DOS TIPOS DE TONTOS…

Dicen que hay dos tipos de tontos: aquellos  que saben que lo son y preguntan para poder aprender y mejorar (somos los que todavía tenemos solución o como mínimo mejoramos) y aquellos que lo saben todo (estos no tienen remedio). Este artículo que escribí hace ya unos cuantos años hoy adquiere mayor sentido a raíz de un comentario aparecido en uno de los foros en los que suelo colaborar habitualmente y el cual he colgado también en el mismo, pero sin esta introducción.

El asunto es que todos tenemos nuestros puntos de vista en cualquier aspecto y asunto de la vida. El problema viene cuando no somos capaces de razonar por si solos y asumimos los dogmas y enseñanzas de otros como la única verdad y somos incapaces de ver que cualquier argumentación que hagamos puede ser rebatida y objetada de la misma forma que podemos discutir las de nuestro interlocuto/res.

A partir de ahí se crea una única línea de pensamiento (si se le puede llamar así). Ya que uno no reflexiona. Piensan por él. Haciendo que con un único punto de vista seamos incapaces de ver la otra cara de la moneda y entender que la visión que teníamos ya no es la misma. Que aquello que nos parecía irrefutable e indiscutible deja de serlo. Que la razón y la verdad como todo es relativo. Por lo tanto la verdad (la personal) cambia y puedo hacerlo constantemente sin que ello signifique falta de criterio, sólo cambio de visión. (Siempre y cuando este cambio no sea constante y repentino).

Líderes y grupos del pensamiento único sin compararlos unos a otros, ya que cada uno es peculiar y diferente en época, situación, mentalidad y hechos: Hitler, Stalin, Franco, Castro, Pinochet, Videla, Bush, Putin, Aznar, Osama Bin Laden, Ahmadinejad, los talibanes, etarras, grupos ultras, religiosos fundamentalistas, etc. ¿Alguién se quiere parecer a alguno de ellos?

Por desgracia en la historia de la humanidad han habido demasiados paladines, salvapatrias y revolucionarios que con su manera de ver las cosas no han hecho más que empozoñar la propia historia universal con guerras, muertes, miseria, dolor, atraso, devastación  y odio.

La censura

La censura

Todos pensamos estar en posesión de la verdad. Nuestras opiniones prevalecen sobre las demás y difícilmente podemos estar equivocados, y aunque probablemente lo estemos, también tenemos nuestra parte de razón.

A todo el mundo le gusta erigirse en algún momento de su vida en el asesor y consejero de alguien. Intentar aconsejarlo adecuadamente por aquello de aportar nuestros criterios, experiencias y sapiencias personales en aquellas circunstancias que pensamos que podemos dominar por nuestros conocimientos y experiencias propias. Pero el hecho es que no todo el mundo, por no decir casi nadie, estamos preparados para ejercer de guías, consejeros o asesores de los demás; ya que cada situación es diferente, al igual que lo es cada persona. Lo que hace que en ningún caso se pueda aplicar en su totalidad las experiencias personales de cada individuo como garantía de éxito, sino como aportación informativa y de referencia en la circunstancia de que haya similitud de hechos o casos acontecidos.

Pero realmente, ¿Qué es la verdad? Si nos regimos por el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la definición de la palabra “verdad” sería la siguiente: Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Conformidad de lo que se dice con lo que se piensa. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma, sin mutación alguna. Juicio que no se puede negar racionalmente por fundamentarse en principios naturalmente conocidos. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a uno se le corrige o reprende. Conocimiento profundo. Ciencia o facultad. Conocer una cosa o tener noticia de ella. Ser docto en alguna cosa.

Claro está que todos estos conceptos son relativos como casi todo en esta vida. Ya que cada uno puede variar el principio de las cosas, así como de los sucesos y las percepciones de las mismas según la visión individual que se tenga por educación, ámbito cultural y medio ambiental, social, religioso, político o cualquier otro concepto y circunstancia que pueda crear diferencia entre dos personas; sin faltar a la verdad o más bien sin mentir, pero aportando su peculiar visión de los hechos y por lo tanto exponiendo “su verdad”, la verdad del individuo que no es la verdad colectiva o única, casi nunca.

