La historia es parte de nuestro futuro…Miguel Aznar Carreño

Se me hace muy difícil hablar con objetividad de este personaje melillense de nacimiento y catalán de adopción, que os presento a raíz del artículo aparecido en el Diari de Sabadell en el año 2006 en las entrevistas de Víctor Colomer. Entre otras cosas por que estoy unido a él genética y sentimentalmente (es mi primo), pero ante todo es una bellísima persona, afable, dialogador,  de carácter pausado y sobre todo un humanista. No podía ser de otra manera dedicándose desde hace tantos años a la arqueología y por supuesto a la historia.

Ya lo hacía en sus momentos de ocio y tiempo libre cuando trabajaba para El Corte Inglés, transmitiendo esa pasión a toda su familia, a  Pepi su encantadora mujer que le ha seguido siempre los pasos, a sus hijos/as Miriam, Patricia y Marcos de los cuales se espera que alguno continuará previsiblemente la labor del patriarca.

Muchos recuerdos de mi niñez están ligados a instantes felices en su casa, posteriormente en la juventud a las visitas esporádicas de familia y ya en la madurez a alguna llamada telefónica y felicitación navideña, pero siempre en el recuerdo y la memoria, tanto mía como de mi familia, ha habido una evocación “al primo arqueólogo”. Bien sea por la foto de sus padres presidiendo una habitación en casa de los míos, porque mis viajes siempre están relacionados de un modo u otro con la historia y la arqueología, o simplemente por la afición que tenemos en casa por estos temas.

Por esos avatares de la vida, he recogido ese amor por la historia y la arqueología que he intentado cultivar todos estos años y que ahora en mi madurez he decidido llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias con la intención de conseguir la licenciatura en historia y si el tiempo lo permite, ¿porqué no? el doctorado (dice el refranero popular, que nunca es tarde si la dicha es buena y que el saber no ocupa lugar). Además las coincidencias nunca vienen solas, después de más de siete años de investigación buscando al bisabuelo de mis hijos, de documentarme sobre la Guerra Civil, especialmente en la zona de Lérida, resulta que mi primo es un erudito en la materia y yo sin saberlo y aprovecharlo; ya que lo hacía buscando y recogiendo restos neolíticos, puntas de sílex, vasijas, objetos de bronce y no balas, cartucheras o alas de aviones.

En definitiva que alguien que ha realizado la labor que ha llevado a cabo Miguel Aznar Carreño en pos de nuestro pasado, se merece un poco de atención y reconocimiento. Por eso desde esta página virtual, vaya mi pequeño homenaje a quien desde hace tanto tiempo busca la verdad, el conocimiento  del ser humano en el tiempo pasado para conseguir un futuro mejor. Gracias Miguel por hacer de tu afición un servicio.

Jordi Carreño

El arqueólogo M.Aznar y su mujer Pepi

El arqueólogo M.Aznar y su mujer Pepi

Miquel Aznar, arqueólogo de la Guerra Civil

«La historia es

parte de nuestro futuro»

18/1/2006

Empezó recogiendo restos neolíticos y ha terminado recogiendo objetos y documentos de la Guerra Civil.

El que ha sido escaparatista de El Corte Inglés durante 38 años, el vecino de Sant Quirze, Miquel Aznar Carreño, 63, viaja cada fin de semana a algún lugar de Cataluña donde tuvo lugar algún combate de la Guerra Civil Española. Allí, siempre con la inestimable ayuda de su esposa Josefina busca y encuentra balas, cartucheras, cascos, bayonetas, granadas, alas de avión y hasta documentos.

-¿Cómo empezó?

-Buscando yacimientos neolíticos y sepulcros de la edad de bronce, Josefina y yo empezamos a encontrar granadas de Lafite, balas rusas…

-Pisaban campos de batalla.

-Así es. Eso nos llevó a localizar puntos exactos de combate y seguir buscando. Encontrábamos hasta objetos personales.

-¿Por ejemplo?

-Esta hebilla, platos de comer, mire este bote de pomada para las heridas, es de la enfermería republicana. O este casco…

-¿Son balazos todos esos agujeros?

