Desde “La Memoria Viva”, una acción urgente y directa…

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A todos los interesados (afectados, familiares, memorialistas en general, etc…). Cabe tomar decisiones y actuaciones ante los  últimos sucesos , con el fin, de no ceder un sólo paso  por nuestra lucha por la verdad, la justicia, el reconocimiento total de los hechos acontecidos durante la “Guerra Incivil“, la posguerra, la dictadura franquista y el olvido premeditado de la transición y posterior amnesia democrática.

Ahora no vale quejarse y quedarse parado; así que os dejo con la recomendación siguiente: que cada uno de nosotros, envie al Juzgado correspondiente una denuncia por desaparicion, asesinato , tortura o privacion ilegal de libertad. No sólo valen los exhortos remitidos por el juez Baltasar Garzón, ahora los familiares y afectados vamos a solicitar individualmente esa justicia a través de las armas legales, tal y como ha promulgado la Audiencia. (Si quieres arroz, toma dos platos…).

Enlace al formulario:

http://lamemoriaviva.files.wordpress.com/2008/12/denuncia-ficha1.doc

“LA MEMORIA VIVA”

El genio olvidado de la literatura española…

Caricatura de Ramón J. Sender

Caricatura de Ramón J. Sender

RAMÓN JOSÉ SENDER EL ESCRITOR OLVIDADO:

Quizás por su ideología Ramón J. Sender ha sido uno de nuestros literatos olvidados. Olvidado por el régimen franquista, olvidado posteriormente durante la transición, olvidado también por los gobiernos democráticos. Alguien capaz de escribir y plasmar las historias de su tiempo como hizo él. Perdió a su mujer fusilada, abandonó a sus hijos y la Guerra Civil la ganaron los golpistas, aún así se aferró a la escritura y nos dejó un buen legado literario.

(Ramón José Sender; Chalamera de Cinca, 1902 – San Diego, 1982) Novelista español. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud. Tras realizar el servicio militar en Marruecos, se inició en el periodismo y colaboró en publicaciones radicales y libertarias.

Sus primeras novelas son de testimonio social y propósito denunciatorio: el antimilitarismo de Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos; su ataque al régimen policiaco en O.P.: orden público (1931); la lucha anarquista en Siete domingos rojos (1932) y el relato de la insurrección cantonal de Cartagena (1873) en Mr. Witt en el cantón (1935). Durante la guerra civil luchó en Sierra de Guadarrama y publicó el documental Contraataque (1937), sobre el cual se inspiró en parte Malraux para su novela L’Espoir.

Exiliado primero en México (1939-42), residió el resto de su vida en los Estados Unidos, con trabajos docentes en Alburquerque (1947-63) y en Los Ángeles (1965-71). Dejando a un lado su intensa actividad periodística (en la revista antifascista y anticomunista Cuadernos de París, por ejemplo), su copiosísima producción narrativa prosiguió por numerosas y variadas rutas.

Por un lado están sus novelas alegóricas de intención satírica o filosófica; entre ellas cabe citar El lugar del hombre (1939), La esfera (1947), El rey y la reina, de 1949, El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1957) y Nocturno de los catorce (1971). Un sector aparte se halla constituido por sus novelas históricas: Bizancio (1956), Jubileo en el Zócalo (1964) y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), entre otras. El marco geográfico latinoamericano le inspiró una gran novela, Epitalamio del prieto Trinidad (1942), historia de una rebelión en una isla-presidio, notable por la recreación de las pasiones humanas y la descripción de una atmósfera alucinante y de exótica sensualidad.

Pero el sector narrativo más importante de Sender procede de su memoria histórica. Junto a una obrita perfecta, Mosén Millán (1953), luego titulada Réquiem por un campesino español, publicada en 1960, conmovedora historia de un sacerdote que quiere salvar a un joven del pueblo en los inicios de la guerra civil, destaca la serie Crónica del alba, compuesta de nueve novelas aparecida entre 1942 y 1966, autobiografía de José Garcés, personaje bajo el cual se oculta de modo transparente el propio autor. Destaca, dentro de esta serie, el primer tomo, con la evocación del mundo infantil.

En general, la obra escrita en su vejez -incluso títulos tan difundidos como La tesis de Nancy (1962), En la vida de Ignacio Morell (1969), y Nocturno de los 14 (1969), El fugitivo (1972), La mirada inmóvil (1979)- muestra un descenso de su capacidad creativa y una tendencia incontrolada a manifestar a modo de prédica sus fobias ideológicas.

Ver historia biográfica en la página del blog (Biografías).

Jordi Carreño