Urgell alegó durante el juicio que lejos de menoscabar la honorabilidad del país, pretendía poner de manifiesto su convicción política de que “más allá de los símbolos o la pervivencia de reductos feudales del folklore institucional, la adopción de una forma de gobierno plenamente democrática, con una mayor separación de poderes, transparencia y participación, resultaría más favorable para los intereses del conjunto de la ciudadanía”.

La multa, que el condenado no va a pagar, es de 4.000 euros, a razón de 11 meses a razón de 12 euros por día.

Se le acusó de desórdenes públicos y ultraje a España

No hubo violencia

D’Urgell asegura que no lo hará por “incompatibilidad moral con sus convicciones”.  Jaume confiesa que tuvo alternativas y “estrategias de defensa más seguras” pero que su decisión  firme. En su opinión, “el bien jurídico protegido (la monarquía) atenta contra el interés general de la ciudadanía”, por ello, se ve obligado a objetar en conciencia ante el pago de la multa. Jaume D’Urgell cree que “dependerá de la mano del juez” su posible ingreso en prisión.

De este modo, según el artículo 53 del Código Penal, cabe la posibilidad de que sea condenado a 105 días de privación de libertad.

Fuente:

http://www.publico.es/249524/jaume/durgell/republicana/bandera/monarquia/rey/tricolor

OPINIÓN:

No es ciencia ficción. En un país que se llama “democrático”, y donde todavía están escondidos  nuestros muertos en las cunetas, barrancos, campos,  fosas comunes, archivos polvorientos, donde casi toda la simbología del terror de la dictadura franquista permanece en nuestras calles, edificios; y lo más grave,  en instituciones públicas. Se toman medidas represivas judicialmente contra aquellos que por decencia y convicción hacen alarde de sus ideas. Eso sí, siempre que no sean republicanos y atenten contra la dignidad de una monarquía impuesta y heredada de la dictadura.

Mientras que hay  gente que puede pasear tranquilamente con sus uniformes azules y banderas con el águila imperial, reunirse y cantar sus proclamas belicistas y xenófobas sin que suceda nada. Pueden quemar nuestros símbolos ya que tienen inmunidad y este acto no está considerado un  delito. Eso que dicen,  que hay una Ley de la Memoria Histórica que defiende los intereses de los familiares de las víctimas. Pero lo que no se puede, ni debe hacer  en este país hipócrita y cainita,  es reclamar los derechos históricos y expresarse con total libertad. Eso sí, nosotros podemos aconsejar al mundo sobre lo que debe hacer con sus muertos y solicitar indignados que se cumplan las leyes y los acuerdos internacionales.

Hoy con esta noticia se le está haciendo un flaco favor  a la democracia y a las libertades, y sobre todo, a una persona que siempre ha demostrado su creencia en los mismos, que ha luchado y lucha por ellos a diario y que ahora es tratado injustamente como un delincuente. Que la justicia libere a los asesinos, que los corruptos eludan la prisión y sus responsabilidades, y que los hombres ilustrados y justos vayan a penar su culpa  liberal a las penitenciarías  del Estado.  A Jaume d’Urgell le quieren hacer pagar su decencia, valía, coherencia, sentido del honor y justicia con la privación de libertad o con el pago por eludir la misma. Hoy Jaume somos todos los que amamos la libertad y abogamos por la tricolor.

Jordi Carreño Crispín

JUAN CARLOS I y LOS BORBONES O LES BOURBONES…

Como todos sabéis,  no soy un fan precisamente de la monarquía y menos de la estirpe borbónica,  que además se agrava con la imposición de nuestro actual monarca por parte del sátrapa y dictador Francisco Franco. Ya sé,  que la figura del actual monarca está valorada de un modo positivo por la mayor parte del país; que incluso algún republicano de media tinta ha llegado a manifestarse como “juancarlista” (termino utilizado para aquellos que sin querer denominarse monárquicos aceptan la monarquía en la figura de Juan Carlos I). Yo no niego el papel que jugó en la transición, pero si, pongo en duda su altruista intención democrática. Ya que lo único que demuestran los hechos de la historia,  es  que su objetivo principal era conseguir la instauración o restauración monárquica sea como fuere, y lo demuestra,  el hecho de haber rendido pleitesía al dictador, además de que  también hizo juramento de  guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista, creando  así un conflicto en la Casa Real de los Borbones al hacerle la cama a su padre  que no era partidario del régimen del dictador,  como así hizo constar en el Manifiesto de Estoril.