-Sí, pero hay demasiados. Yo creo que este casco lo pondrían sobre la trinchera para engañar al enemigo.

-¿Existen trincheras todavía?

-Ya lo creo. En Serra Galliners de Sant Quirze, sin ir más lejos, hay todavía una trinchera. Hemos puesto un indicador anunciándola.

-¿Encontráis todo eso a ras de suelo?

-Todo aparece sin excavar. Y algunas granadas se encuentran aún sin estallar y con espoleta. A más de un campesino le ha estallado una arando. Encontramos hasta huesos.

-¿Humanos?

-De soldado muertos. Nos da mucho respeto y siempre los enterramos allí mismo.

-¿Todo eso son granadas de mano?

-Las Lafite son estas que parecen una lata, italianas. En el Priorat y la Terra Alta las hay a miles. Ésta otra es checa, ésta francesa, esta soviética, muchas de Barcelona.

-¿Pero como encuentra el lugar exacto de una batalla?

-Hay mucha bibliografía, planos estratográficos. Eliges Fatarella, al lado de Gandesa, buscas las trincheras y encuentras lo que quieras.

-¿Dónde más?

-Hubo combates muy dolorosos, auténticas carnicerías en Ulldemolins, Tremp, todo el Segrià, Santa Coloma de Queralt, Targull… y no sólo combates.

-¿Qué quiere decir?

-Que también seguimos el rastro de aviones caídos. Venga, venga (me lleva al garaje, abre la puerta de un armario y muestra una gran pieza metálica).

-¿Qué es eso?

-El ala de un Tupolev SB-2 Katiuska, uno de los 93 bimotores soviéticos que llegaron a España con base en Celrà y Valls.

-¡Se sabe toda la historia!

-Hasta identificamos al piloto, entonces aún vivo, José Sirujeda. Pertenecía a una expedición de katiuskas que buscaban unos blindados alemanes ocultos en un bosquecito de Batea. Pero fueron interceptados por los Messerschimitt 109 de la Legión Condor, con base en La Sènia. El piloto saltó en paracaídas, pero el avión iba tan cargado de bombas que estalló en el aire y sus restos se desperdigaron en un radio enorme.

-¿Y esta maquetas?

-Las he hecho yo con papel de diario y madera: el katiuska, el chato, el Junker alemán…

-¿Encontráis también fusiles?

-No. Éste Mauser me lo regaló un amigo. Sólo le falta el cerrojo. Y este casco es de 1921, pero lo llevaba el tercio de Nuestra Señora de Montserrat.

-Aquí hay un trabajo de años.

-Mi mujer y yo llevamos 30 años pasando frío, madrugando los domingos… («O calor, como en los Monegros», apunta ella). Y mire estas latas de sardinas. La República compró un millón de ellas a Noruega.

-Este teléfono de campaña (en la foto en manos de ella) parece una joya.

-¡Y lo que pesa! ¿Cómo podían ir con eso por el campo de batalla? Y fíjese esto que curioso, son bayonetas, mire cómo quedan con el paso del tiempo. Por estas montañas encuentras de todo.

-¿Y estas fotos aéreas?

-Se las olvidaron los alemanes en el Ayuntamiento de Valls y han llegado a mis manos.

-Pero si se ven las explosiones.

-Fotografiaban mientras bombardeaban el aeródromo de Valls. Mire, aquí hay la ficha en papel de tela de cada objetivo. Todo en alemán.

-¿Por qué le gusta tanto la guerra?

-Me gusta la historia. Es parte de nuestro futuro.

-La historia de la guerra.

-Quizás haber vivido mi infancia en Melilla donde tanto se hablaba de la guerra de Marruecos y de la propia guerra civil…

-¿Ha llegado a tomar partido?

-En absoluto. Cuando imagino cómo morían en los campos de batalla tantos jóvenes engañados, tan engañados en un bando como en el otro, me pongo a llorar.

Ni la primera gota de mi sangre


«SANT QUIRZEEHA ofrecido al Ayuntamiento de Sant Quirze una exposición que él cree sería adecuada en el 70 aniversario del alzamiento nacional que se cumplirá este año 2006.