El saber no es más que la cantidad de conocimientos y experiencias que vamos adquiriendo a lo largo de nuestras vidas. Pero no que no nos garantizan tampoco estar en posesión de la verdad colectiva, aunque sí de la individual y propia de cada uno. El saber como valor en lo personal (bajo mi punto de vista o de mi verdad), no es más que un valor añadido de mucha importancia si se quiere, pero que no tiene más valor que la del propio conocimiento individual. Y no tiene valor si uno no es generoso y se comparte el conocimiento y las experiencias, no como modo de imposición y de predominio, haciéndose uno el único valedor de la sabiduría, del conocimiento propio, así como de la verdad absoluta; sino todo lo contrario.

Es un valor excepcional cuando se comparte no sólo con finalidad docente o pedagógica, generosamente y con finalidad altruista, sino como medio de compartir conocimiento, adquirir experiencia de modo diferente, con visiones dispares, creando nuevas alternativas, abriendo el debate y la discusión racional, como efecto para mejorar al individuo y este a su vez la sociedad en sí. Si somos capaces de aportar al igual que recibir el saber, tanto propio como de los demás, es muy probable que nos volvamos todos mucho más sabios y por lo tanto nos acerquemos cada vez más a la verdad de las cosas y al conocimiento de las mismas.

Hay una diferencia entre saber y tener una percepción de la verdad individual, a tener una única verdad, y estar en posesión de la sabiduría absoluta y única. La primera permite poder equivocarse y rectificar, por que el conocimiento y tú verdad no te garantiza tener razón, y por lo tanto te acerca a la posibilidad de ampliar tus conocimientos y percepciones, aportándote más riqueza y acercándote más a la verdad colectiva o única verdad. La segunda opción hace que nos convirtamos en un ser un sabelotodo (que presume de sabio sin serlo) y te hace tener una visión única, por lo tanto ni se rectifica ni varia al igual que no hay error posible, y te hace estar en posesión del saber y la verdad individual y colectiva (Ejemplo: José M. Aznar ex presidente del Gobierno de España- marcó un predominio en los conceptos del saber y de la verdad única, bajo su prisma napoleónico, endogámico, unilateral, partidista y particular).

El intercambio de conocimientos, ideas, al igual que cualquier tipo de intercambio sea el que sea, favorece y enriquece el conocimiento y por tanto el saber del individuo; y si este se enriquece y mejora en estos aspectos, automáticamente mejora el conocimiento global o colectivo. “El mestizaje es símbolo de intercambio no sólo racial, sino cultural, ideológico, filosófico, gastronómico, religioso, social, económico, etc…” y por eso el saber y el conocimiento deben ser mestizos y compartidos por todos, como modo de mejora individual y colectiva.

Uno sociedad sólo puede avanzar cuando avanzan los individuos que la forman y para que estos avancen sólo pueden hacerlo a través del conocimiento y del saber, para llegar al modelo utópico de sociedad de bienestar, no sólo en el modelo económico, sino en el del conocimiento más amplio y extenso del ser humano en lo que a ciencias, historia, arte, lenguas, literatura, entorno medio ambiental y social se refiere. No se busca la verdad absoluta y única, sino por el contrario se buscan y se comparten las verdades y los conocimientos por las diferencias y por que no puede existir una sociedad perfecta y con una sola verdad, porque entonces el hombre y la sociedad dejarían de evolucionar.

Jordi Carreño, agosto 2003

“Hay que liberar la voluntad cautiva para devolverle toda su fuerza. Sólo entonces es posible llegar al verdadero conocimiento de las cosas.”

“Hay que formular las preguntas sin vergüenza y hablar las soluciones sin miedo”

“La sabiduría vale más que todos los instrumentos de la guerra”

Eliette Abécassis

“QUMRAM”

La concentración es la apertura a la simplicidad”

“Porque con el estudio se perpetua el pueblo”

Eliette Abécassis

“EL TESORO DEL TEMPLO”

“La verdad muere en la guerra y sin verdad todo está perdido”

Slobar Minic.