Un rey que verdaderamente no ha sido legitimado, aunque así nos lo quieran vender. El juego ,  aprovechando la coyuntura de la imposición franquista, la polémica sucesión con la muerte del dictador y la instauración del falso sucesor llamado “Príncipe del Reino de España” en un título creado por el fascista jefe de Estado, el miedo de los demócratas a la linea de continuidad política  por parte del monarca,  al que consideraron un mal menor en el cambio de  la monarquía absolutista  a  monarquía parlamentaria y la libertad.  Juego que terminó felizmente con el ya olvidado  Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en este país de amnésicos, del cual quedan muchas preguntas sin contestar, y de donde muchos de sus actores desaparecieron rápidamente de la vida pública una vez cumplidas o medio cumplidas sus condenas. No es un rey elegido y ratificado por su pueblo, aunque lo dicho, así se hiciera constar al votar una Constitución que nos impuso la Monarquía Borbónica a cambio de la Democracia.

Escudo de la Casa de Borbón
Escudo de la Casa de Borbón

La Casa de Borbón (en francés: Bourbon, en italiano Borbone) es Casa Real de origen francés y la actual casa reinante en España y en el Gran Ducado de Luxemburgo. Gobernaron primero en Navarra y Francia, pero para el siglo XVIII los miembros de la Casa de Borbón llegaron a los tronos de España y de gran parte de Italia, destacando el Reino de las Dos Sicilias, además de varios pequeños ducados y condados.

La Casa de Borbón es una rama de la Dinastía de los Capetos, la más antigua dinastía real de Europa, que incluye a todos los descendientes de Hugo Capeto. La rama de Borbón procede de un hijo de Luis IX de Francia, Robert de Clermont. El primer duque de Borbón fue su hijo, Luis I de Borbón en 1317.

Hugo Capeto (940-996)

Hugo Capeto (940-996)

Esta Casa Real gobernó la Baja Navarra (desde 1555), y Francia (desde 1589) hasta agosto de 1792, cuando el rey fue derrocado por la Revolución Francesa y se formó la Convención Nacional , aunque posteriormente hubo una restauración, tras la caída del Primer Imperio Francés en 1815 con la caída de Napoleón y el retorno de Luis VII; pero la Revolución de Julio les depuso otra vez y la rama Borbón-Orleans tomó el poder entre 1830 y 1848, cuando la monarquía fue abolida definitivamente.

El primer miembro de la Casa de Borbón en España fue Felipe d’Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, quien sucedió a los Austrias. Es en este periodo donde se reemplaza el original francés Bourbon por su castellanización usada en nuestro idioma, Borbón. En España, los gobiernos se sucedieron desde 1700 a 1808 (Guerra de la Independencia), 1813 a 1868 (Sexenio Democrático, incluyendo la Primera República), desde 1875 a 1931 (Segunda República) y desde 1975 hasta la actualidad.

Es de la línea española desde donde se desprende, por ejemplo, la línea de los gobernantes de las Dos Sicilias (Borbón-Dos Sicilias), de Parma y Luxemburgo. Los emperadores pretendientes del Brasil, al igual que los pretendientes orleanistas del reino de Francia, provienen de la Casa de Orleáns, que descienden de los Borbones franceses.

Junto a la línea francesa se encuentran otras extintas, como la de los Príncipes de Condé (Borbón-Condé) y la de los Príncipes de Conti (Borbón-Conti), y también líneas ilegítimas que viven hasta hoy como Borbón-Busset.

Política borbónica

Los Borbones españoles del siglo XVIII —Felipe V (1700–1724 y 1724–1746), Luis I (1724), Fernando VI (1746–1759), Carlos III (1759–1788) y Carlos IV (1788–1808)— llevaron a cabo una política de profundas reformas en todos los campos con la intención de colocar a España en un lugar destacado entre las potencias europeas. Felipe V fue ayudado primero por consejeros franceses, relevados pronto por españoles pertenecientes a la primera generación de ilustrados.

La política dinástica sostenida por Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, otorgó tronos en Italia a los hijos del matrimonio, dando origen a la rama Borbón-Sicilia. Los reinados de Fernando VI y Carlos III significaron la plenitud del reformismo.