Tiene incluso impreso el programa de mano de la supuesta exposición «Records per la història 1936-1939». Pero el Ayuntamiento no le da respuesta y él empieza ya a pensar en ofrecer su colección al Ayuntamiento de Sabadell.

(Fuente del artículo de V. Colomer extraida de Cara a Cara en:  http://www.drac.com/cac)

La Mona Lisa de Amarna…

Busto de la reina Nefertiti

Busto de la reina Nefertiti

Hoy he escogido para el tema del arte un busto maravillosamente excepcional por su belleza, por su antigüedad, por su estilo, diseño e historia. La cultura egipcia siempre ha estado muy presente en mi vida, a través del apasionamiento que mi mujer Aurora siente por la misma (es una egiptóloga aficionada, pero consumada y con gran conocimiento de su cultura, arte e historia), lo que me ha llevado a vivir rodeado de adornos, objetos, libros y pergaminos egipcios. Podría haber escogido cualquier otro tema relacionado con Egipto, como la máscara de Tutankamon que preside nuestra sala, o cualquier papiro de los que adornan las paredes; pero dedicándoselo a ella que es una mujer bella y casi egipcia, me ha parecido más apropiado el busto de Nefertiti.

Destaca especialmente por la belleza de sus facciones, de su tez morena, su rostro nubio (De hecho se dice que pudiera haber sido una princesa de Mitani-País al norte de Siria): cuello de cisne, pómulos y mentón prominentes como si provocase. Realzan el busto el maquillaje de los ojos, el carmín de los labios y la tersura del cutis.

Este busto policromado de cincuenta centímetros de altura, datado en el año 1338 a. C hizo de modelo del escultor Tutmés para otros retratos de la reina, realizados en su taller de Amarna, quizás sea por este motivo que se la conoce por la Mona Lisa de Amarna, o pudiera ser también porque no se sabe si su gesto apacible es una sonrisa, una mueca de sabiduría o simplemente un ademán de desprecio. Nunca tuvo puesto el ojo izquierdo y tampoco nadie se preocupó de llevársela consigo cuando el taller de Tutmés quedó abandonado para siempre y la caída del edificio sobre ella apenas le produjo unas rozaduras, y en cambio protegió y conservó intactos todos sus colores, además de sus relieves, sus collares de hojas de sauce, la corona azul expresamente diseñada para ella y que llevaba el prótomo del uraeus resaltado sobre la frente y una banda policroma alrededor.

Pronto abandonará el Museo Egipcio de Berlín y retornará al país de las pirámides de donde nunca debió salir.

Jordi Carreño

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BIOGRAFÍA NEFERTITI (Fuente Wikipedia):

Nefertiti fue una gran reina de la dinastía XVIII de Egipto, gran esposa real de Ajenatón (Akenatón). Su nombre egipcio, nfr.u itn, nfrt.y.ty, se traduce como “Belleza de Atón, la bella ha llegado”.

Su belleza fue legendaria, pero tras su imagen sublime, parece que su papel político y religioso en el desarrollo de la experiencia amarniana fue fundamental.

Su reinado se distingue por la frecuencia con que se realizaron representaciones monumentales que evocaban a la pareja real en la intimidad, y en especial la proximidad de sus hijas (jamás antes de esa época el arte oficial había representado escenas familiares).

No se ha demostrado que sucediera a Ajenatón (Akenatón) tras su muerte; algunos egiptólogos creyeron que ella fue la que reinó con el nombre de Semenejkara; sería más verosímil hablar de reinado en colaboración parcial entre Ajenatón y su gran esposa real. Tampoco se ha podido demostrar que sobreviviera a su real esposo y por lo tanto, que ella fuese Semenejkara.

 

La familia de Nefertiti:

Esta establecido que el padre de Nefertiti era Ay, quien más tarde alcanzó la posición de faraón, sucediendo a Tutanjamón, a la muerte prematura de éste. Si bien se sabe que Ay estaba casado con una mujer peluda llamada Tey, se sostiene que no era la madre de Nefertiti, ya que no portaba el título de “Madre Real de la Gran Esposa del Rey” sino algo así como “Gobernanta” de la principal esposa del rey.