“La educación es mucho más que compartir conocimientos, es también el acto de abrir los ojos a las necesidades de los demás. Hemos de enseñar que los actos de cada uno tienen una dimensión universal.”

Dalai Lama

“Por lo tanto, el esfuerzo de llegar a la verdad, y en especial a, a la verdad de los Dioses, es una nostalgia de lo divino.”

Plutarco.

“Cada media verdad, es también media mentira”

“La ignorancia no es ningún logro”

katherine Neville

“EL CÍRCULO MÁGICO”

“Quien Cree que no le queda nada por aprender y se considera más importante de quien le envió, es un criado arrogante”

Jesucristo “en la última cena”

“La sabiduría es, la última instancia, la garante de la paz y el progreso”

“No existe nada imposible para el que persevera; la cabeza está para pensar. Medita y encontrarás los caminos que necesites”

Nicholas Wilcox

“LOS FALSOS PEEGRINOS”

“Restablecer la verdad y grabarla a fuego para las generaciones venideras, es le trabajo de los historiadores. Una tarea que requiere de honestidad, perseverancia y tiempo.”

Maruja Torres

El País – 28/03/2003

“Con la experiencia se aprende o no se aprende .La cuestión es que a veces la experiencia no enseña”

Francisco Ayala

El País – 07/04/2003

¡Salud, por el pensamiento único!

¡Salud, por el pensamiento único!

Los 13 argumentos jurídicos del magistrado J. A. Martín Pallín

La Constitución española

La Constitución española

No soy supersticioso entre otras cosas porque trae mala suerte. Realmente no me adscribo al significado de la frase pero me ha parecido una buena forma de introducción, dado que el número trece es casi el protagonista del comentario. Prueba de ello es que me parece número perfecto; de hecho para poder argumentar rotundamente mi poca animadversión al número fatídico en cuestión nada mejor que un simple ejemplo, como el que aparece más abajo con los trece argumentos jurídicos del magistrado José Antonio Martín Pallín, en relación con los motivos que justifican y sustentan la actuación del juez Baltasar Garzón.

Sin ser ningún entendido en leyes me basta con atender a los razonamientos del mismo basados en su conocimiento, atendiendo al derecho internacional, a nuestra carta magna reconociendo el propio y a los hechos pasados en relación con los mismos. Por este motivo los adjunto a mi comentario a modo de extracto del artículo escrito por el magistrado en cuestión y publicado en el periódico El País. El artículo está editado íntegramente en la página de la ARMH. Es interesante que lo leáis no sólo por la exposición en sí sino también por sus razonamientos.

1. La Constitución republicana de 1931 se anticipó a muchos textos políticos de la época. Su vigencia contribuyó a una sustancial mejora de las conquistas sociales pendientes y estableció las bases para desarrollar políticas que recuperasen el tiempo perdido desde que la clase dirigente rechazó la cultura de la Ilustración. Permitió el acceso democrático al poder de la derecha y tuvo que enfrentarse a convulsiones sociales semejantes a las que se producían en otros países europeos. El triunfo del Frente Popular, formado por partidos de izquierda que hoy gobiernan nuestro país y por otros que ahora serían considerados de centro derecha, desató una violencia de las bandas fascistas que no era ajena a los movimientos emergentes del fascismo europeo.

2. El 18 de julio de 1936 un grupo de militares de ideología mayoritariamente fascista se alzó en armas contra la legalidad constitucional. Santos Juliá califica la asonada como una acción del Ejército para frenar la revolución proletaria. No estoy a su altura, por lo que me remito a las retirando los embajadores. Condenan rotundamente un régimen fascista, aupado por la Alemania nazi y la Italia fascista, que derribó la legalidad democrática.

3. Los que diseñaron y ejecutaron el golpe dejaron por escrito sus siniestros propósitos. Transcribo unos párrafos del bando de guerra del general Queipo de Llano: “Serán pasados por las armas los directivos de los partidos del Frente Popular y si no fueren encontrados un número proporcional de afiliados”.