El desarrollo de la América española, cuyas posibilidades económicas aún estaban por explotar en su mayor parte, fue una de las tareas que recibieron más atención.

El agotamiento de los hombres y los programas ilustrados reformistas y la implicación de España en los sucesos internacionales ocasionaron una profunda crisis del Estado y de la dinastía, que llegó a su punto álgido en el enfrentamiento entre el rey Carlos IV y su hijo, el príncipe de Asturias y futuro Fernando VII, (los cuales fueron obligados a abdicar por Napoleón en Bayona (Francia) a favor de su hermano José Bonaparte [José I – Pepe Botella])

Fernando VII con manto real

Fernando VII con manto real

La conjura de El Escorial (1807) y el motín de Aranjuez (1808), promovidos por el círculo de don Fernando contra el favorito de los reyes, Manuel Godoy, provocaron el derrocamiento de Carlos IV y la proclamación de Fernando VII. Estas alarmantes muestras de la descomposición de la dinastía sucedían en una España ocupada por las tropas de Napoleón I Bonaparte, en cuyos planes figuraba ya el destronamiento de los Borbones y la inserción de España en la órbita imperial.

El desprestigio de la familia real alcanzó su cima en las abdicaciones de Bayona, por las que Carlos IV y Fernando VII entregaron a Bonaparte sus derechos a la Corona de España, quien a su vez los transfirió a su hermano José (1808).

A excepción de Amadeo I (1870–1873), todos los reyes y reinas de España de los siglos XIX y XX han pertenecido a la dinastía borbónica: Fernando VII (1808–1833), Isabel II (1833–1868), Alfonso XII (1875–1885), Alfonso XIII (1886–1931) y el nieto de éste, Juan Carlos I, el actual soberano español, que en 1975 comenzó su reinado al ser nombrado sucesor del Caudillo Francisco Franco Bahamonde que lo había designado como sucesor suyo en virtud de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado del 26 de julio de 1947.

Juan Carlos fue propuesto como sucesor de Franco a título de Rey, propuesta ratificada por las Cortes Españolas en julio de 1969, ante las que el joven príncipe prestaría juramento de guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista.

Juan Carlos I entonces "Príncipe del Reino de España" jura fidelidad a Franco y el Movimiento Nacional
Juan Carlos I entonces “Príncipe del Reino de España” jura fidelidad a Franco y el Movimiento Nacional

Siguiendo las reglas dinásticas, la sucesión hubiera debido recaer en su padre, Juan de Borbón y Battenberg, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII; sin embargo, las no muy cordiales relaciones entre Juan y Franco (Ver manifiesto de Estoril)  determinaron el salto en la línea de sucesión, y el nombramiento de Juan Carlos como Príncipe de España, título de nuevo cuño con el que Franco pretendía salvar distancias con respecto a la monarquía liberal. Dicho salto fue aceptado por el príncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borbón. El Conde de Barcelona no renunciaría oficialmente a sus derechos sucesorios hasta 1977, cuando el reinado de su hijo y el fin del régimen franquista eran ya hechos consumados.

MANIFIESTO DE ESTORIL:

El 7 de abril de 1947 Juan de Borbón, el padre de Juan Carlos, que era por derecho el heredero de la corona de España en ese momento, hizo público un manifiesto en el que denunciaba la ilegalidad de la Ley de Sucesión, porque se proponían alterar la naturaleza de la monarquía sin consultar con el heredero del trono.

D. Juan de Borbón (Conde de Barcelona)
D. Juan de Borbón (Conde de Barcelona)

Primer Manifiesto de Estoril de Don Juan, 7 de abril de 1947

Españoles:

El General Franco ha anunciado públicamente su propósito de presentar a las llamadas Cortes un proyecto de Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, por el cual España queda constituida en Reino, y se prevé un sistema por completo opuesto al de las Leyes que históricamente han regulado la sucesión a la Corona.

En momentos tan críticos para la estabilidad política de la Patria, no puedo dejar de dirigirme a vosotros, como legítimo Representante que soy de vuestra Monarquía, para fijar mi actitud ante tan grave intento.

Los principios que rigen la sucesión de la Corona, y que son uno de los elementos básicos de la legalidad en que la Monarquía Tradicional se asienta, no pueden ser modificados sin la actuación conjunta del Rey y de la Nación legítimamente representada en Cortes. Lo que ahora se quiere hacer carece de ambos concursos esenciales, pues ni el titular de la Corona interviene ni puede decirse que encarne la voluntad de la Nación el organismo que, con el nombre de Cortes, no pasa de ser una mera creación gubernativa. La Ley de Sucesión que naciera en condiciones tales adolecería de un vicio sustancial de nulidad.