Relieve calizo del posible altar familiar de Ajenaton

Relieve calizo del posible altar familiar de Ajenaton

Relieve en caliza, que probablemente formaba parte de un altar de adoración familiar. Ajenatón sostiene a su primogénita Meritatón y enfrente, Nefertiti, sostiene en el regazo a su segunda hija, Meketatón, quien fallecería prematuramente y por ultimo su tercera hija Anjesenpaatón quién se desposaría a posteriori con Tutanjatón (Tutanjamón).

Las evidencias apuntan a que era en todo caso madrastra de Nefertiti, quien quedó huérfana de madre a corta edad, siendo que su padre Ay, contrajo esposa nuevamente con Tey; de esta unión nacería Mutnedymet, siendo media hermana de Nefertiti, la que a la postre sería desposada por Horemheb muy probablemente como muestra de continuidad en pos de otorgarle legitimidad en su ascensión al trono.

Otra teoría, cada vez más desplazada por la primera, sería que fuera la princesa Taduhepa, del país de Mitani. En otras, que era una princesa de origen nubio que fue entregada al faraón, pero esta teoría se daria de bruces con las representaciones (tanto en relieves, pinturas y esculturas) que la muestran fuera del estereotipo nubio.

Como en el caso de otros muchos datos de aquella época, la fecha de la boda y la del acceso al trono de Nefertiti no se pueden determinar con exactitud. No obstante, lo mas probable es que haya sido desposada al momento de que Ajenatón fuera ascendido a corregente de su padre Amenhotep III, como paso previo a la sucesión. Cabe recordar que el príncipe Amenhotep (el futuro Ajenatón) no era el primogénito del rey, y solo a la muerte del príncipe heredero, la sucesión se trasladó al futuro Ajenatón La pareja tuvo seis hijas:

   

El papel de una reina:

Los egiptólogos discuten a menudo sobre el papel de Nefertiti en el llamado “Cisma de Amarna”, el reinado de Ajenatón que revolucionó por completo la sociedad y la cultura egipcia de una manera sin igual. Algunos piensan que se vio arrastrada por el poco saber hacer de su marido, mientras que otros piensan que en realidad ella fue el motor de la mal llamada rebelión.

Reconstrucción informática del rostro de Nefertiti

Sea como fuere, Nefertiti siempre acompañó a Ajenatón. Primero, en su traslado de Tebas a Ajetatón, la capital fundada como el reino de Atón sobre la tierra, y después al asumir las funciones de corregente de su marido, cosa única en toda la historia egipcia. Pues, como se acaba de decir, en un determinado momento, Ajenatón decidió elevar del cargo de gran esposa real a Nefertiti, convirtiéndola en reina-faraón a su lado, con el nombre de Neferneferuatón.

Así, en numerosas representaciones aparece Nefertiti representada en igualdad de condiciones respecto a su marido e incluso hay algunas estelas en las que una figura, sin duda la de esta hermosa reina, aparece tocada con la doble corona y dos cartuchos reales en vez de uno.

La XVIII Dinastía había traído una nueva Hatshepsut.

(Imagen con la reconstrucción informatizada de la reina):

La desaparición de la reina:

Artículo principal: Las Reinas de Amarna

Tras el decimocuarto año del reinado de Ajenatón, en 1336 a. C., se pierde la pista de Nefertiti. Desaparece por completo de los escritos, de los papiros y de los grabados. Algunas hipótesis hablan de una muerte violenta tras la cual su marido habría prohibido que se mencionara su nombre; otros creen que pudo adoptar algún comportamiento que desagradó a los egipcios y que hicieron perder a la reina casi toda su influencia y prestigio e incluso una especie de divorcio. La auténtica razón es difícil de determinar.

La desaparición de Nefertiti coincide con un cúmulo de hechos que sacudieron la familia real entera: la desaparición de la otra esposa de Ajenatón, Kiya, el ascenso de la princesa Meritatón a gran esposa real y la aparición de la fantasmal figura de Semenejkara, el nuevo corregente del faraón. Muchos han querido ver en todo esto el último ascenso de Nefertiti en el poder, pasando de reina-faraón a un faraón masculino. Se suprimiría la posible competencia de Kiya (quien caería en desgracia por causas desconocidas) y dado que todo rey necesita una gran esposa real, ¿quién mejor que Meritatón para sustituir a su madre, ahora rey?