4. Durante los casi tres años que duró la Guerra Civil, la República trató de hacer frente a la situación con las armas legales a su alcance. Los documentos lo acreditan. Es cierto que, desbordados por la presión de los sectores más extremistas, no pudieron contener acciones criminales, ejecuciones extrajudiciales, torturas y desaparición forzada de personas que incuestionablemente constituyeron crímenes contra la humanidad. Los vencedores ya se encargaron de castigarlos y a su vez de cometer muchísimos más.

5. Terminada la guerra implantaron un régimen de terror físico y psíquico que ha perdurado de alguna manera hasta nuestros días. Los que hablan de remover los demonios son un vivo ejemplo de lo que acabo de escribir.

6. Las innumerables ejecuciones sumarísimas sin las más mínimas garantías de un proceso justo, las torturas, el expolio de los bienes de los vencidos, las ejecuciones extrajudiciales seguidas de la desaparición forzada de personas ya eran entonces, con arreglo al derecho internacional de los tratados y el consuetudinario, crímenes contra la humanidad.

7. Los crímenes contra la humanidad se han considerado imprescriptibles, según toda la doctrina y la jurisprudencia de los tribunales internacionales, cuya legitimidad reconoce el Estado español.

8. Recientemente la Corte Suprema Argentina, a cuyos criminales hemos juzgado y condenado (caso Scilingo), y sobre todo la Corte Interamericana de Derechos Humanos de San José de Costa Rica, en varias sentencias referentes a Chile y Perú, declaran inadmisibles la amnistía y la prescripción de estos delitos por contravenir derechos inderogables reconocidos por el derecho internacional de los derechos humanos.

9. El Juzgado Central de Instrucción nº 5 ha recibido numerosas denuncias de particulares y asociaciones de víctimas del franquismo sobre casos de ejecuciones extrajudiciales y desaparición forzada de personas que no podía dejar de investigar sin incurrir en dejación de funciones.

10. Juristas de diversos sectores opinan que no tiene competencia y que no se puede abrir una investigación sobre crímenes de hace 72 años que ya han prescrito y que además han sido amnistiados.

11. Sobre la competencia sólo diré que se trata de hechos cometidos en todo el territorio nacional y no hay previsión en la ley procesal para otra alternativa. Más concretamente, la Ley Orgánica de 25 de mayo de 1988, en su Disposición Transitoria, encomienda a la Audiencia Nacional la instrucción y enjuiciamiento de los delitos cometidos por personas relacionadas con elementos rebeldes. El Código Penal de 1932 y el vigente castigan la rebelión.

12. Sobre la prescripción recordaré la doctrina que emana de Nuremberg y que ha sido admitida y recogida por la inmensa mayoría de los países que forman parte de la comunidad internacional.

13. Sobre la amnistía me remito a la doctrina de la Corte Interamericana y de la Comisión de Derechos Humanos que declara incompatible La ley francesa de Amnistía de 1998 (Nueva Caledonia) con la obligación de investigar violaciones de derechos humanos.

Además, recuerdo a los puristas que nuestra Ley de Amnistía es preconstitucional, por lo que cualquier juez puede, de acuerdo con la disposición derogatoria del texto constitucional, declararla inaplicable. Además, nos recuerda que las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los acuerdos y tratados internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

Por todo ello estimo que la iniciativa del Juzgado de Instrucción Central nº 5 está ajustada a la más ortodoxa legalidad constitucional y al derecho internacional asumido por España, por lo que ningún poder del Estado o institución pública o privada puede poner obstáculo a sus peticiones sin el riesgo de incurrir en el delito de obstrucción a la justicia.

Si ocasionalmente alguno de los autores viviese y se demostrase -en un juicio justo y con todas las garantías- que fue autor de crímenes contra la humanidad, será condenado. Incuestionablemente existen razones humanitarias para evitar la cárcel.

La verdad puede resultar incómoda pero el olvido mata y es un obstáculo insalvable para la salud y la dignidad de una sociedad.

José Antonio Martín Pallín es magistrado emérito del Tribunal Supremo.