Tanto o más grave es la cuestión de fondo que el citado proyecto plantea. Sin tener en cuenta la necesidad apremiante que España siente de contar con instituciones estables, sin querer advertir que lo que el país desea es salir cuanto antes de una interinidad cada día más peligrosa, sin comprender que la hostilidad de que la Patria se ve rodeada en el mundo nace en máxima parte de la presencia del General Franco en la Jefatura del Estado, lo que ahora se pretende es pura y simplemente convertir en vitalicia esa dictadura personal, convalidar unos títulos, según parece hasta ahora precarios, y disfrazar con el manto glorioso de la Monarquía un régimen de puro arbitrio gubernamental, la necesidad de la cual hace ya mucho tiempo que no existe.

Mañana la Historia, hoy los españoles, no me perdonarían si permaneciese silencioso ante el ataque que se pretende perpetrar contra la esencia misma de la Institución monárquica hereditaria, que es, en frase de nuestro Balmes, una de las conquistas más grandes y más felices de la ciencia política.

La Monarquía hereditaria es, por su propia naturaleza, un elemento básico de estabilidad, merced a la permanencia institucional que triunfa de la caducidad de las personas, y gracias a la fijeza y claridad de los principios sucesorios, que eliminan los motivos de discordia, y hacen posible el choque de los apetitos y las banderías.

Todas esas supremas ventajas desaparecen en el proyecto sucesorio, que cambia la fijeza en imprecisión, que abre la puerta a todas las contiendas intestinas, y que prescinde de la continuidad hereditaria, para volver, con lamentable espíritu de regresión, a una de esas imperfectas fórmulas de caudillaje electivo, en que se debatieron trágicamente los pueblos en los albores de su vida política.

Los momentos son demasiado graves para que España vaya a añadir una nueva ficción constitucional a las que hoy integran el conjunto de disposiciones que se quieren hacer pasar por leyes orgánicas de la Nación, y que además, nunca han tenido efectividad práctica.

Frente a ese intento, yo tengo el deber inexcusable de hacer una pública y solemne afirmación del supremo principio de legitimidad que encarno, de los imprescriptibles derechos de soberanía que la Providencia de Dios ha querido que vinieran a confluir en mi persona, y que no puedo en conciencia abandonar porque nacen de muchos siglos de Historia, y están directamente ligados con el presente y el porvenir de nuestra España.

Por lo mismo que he puesto mi suprema ilusión en ser el Rey de todos los españoles que quieran de buena fe acatar un Estado de Derecho inspirado en los principios esenciales de la vida de la Nación y que obligue por igual a gobernantes y gobernados, he estado y estoy dispuesto a facilitar todo lo que permita asegurar la normal e incondicional transmisión de poderes. Lo que no se me puede pedir es que dé mi asentimiento a actos que supongan el incumplimiento del sagrado deber de custodia de derechos que no son solo de la Corona, sino que forman parte del acervo espiritual de la Patria.

Con fe ciega en los grandes destinos de nuestra España querida, sabéis que podéis contar siempre con vuestro Rey.

JUAN

Estoril, 7 de abril de 1947

Fuentes consultadas:

Wikipedia

http://www.google.es/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=1&url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FCasa_de_Borb%25C3%25B3n&ei=foudSt3HMOKrjAfG2YCbAg&rct=j&q=borbones&usg=AFQjCNG5U89gnHqBX4BHFXNuGuIdqshcIA

Instituto Cervantes / Cervantes virtual.

http://www.google.es/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=3&url=http%3A%2F%2Fwww.cervantesvirtual.com%2Fhistoria%2Fmonarquia%2Fborbones.shtml&ei=foudSt3HMOKrjAfG2YCbAg&rct=j&q=borbones&usg=AFQjCNH9AdFk7oRxDJP7PTkqNKo-8k2g3A

Bibliografía:

Historia del Mundo Contemporáneo (UNED) Genoveva García Queipo de Llano / Editorial Universitas, S. A.

Historia de España “Franquismo y Transición del apogeo del régimen a la consolidación de la democracia” 1951.1982