Al morir Ajenatón hubo un breve reinado de Semenejkara en solitario, pero fue pronto sucedido por Tutanjatón, más conocido bajo el nombre de Tutankamon, quizás el hijo de Ajenatón y la desdichada Kiya. Se casó con la tercera hija de Nefertiti, Anjesenpaatón. La real pareja debía ser relativamente joven. Algunas teorías sostienen que Nefertiti, que aún vivía, aunque ya privada de la corona, habría influido sobre ellos. Si la teoría fuera cierta, esta influencia, y probablemente su propia vida, acabó en el tercer año del reinado del faraón Tutankamón, en 1331 a. C. Ese año fue en el que el faraón renegó del culto “monoteísta” de su padre y manifestándose como partidario del culto de Amón. A la vez, la familia real dejó la ciudad de Amarna y restituyó la capital en Tebas.

De la muerte de Nefertiti nada sabemos. ¿Cuándo ocurrió? ¿En el año 14 de Ajenatón, cuando Semenejkara sustituye a Neferneferuatón? ¿Unos meses después de la muerte de su marido? ¿O ya en el reinado de Tutankamon, olvidada por todos? A todo este embrollo se suma la aparición de Dahamunzu, la reina traidora, que posiblemente fuera una desesperada Nefertiti-Semenejkara que veía tambalear su trono y no se lo ocurrió más que pedir ayuda a los tradicionales enemigos de los egipcios, los hititas.

Las diversas identificaciones entre Taduhepa, Nefertiti, Semenejkara y Kiya demuestran la ausencia de informaciones sobre sus respectivas vidas y sólo nuevos hallazgos arqueológicos podrían precisar el papel de estos personajes históricos y la súbita desaparición de Nefertiti.

La momia de Nefertiti:

Nunca se ha hallado la momia de Nefertiti, lo que hizo que su búsqueda fuera objeto de curiosidad y de todo tipo de especulaciones.

El 9 de junio de 2003, Joann Fletcher, especialista en el análisis capilar de la University of York en el Reino Unido, anunció que se había encontrado la momia de Nefertiti en la tumba KV35 del Valle de los Reyes, en Egipto. Esta momia llevaba ya cien años descubierta, pero estaba sin identificar.

La momia hallada estaba en un estado que hace suponer que fue saqueada poco después de la muerte. La técnica utilizada para la momificación sugiere la época de la XVIII Dinastía, y la posición del cuerpo indicaría la realeza del personaje.

El 12 de junio del mismo año, o sea, tres días después, Zahi Hawass, director del ESCA Egypt’s Supreme Council for Antiquities (Consejo Superior de las antigüedades de Egipto), adelantó la falta de pruebas que sostuvieran esta hipótesis y desmintió públicamente que esa momia fuera la de Nefertiti.

El año 2004 se emitió un programa donde Joann Fletcher sostenía que la momia hallada era realmente Nefertiti. El equipo de Fletcher trasladó todo tipo de aparatos para confirmar su teoría a la tumba KV35. A pesar de que Joann Fletcher deseaba demostrar al mundo que la momia descubierta era en realidad la hermosa reina egipcia, lo que consiguió fue abrir un portal a una serie de controversias y teorías que no se sostenían con pruebas. Esta momia estaba con dos momias más, la que se cree era la madre de Akenatón, la princesa Tyi, y el que pudiera ser un hermano menor del faraón. Para mostrar que la momia correspondía a Nefertiti se hizo un estudio por ordenador del cráneo ideando como sería el rostro de dicha momia, de un parecido extraordinario con el busto de Nefertiti custodiado en el museo de Berlín.

Zahi Hawass nunca ha compartido la teoría de Joann Fletcher y, de hecho, le ha prohibido la entrada a Egipto para cualquier trabajo arqueológico.

Busto en el Museo de Berlin